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Los internautas empiezan a mostrar síntomas de fatiga y solo una cuarta parte sigue empatizando con las estrellas de la red 
¿Han perdido los consumidores la fe en los influencers?

Si los influencers se encumbraron como reyes de las redes sociales fue gracias a los internautas. Estos estaban hartos de la publicidad tradicional pero también de los nuevos métodos de las marcas. Si cuando empezaron las redes sociales todos nos hacíamos fans sin casi dudarlo de páginas de marca y de producto e interactuábamos con ellas de forma entusiasta, el paso del tiempo fue quemando a las audiencias. Se empezó a tener una cierta fatiga de spam marquista.

A todo ello había que sumar el propio comportamiento de los algoritmos que gestionaban los feeds de contenidos en las redes sociales y que estaban haciendo cada vez menos visible el contenido orgánico de las marcas. Los responsables de social media necesitaban encontrar un atajo que les permitiese evitar ese problema y ese camino fueron los influencers.

Puede que hace unos años los influencers fuesen algo nuevo y rompedor, algo con lo que las marcas estaban empezando a trabajar y a comprender. Ahora, por el contrario, se han convertido en una presencia constante en la estrategia de marketing online. Sus contenidos están muy vinculados a las marcas y la presencia de productos y contenidos patrocinados es recurrente.

Tanto, de hecho, que los propios consumidores ya dan síntomas de agotamiento. Se podría decir que han perdido la fe en los influencers.

La mayoría de los consumidores sienten, de hecho, que los influencers son algo molesto. Preguntados, en un estudio de Sitecore, por sus percepciones, el 73% de los encuestados de entre 18 y 44 años asegura que los influencers les parecen vanos y molestos.

Fatiga influencer

Como señalan en MarketingWeek estos datos demuestran que los consumidores han llegado al límite en lo que respecta a las personalidades nacidas para triunfar en social media: esto es, las estrellas de realities que luego monetizan su nombre en social media y semejantes. Quizás, sin embargo, la cuestión sea más compleja y, simplemente, los consumidores se han hartado de su presencia masiva y de la abundancia de acuerdos comerciales. Al fin y al cabo, todo termina fatigando.

Volviendo a los datos del estudio, el 64% de los encuestados reconoce que ya no confía en las recomendaciones que los influencers hacen vía social media. Solo un 24% asegura que los sigue empleando como método de inspiración y solo un 26% que empatiza con ellos.

Estos porcentajes son bastante peligrosos para las marcas y para su estrategia de social media marketing. Uno de los puntos fuertes de los influencers era el de que, a diferencia de los famosos tradicionales, se veían cercanos y próximos. Una estrella de cine es eso, una estrella, una celebridad distante con vidas nada similares a las propias.

Los influencers se veían, sin embargo, como mucho más auténticos y próximos y, cuando estaban especializados en nichos, como expertos en las materias sobre las que compartían contenido.

Si los consumidores ya los ven como poco 'empatizables' y si ya no funcionan como una guía de la vida cotidiana, para las marcas podría ser un lastre. Al fin y al cabo, lo que buscan es que el consumidor compre lo que el influencer le recomienda.