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En los últimos años, muchos medios de comunicación online han implementado barreras de pago. Los consumidores que quieren acceder a la información antes o sin límite, tienen que pagar una cuota mensual o diaria para poder hacerlo. El método ha tenido suerte irregular. Algunos medios han bloqueado el acceso gratuito a sus contenidos de mayor calidad, otros han visto simplemente como su tráfico caía y otros han acabado dando vuelta atrás.

¿Cuál ha sido la razón por la que estos medios de comunicación online han visto como el modelo premium no acababa de cuajar?

Las explicaciones son varias y tan diversas como los medios de comunicación que las han protagonizado. En muchos casos, los internautas no pagan porque directamente el producto no merece la pena. Sucede, por ejemplo, con bastantes medios que han implementado barreras de acceso en España: los contenidos que están bajo pago no son exclusivos, no son más elaborados que los de la competencia y, muchas veces, son simplemente noticias de agencia que la propia competencia publica igual en abierto. En otros casos, no han tenido en cuenta el poco interés que los internautas tienen en los contenidos de pago.

Un estudio de Ebuzzing señalaba recientemente que los internautas no están dispuestos a pagar por los contenidos a los que acceden en internet cuando les preguntaron si pasarían por caja para eliminar los anuncios de los contenidos (a pesar de que cada vez son más las quejas de los consumidores ante la publicidad intrusiva).

Pero ¿es la tendencia global y está toda esperanza de pago perdida? En Estados Unidos los medios de comunicación que han añadido barreras de pago son algunos de los más importantes del mercado. Están limitados desde The New York Times o The Wall Street Journal hasta la prestigiosa revista The New Yorker, ofreciendo a sus consumidores una vez que pasan la barrera del pago contenidos de alta calidad y muchas veces exclusivos y dando acceso a su completa y variada hemeroteca. Muchos de ellos hacen además ofertas combinadas y a precios competitivos que mezclan papel e internet o partes de su oferta en internet.

Quizás por ello, los estadounidenses están mucho más abiertos al modelo de suscripción en los medios digitales. El 24% de los estadounidenses están más que abiertos a suscribirse a un medio digital y a pagar por ello, según un estudio de CloudSense, frente al solo 7% que estaría dispuesto a lo mismo en Reino Unido. El 40% de los estadounidenses ya paga en algún momento por acceder a contenidos digitales sobre noticias, moda, deportes y negocios (pero hay que tener en cuenta que contenidos digitales pueden ser muchas cosas más allá de noticias). .

Los consumidores de ambos países ya no consumen de forma regular medios impresos (el 88% asegura que no compró en el último mes ningún medio en papel) mientras que el 68% de los estadounidenses y el 45% de los británicos señalan que acceden a la edición online de un medio de comunicación cada día.

Aunque, aún así, lo que se gastan en noticias los consumidores de ambos países es bastante poco dinero: de media, a la semana, los británicos se gastan 1,86 libras esterlinas y los estadounidenses 1,61 dólares, 2,35 y 1,26 euros respectivamente.

¿Salvación o condena?

El debate sobre si los consumidores de medios de comunicación estarían o no dispuestos a pagar por las noticias en internet no es nuevo y ha dividido a la industria en los últimos años. Se ha vuelto más encarnizado, además, a medida que la crisis económica ha ido afectando a los medios en papel (que han visto cómo caían sus ventas y cómo descendía la inversión en publicidad que las empresas destinaban a sus cabeceras). Posiblemente se podría dividir internet entre los medios de siempre (que en general - y salvo excepciones - tienen una política mucho menos innovadora y están más dispuestos a pensar que un paywall va a ser la panacea a sus problemas) y los medios nacidos con la red (que suelen apostar por fórmulas más innovadoras y en general renuncian a las barreras de pago).

La situación en la industria no es fácil, como recordaba en un artículo sobre los últimos movimientos del mercado de los medios de comunicación el Financial Times, ya que nadie ha encontrado todavía el secreto del éxito de los medios en los tiempos de la red. Los medios tradicionales pequeños se están fusionando con los grandes para encontrar una manera de sobrevivir, los independientes están naciendo en la red para hacer algo distinto y los grandes millonarios están comprando periódicos y convirtiéndose en la gran esperanza de sus dueños actuales.

Los lectores responden de forma diferente a las barreras de pago. Un estudio del European Journalism Observatory comparó la suerte que habían tenido tres periódicos estadounidenses con sus modelos de suscripción, demostrando que los consumidores están más o menos dispuestos a pagar cuando lo que se les ofrece tiene algún interés real.

Uno de ellos, el Arkansas Democrat-Gazette, apostó por limitar el acceso a su versión online desde un primer momento (fueron de los pioneros), porque consideró que era un servicio para sus suscriptores de papel. Su circulación ha crecido en los últimos años un 3,6%, muy por encima de la caída generalizada de suscripciones de la industria. Frente a ellos, el Dallas Morning News tuvo que retirar la barrera de pago que puso en 2011, puesto que aunque consiguieron un número interesante de suscriptores no consiguieron que compensasen la caída de visitantes (de 9 millones de usuarios únicos) que tuvieron que enfrentar. Y por su parte The New York Times decidió limitar el número de artículos que se pueden leer gratis en la cabecera y se convirtió en un éxito inesperado en cuestión de medios de pago. El poder de su marca (y la calidad de sus contenidos) jugaron a su favor.

Según el Digital News Report 2013 del Reuters Institute, el 9% de los británicos, el 10% de los alemanes, el 12% de los estadounidenses y el 13% de los franceses pagaron en 2013 por acceder a noticias en formato digital, lo que señala que para los periódicos online no todo está perdido.