Autora del libro Navegando en Aguas Digitales, ingeniero de computación, apasionada por el mundo del...
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Desde el surgimiento del Internet se ha creado una cantidad exuberante de información, invadiendo todos los espacios y mezclándose entre el contenido de valor y el contenido basura, aunque cada vez existen empresas de desarrollos tecnológicos creando herramientas y plataformas para desarrollar estrategias de negocios y para profundizar sus conocimientos para la toma de decisiones, casi nadie se ha preocupado en discernir en la sobre-información y en saber clasificar y dar prioridad a la información de valor.

Por supuesto, al existir una sobrecarga de información es muy difícil para la mente del internauta consumir y procesar todo, pero la peor parte es que se está creando una pared o muro para las marcas que desean posicionarse en las plataformas y en los motores de búsquedas.

¿Qué podemos hacer con la contaminación informativa?

La contaminación es la palabra más usada con más impacto en los últimos años, ya que existe contaminación de aire, agua, suelo, y también informativa; como en la vida real, la contaminación daña nuestro entorno y nuestra vida, afectando a nuestra salud, la informativa también afecta la calidad de las plataformas, generando ansiedad, frustración, depresión, decepción, ira y rabia, en pocas palabras, afecta nuestra salud emocional, generando consecuencias físicas y mentales.

Al existir tanta información en los medios digitales, cada internauta tiene el deber y la responsabilidad de mantener y cuidar las plataformas digitales y virtuales, para mejorar la calidad de vida a la hora de recolectar información y así frenar el esparcimiento de información falsa, donde últimamente se ha presenciado una cantidad enorme de noticias inventadas y sin bases, dañando la reputación y presencia de muchas personas y marcas.

Contaminando los correos electrónicos

La contaminación informativa no solo está presente en las redes sociales y motores de búsquedas, sino también la podemos vivir en carne propia en nuestros correos personales, ¿a quién le gusta que se le inunde su correo electrónico con publicidad e información basura? Creo que a nadie, y lo peor aún es que hoy en día muchos de esos correos no solo invaden u ocupan espacios digitales, sino también pueden robar nuestra información personal y usarlos para hackear o robar.

¿Realmente existe tanta contaminación o es solo un invento?

No es una invento, te lo puedo asegurar, ya que si revisas diversas estadísticas y estudios realizados por universidades destacadas en el mundo o marcas de análisis, te darás cuenta que realmente hay una sobre-información increíble, según Micro Focus en solo 60 segundos suceden miles de cosas en la web como:

  • En 2017, los usuarios están viendo más de 4.146.600 videos por minuto en YouTube
  • Los usuarios de Instagram suben más de 46,740 millones de publicaciones por minuto.
  • Cada minuto en Facebook: se publican 510,000 comentarios, se actualizan 293,000 estados y se cargan 136,000 fotos. Pero también se dan más de 4 millones de likes en publicaciones.
  • Se realizan más de 3.607.080 búsquedas en Google por todo el mundo.

Entonces si hay tanta información, ¿Qué puede hacer la marca para destacar?

Aunque estamos en una era donde la tecnología nos ha vuelto más reservados en la vida real, pero más abiertos en la vida digital, al final somos seres humanos, por ello, influyen mucho las emociones para conectar e influir sobre sus decisiones, por lo tanto, si en vez de crear contenidos de calidad pero sin emociones, empezamos a darle ese toque único, esa percepción diferente que tiene cada persona y transformar un contenido bueno en una historia, es ahí donde viene el concepto de storytelling. No obstante, antes de continuar debo aclarar que contar historias, no es una invención de esta era ni nada por el estilo, podemos verlo desde las pinturas rupestres que nos dejaron nuestros ancestros para contar su día a día, creencias y lo que veían en ese entonces, por supuesto que después de pasar tantos años, nosotros hemos evolucionado y ya nuestro estilo de contar historias se ha vuelto más sofisticado, expresivo, conectivo y emocional.

Si la marca busca la manera de conectar lo que ellos venden con un toque de historia, podrá destacar entre millones de publicaciones, haciéndola más llamativa y atractiva, capaz de sobresalir del montón. Realmente el storytelling es una herramienta que nos permite respirar y destacar entre la multitud, pero depende mucho del enfoque que le quiere dar cada profesional que gestiona las plataformas, podrá contar una gran historia que mueva las emociones o una mala historia capaz de causar emociones negativas.

Así que, a seguir creando contenido con conciencia y emociones para conectar con tu público.