Por Redacción - 19 Octubre 2026
- La campaña sigue al chef de VICIO, Mariano Citterio, en su convivencia con las monjas, cuyo oficio inspira un relato que reivindica el tiempo, la técnica y la dedicación necesarios para lograr el máximo con pocos ingredientes.
- La marca amplía su oferta con un producto horneado a diario en cada restaurante, una cookie cuya receta es el resultado de meses de pruebas, desarrollo y perfeccionamiento.
- Para presentar este lanzamiento VICIO ha contado con Oatly como partner de lanzamiento durante el evento Cookie Mass.
Madrid, 19 de octubre de 2026. VICIO, la marca de restauración nacida en Barcelona y referente del fast casual, amplía su universo gastronómico y se adentra por primera vez en el mundo del bakery con el lanzamiento de su nueva Cookie, una incorporación a su oferta que traslada a una nueva categoría la filosofía de la marca: apostar por la sencillez, la calidad de los ingredientes y una atención minuciosa a cada detalle.
El lanzamiento llega acompañado de una campaña que pone el foco en todo aquello que normalmente permanece detrás del producto final: las pruebas, los errores, la repetición y el tiempo necesarios para perfeccionar una receta. Para construir este relato ficticio, VICIO se inspira en las reposteras más antiguas del mundo: las monjas, cuya paciencia, constancia y dedicación al trabajo sirven como hilo conductor de la propuesta creativa. La marca encuentra en las hermanas una referencia para hablar de esa dedicación y de una forma de hacer en la que los pequeños gestos importan tanto como el resultado.

Al frente de esta historia está Mariano Citterio, chef de VICIO, cuya trayectoria en alta gastronomía e I+D ha estado marcada por una dedicación absoluta a la cocina. En la pieza audiovisual principal, el chef se adentra en un convento para convivir con las hermanas, aprender de su oficio y perfeccionar su manera de entender la repostería. La experiencia va más allá de lo que sucede entre fogones, Mariano comparte sus labores cotidianas y se acerca a una rutina en la que la paciencia, el tiempo y la constancia forman parte de cada tarea.
“Trabajamos desde la selección de los ingredientes hasta el equilibrio entre los dos tipos de chocolate belga fundido, la mantequilla noisette y la cantidad exacta de escamas de sal. Un producto que parece sencillo a simple vista, pero en el que cada elemento aporta lo necesario, sin añadir nada de más” comenta Mariano Citterio, chef de VICIO “las horneamos a diario en cada restaurante, es una propuesta que traslada nuestra obsesión por el producto a un territorio diferente, manteniendo la sencillez como punto de partida y la calidad como condición”
Narrada con la voz del propio chef, la pieza ficticia adopta un tono documental para mostrar el punto de encuentro entre la dedicación de las hermanas y la obsesión de VICIO por el producto. La campaña se completa con distintas piezas audiovisuales que recorren las fases del proceso creativo, combinando tradición, solemnidad y humor para poner en valor todo lo que hace falta para conseguir una cookie a la altura.
Una colaboración para acompañar el lanzamiento
Para presentar esta nueva creación, VICIO ha contado con Oatly como partner de lanzamiento en Cookie Mass, una experiencia concebida para presentar el nuevo producto de VICIO desde el mismo universo conceptual que inspira la campaña. La colaboración responde a la afinidad entre ambas marcas en su forma de comunicar, su personalidad y su aproximación al producto (siempre viene bien unas galletas con leche).

Durante el encuentro, los asistentes pudieron descubrir en exclusiva las piezas audiovisuales de la campaña y probar la nueva cookie. La experiencia culminó con una proyección que dio paso a la entrada del producto, acompañada de una actuación coral y una sesión de DJ que puso banda sonora a la celebración.

Con esta incorporación, VICIO abre una nueva vía de exploración gastronómica sin renunciar a los principios que definen su propuesta: la atención obsesiva al detalle, la búsqueda de la excelencia y la convicción de que las elaboraciones más sencillas requieren, precisamente, un trabajo detrás que no siempre se ve.
















