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Después de una guerra económica de ofertas, Disney se hizo con Fox. La compra, que solo afecta a la división de entretenimiento (pero que es la más importante), acaba de cerrarse esta semana, una vez que Disney logró el visto bueno de los organismos de regulación antimonopolio de varios países.

Disney se deja en la compra 71.300 millones de dólares, una cantidad abrumadora, pero con ello se posicionará como la propietaria de muchas marcas muy valiosas en el mundo de los contenidos y del entretenimiento y logrará además posicionarse con una base mucho más sólida de cara a su entrada en el mercado VoD (para lo que ya cuenta con el poder histórico de su marca y de sus contenidos).

La adquisición es un movimiento estratégico para Disney, similar a cuando se hizo con Marvel pero multiplicado exponencialmente. Con la compra, Disney se hace, entre otras cosas, con el control del estudio 20th Century Fox y con todas las marcas asociadas al mismo.

Todas las marcas que Disney tendrá

Así, se han hecho con los derechos de algunas películas muy icónicas, con marcas muy reconocidas y con mucho potencial en taquilla y productos derivados. Es el caso de Alien, Avatar o las películas de superhéroes de X-Men.

La lista es mucho más amplia, ya que Fox era uno de los tradicionales "Big Six", los grandes estudios de Hollywood (gracias a la compra de 20th Century), pero también uno de los gigantes de la televisión. Muchos grandes éxitos televisivos de las últimas décadas vienen de Fox. Entre otras, por ejemplo, Disney será la propietaria ahora de Los Simpson, pero también de Homeland, American Horror Story, Atlanta, Buffy Cazavampiros o This Is Us, series que se han emitido en el entorno de canales Fox o que fueron producciones realizadas para terceros.

Por ser, serán a partir de ahora uno de los principales accionistas de Hulu, jugador del mercado streaming que se ha creado una cierta fama de series de calidad, como El cuento de la criada.

El poder en VoD

Esto hace que el poder de Disney en el mercado del VoD haya aumentado de forma exponencial, ya que tiene algunas de las series de estreno más comentadas pero también clásicos que a la gente le gusta seguir viendo en propiedad. Los analistas ya pensaban que Disney+, el sistema en el que están trabajando de streaming, iba a tener tirón gracias al poder de la propia marca de Disney, pero esto ahora lo refuerza notablemente.

Esto se suma a lo que Disney ya poseía. Ahí entran todas las películas que genera su poderoso estudio de animación, desde Blancanieves o Cenicienta, clásicos de hace décadas, a la más reciente Frozen; los contenidos de Pixar, que compró años atrás; o todos los superhéroes de Marvel. Con la adquisición de Lucasfilm en 2012 ya se había hecho con los derechos de sus producciones, entre los que se encontraba la poderosa marca de Star Wars.

Los retos de Disney

El gran reto de Disney será ahora ver qué hacer con todo ese contenido y cómo lo reorganiza dentro de su gigantesco imperio. Es una cuestión logística, por supuesto (con la compra tendrán que asumir a decenas de miles de trabajadores y se espera que despida a 4.000 personas), pero también de estrategia de marca.

De entrada, como recuerdan en CNN Business, algunos activos encajan a la percepción con Disney, su estructura o su filosofía. Por ejemplo, con este movimiento la compañía recupera el control de algunos activos de Marvel que estaban en Fox o se hace con marcas que encajan muy bien con lo que hacen. Avatar, por poner una muestra de este último punto, ya tiene su propia atracción en Disneyworld. Otros amplían su nicho de mercado, como puede ser la inclusión de contenidos más adultos que Fox ya estaba haciendo pero que Disney no.

Pero por muchos beneficios que esto implique, Disney tendrá que trabajar muy bien qué hace y cómo para no acabar sepultada bajo el peso de su imperio. Su máximo responsable Bob Iger ha señalado que trabajan con la vista puesta en el largo plazo y también que van a ajustar su estrategia.

En el futuro se centrarán en modelos más directos al consumidor. Implicará centrarse en crear menos canales de televisión y más programas concretos o marcas específicas. Esto es, se puede imaginar que Disney trabajará apuntalando las marcas que ahora posee (muchas) y sacando partido de sus beneficios y valores específicos.