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Lo importante ya no es tanto la tecnología que se presentará sino el hecho de que finalmente la feria ha seguido adelante 
Arranca el Mobile World Congress: A qué deben prestar atención las empresas

Aunque posiblemente no todo el mundo estuviese muy seguro que de iba a ocurrir, el Mobile World Congress (MWC) ha abierto sus puertas en Barcelona. El fin de semana ha tenido los discursos oficiales y las cenas de gana y la feria ha dado el pistoletazo de salida. Barcelona acogerá estos días, entre el 28 de junio y el 1 de julio, la feria de telecomunicaciones, cuya cancelación en 2020 fue la primera señal en España de que algo iba bastante mal y que, este año, se acabó retrasando hasta el verano.

Los asistentes tienen que seguir un protocolo estricto anti-covid, mostrando pruebas negativas de la enfermedad. Además, todo operará con formatos sin contacto.

Las previsiones para este año son bastante bajas, lo que lleva a que en la prensa se esté hablando de una edición descafeinada. Si en 2019, pasaron por el Mobile 109.000 asistentes y 2.400 empresas expositoras, en la edición de este año solo habrá entre 35.000 y 50.000 visitantes y unos 300 expositores. Son cifras mínimas en comparación.

El impacto para Barcelona del Mobile era, habitualmente, abrumador. Los hoteles eran el ejemplo más claro de esto. Los precios se disparaban, encontrar habitaciones vacías era imposible y quienes lograban una pagaban cantidades de locura por espacios que no lo merecían. Sin embargo, ese año solo el 45% de los hoteles barceloneses está abierto durante el Mobile, la ocupación no pasa de media (de ya la mitad de hoteles) y, como señalan en El Periódico, los precios no han cambiado casi.

El diario ha usado como baremo para ver el efecto que está teniendo el MWC 21 una habitación de hotel de un cuatro estrellas, con un precio habitual de 110 euros y que en el último MWC llegó a los 700. Estos días está disponible por 78 euros. La oferta hotelera es mucho mayor que la demanda. La industria hostelera no cree que el Mobile sea relevante por el impacto que tendrá de forma directa, sino más bien como elemento que genera un cierto optimismo.

Lo importante casi no es la tecnología

Para las empresas y para sus marketeros, lo interesante año tras año del Mobile son los grandes temas de tecnología que dominan la agenda. Al fin y al cabo, esta es una feria de tecnología, el evento cumbre de la industria de las telecomunicaciones y que permite visualizar qué elementos serán los que dominen la agenda en el año que seguirá. Dado que el MWC se celebra habitualmente en febrero, tiene también mucho de inauguración de lo importante del año.

Sin embargo, este año la agenda temática tecnológica casi parece lo menos importante. El Mobile es uno de los primeros de los grandes eventos del año que ha decidido mantener las previsiones y celebrarse cuando estaba previsto, aunque otras ferias y congresos previstos para estos meses e incluso algo más tarde han abortado planes.

Eso sí, el MWC ha tenido que recurrir al recurso de tirar los precios. Hace unas semanas anunciaban una entrada por menos de 30 euros (cuando las entradas habitualmente se mueven de los 600 para arriba) para la población local. La organización lo vendió como un apoyo a los emprendedores locales en un año complicado. La lectura que se hizo desde fuera fue más bien la de que se necesitaba como fuese asistentes.

Lo importante de esta edición será, por tanto, ver si realmente tiene tirón, si logra despertar interés y si tiene unos flujos de asistentes destacados. Lo que ocurra con este punto, marcará mucho lo que se puede esperar y lo que no de los grandes eventos en los meses que se avecinan. En la recta final, el propio Mobile hablaba ya de "evento híbrido".

¿Habrá grandes lanzamientos? Faltarán muchas marcas

Esta realidad híbrida ha hecho que algunas marcas optasen por estar únicamente de forma virtual. Otras fueron cancelando su presencia en la feria. Por tanto, lo que se da por sentado es que el MWC funcionará con grandes ausencias. No solo faltarán marcas de relumbrón, sino que también lo harán asistentes y prensa de muchos países y medios.

Todo ello lleva a pensar que, aunque la vuelta del MWC cree una cierta sensación de normalidad en lo que a grandes eventos se refiere, el congreso estará muy lejos de ser normal. Se puede ya asumir que no habrá grandes anuncios y grandes presentaciones (aunque ya en el pasado pre-covid los grandes lanzamientos se estaban moviendo a acciones propias de marca, para asegurarse un protagonismo claro), sino más bien que se tocarán temas de una tanta continuidad.

En presentaciones, se espera que las compañías tech muestren novedades en wearables, como smartwatches, pero poco más es lo que se sabe a ciencia cierta qué va a ocurrir. De hecho, y en general, los temas que se posicionan en las proyecciones de qué temas dominarán el MWC 21 son bastante poco novedosos.

Se hablará de 5G (del que ya se habló y mucho en 2019), de inteligencia artificial, de internet de las cosas y de cómo toda la convergencia de esa conectividad afectará a las empresas.

Para los marketeros, esto será interesante porque son temas que afectan a su trabajo (por ejemplo, la experiencia de consumidor será un elemento muy presente). A pesar de ello, todos estos temas llevan tanto tiempo en la agenda que no tienen el brillo de novedades.