PuroMarketing

En los últimos años, los contenidos se han convertido en una pieza fundamental de los servicios que ofrece la red y también de lo que es ya lo favorito de los ciudadanos a la hora de consumir. Accedemos cada vez a más contenidos y buscamos cada vez más y más, como demuestra el boom de las series y de las plataformas de VoD. Queremos tener siempre algo nuevo a lo que acceder.

Para las marcas y las empresas, este crecimiento de los contenidos ha tenido también un poderoso impacto en su estrategia, como demuestra el auge del marketing de contenidos. Las empresas los emplean cada vez más para llegar a sus potenciales clientes y han descubierto que este tipo de formatos son mucho más 'llevables' para los consumidores que la publicidad tradicional.

Pero al mismo tiempo que ha aparecido el boom de los contenidos también ha cambiado cómo se sirven los contenidos y cómo conectar con los receptores. Las empresas de medios y los responsables de la estrategia online de las empresas han tenido que ir cambiando todo lo que han ido asumiendo como certezas sobre lo que funciona y lo que no en el universo de los contenidos. Así, hace unos años, todo el mundo parecía tener claro que en internet nadie leía más de dos párrafos.

Sin embargo, las cosas se demostraron más complejas. A medida que los dispositivos móviles cambiaban la lectura pero también a medida que aparecían nuevos medios online y de más calidad, empezaron a emerger con éxito nuevas maneras de contar las cosas. Fue el boom de los longforms, que sigue estando ahí y que sigue teniendo mucho éxito.

El crecimiento de los contenidos snackables

Ahora, al mismo tiempo, también funcionan otro tipo de contenidos, pensados para la atención fragmentada y para el hecho de que muchas veces consumimos contenidos en pequeños momentos en los que tenemos poco más que hacer. ¿Quién no ha sacado el móvil para entretenerse mientras espera a que le traigan algo en un restaurante o mientras espera que pase el bus urbano? Ahí es donde entran los contenidos snackables.

El snackable content no es exactamente nuevo y lleva dando vueltas ya unos años, también en la estrategia de content marketing de las empresas. Su esencia está en que son contenidos cortos, fácilmente digeribles y que se consumen de forma rápida. Son contenidos para el aquí y el ahora, que se podrán digerir en pocos minutos. La clave está en que se puedan leer rápido y también en que se puedan compartir rápido.

Vídeos on the go

Este modo de presentar los contenidos y de llegar a las audiencias está además saltando a más terrenos y posicionándose en más áreas. El formato es el que usa una de las últimas compañías en intentar hacerse con un trozo de la tarta del mercado VoD. Quibi, la plataforma que tiene detrás a Jeffrey Katzenberg, uno de esos nombres de la industria de Hollywood, juega con la idea del contenido que se ve a trozos (de hecho, su nombre viene de quick bites, mordiscos rápidos) y apuesta por centrarse en los dispositivos móviles como punto de acceso a los contenidos.

En esas pantallas, estiman, los consumidores no quieren sentarse a ver con calma contenidos de larga duración, sino que buscan acceder a breves fragmentos que pueden ver "on the go". Esto implicará cambiar los contenidos para que sean vistos de manera diferente y ajustada a esta visión. Sus contenidos se van a ir fragmentando, incluidas las películas, en trozos de ocho o poco más minutos de duración, algo que, recuerdan en Quartz es en cierto modo similar a lo que hace la televisión tradicional para servir anuncios.

Su público objetivo es el de 25 a 35 años, que ahora ven contenidos en YouTube en esas ventanas de consumo de contenidos, pero los fundadores de la plataforma reconocen que es complicado comprender qué ocurrirá con ella. "Es difícil hacer investigación y preguntar a los consumidores sobre algo que todavía no existe", recuerda su CEO, Meg Whitman. Eso sí, ya se ven como HBO, que cambió la televisión en los 90 con series más largas, con contenidos no censurados por las normas de lo correcto y sin pausas publicitarias.

No es solo para jóvenes

Aun así, algunos expertos señalan que los contenidos snackables no deben centrarse solo en los más jóvenes o en el vídeo. En realidad, pueden llegar a todas las audiencias y con todo tipo de contenidos. Todos tenemos en algún momento ganas de acceder a alguna información, pero de un modo mucho más digerido y sencillo que nos permita ver las cosas de una manera fácil.

De hecho, entre las recomendaciones sobre marketing de contenidos que compartía una experta en Forbes estaba la de crear contenidos que conecten con la audiencia y que sean específicos para momentos concretos. Los CEOs, recordaba, también consumen contenidos snackables y no siempre quieren acceder a un complejo y largo whitepaper.