Socia directora de MGC&Co., estudio boutique especializado en RRPP y Comunicación orientados a resultados:...
PuroMarketing

Siempre me ha gustado la diversidad de opiniones. Creo que enriquecen los distintos puntos de vista y sirven, en la mayoría de los casos, para entender otros enfoques del mismo tema. Lo que no me ha gustado nunca son los extremos. Los blancos muy blancos o los negros muy negros porque creo que en los grises siempre está el equilibrio que quieres encontrar en tu balanza.

Eso me está ocurriendo en estos días con las distintas noticias y titulares que leo sobre el marketing de influencers.

He echado un poco la vista atrás -más o menos dos décadas- cuando hablábamos del marketing mix y las 4 P: product, price, placement, promotion. A nadie se le ocurría echar por tierra ninguna de ellas pero no todos las usaban por igual ni con la misma intensidad. Este ejemplo me sirve única y exclusivamente -conservando las distancias- para decir que ni el marketing de influencers está tan denostado como lo pintan ni era la panacea para todo, como también lo pintaron en su momento, que también hay que decirlo. Y que hay malas praxis, las hay como también las hay en otras áreas.

En nuestro caso como estudio de comunicación en determinadas situaciones nos funciona y en otras no. En algunos casos los precios que se manejan nos parecen desorbitados y en otros llegamos a acuerdos, y en muchos casos nos parece que los influencers no están bien asesorados del todo ni son profesionales en ciertas circunstancias, pero ese es otro tema en el que no quiero entrar ahora.

Cualquier tipo de área que se utiliza en marketing, relaciones públicas, publicidad, redes sociales… funciona en algunos casos y en otros no, porque los profesionales que nos dedicamos a esto no tenemos una bola de cristal que adivine si una acción funcionará, sino que en muchos casos trabajamos con el método de prueba y error. Si una acción no da los resultados esperados la cambiamos inmediatamente. Esto no quiere decir que nuestra actividad no sea estratégica, lo es. Pero a priori, nadie sabe qué resultados reales nos va a dar una acción. Eso es una realidad.

El Marketing de influencers, desde mi punto de vista y teniendo en cuenta las tendencias de Relaciones Públicas en 2018 ha llegado para quedarse, lo que ocurre es que no todo vale y que a partir de ahora las marcas que lo utilicen lo harán de forma estratégica. Lo que es una realidad es que en los últimos años el porcentaje de presupuesto destinado al marketing de influencers por parte de las empresas se ha incrementado y que muchas de las que no lo utilizaban empiezan a hacerlo.

Pero, ¿por qué hay que darle un voto de confianza al marketing de influencers? Por 5 razones.

1. Porque es un canal más de promoción de tus productos y servicios.

2. Porque dentro del mundo de los influencers han salido distintas categorías como la de los microinfluencers o influencers de nicho que sí tienen un engagement real con su comunidad y que llegan de verdad y se alinean con los valores que queremos comunicar, independientemente del número de seguidores que tengan.

3. Porque con la nueva regulación de la publicidad por parte de Instagram, este canal se convierte en un canal más de comunicación como cualquier otro. Una plataforma donde podemos ver contenidos pagados y contenidos que no están pagados que están destinados a convivir plenamente.

4. Porque para las marcas sigue imponiéndose el marketing de experiencias y los consumidores quieren tener relaciones directas con las marcas que consumen.

5. Porque ha llegado para quedarse y lo que hará será evolucionar y profesionalizarse y muchos desaparecerán, y sólo se quedarán los que estén alineados con este punto.