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Puede que hace unos años comprar en internet fuese una de esas cuestiones innovadoras y diferentes, ante las que no pocos consumidores tenían todavía cierto miedo. Era algo que nunca habían hecho (aunque la compra por catálogo bien puede verse como una especie de abuelo del ecommerce) y en lo que no tenían delante los productos que estaban adquiriendo. Los consumidores tenían que dar una suerte de salto de fe.

Lo hicieron. El comercio electrónico ha ido creciendo de forma poderosa y se ha integrado en el día a día de los consumidores españoles, que cada vez se hacen con más productos online y que cada vez adquieren más tipos de cosas en la red.

El último estudio sobre comercio electrónico en Europa elaborado por eMarketer deja claro que Reino Unido es el mercado líder en lo que a ecommerce se refiere en el continente, aunque Alemania está creciendo de forma notable y es el primero en lo que a la Europa continental se refiere.

En esa lista, España no está tan mal posicionada: es el cuarto país de Europa por ventas de ecommerce. En concreto, según las estimaciones del análisis y partiendo de la ventas B2C, España movió 28.000 millones de euros en 2018 y se posicionó como el cuarto mercado en Europa en ecommerce, superada por Reino Unido, Alemania y Francia y adelantando a Holanda.

Las cifras que maneja la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) son más elevadas. De entrada, sus cifras para el cierre de año son muy positivas, como acaba de demostrar en los datos que acaba de facilitar (la CNMC acaba de cerrar hace unos días los datos para 2018). La facturación del ecommerce en España creció en el cuarto trimestre de 2018 en un 26,9% interanual, lo que le permitió alcanzar los 10.820 millones de euros en el trimestre. Ese crecimiento viene paralelo a un aumento de las compras online. En el último trimestre de ese año se registraron 205 millones de transacciones, lo que supone un aumento de un 33,2% frente al cierre del trimestre precedente.

Estos datos de cierre de año van en sintonía con el año en general. Según los datos de la CNMC, el ecommerce ya roza en España los 40.000 millones de euros, cantidad con la que cerró el año 2018 y lo que implica un crecimiento de un 29% más que el año anterior.

Todavía compramos más fuera

Eso sí, el cierre del año deja claro que compramos más fuera de lo que compramos dentro. "El saldo neto exterior (la diferencia entre lo que se compra desde el extranjero a sitios webs españoles y lo que se compra desde España al extranjero) arroja un déficit de 3.726 millones de euros", explican en la presentación de los datos.

El 50,7% de todas las compras ecommerce que se registran en el país son desde España al exterior, con un 32,9% dentro de España (comprado en España a tiendas online radicadas en el país) y un 16,3% desde el exterior a España. El 95,3% de todas esas compras que se hacen al exterior es comercio con la Unión Europea: compramos a tiendas online que están en otros países de la UE.

¿Desconfianza en el ecommerce?

Los consumidores ya no sienten ningún tipo de dudas a la hora de comprar en la red. Como ha demostrado el último estudio sobre el nivel de Confianza de los Españoles en el Ecommerce y en la Compra de Moda Online en 2018, de Showroomprive y Confianza Online, el 54,93% de los consumidores españoles tiene un grado de confianza alto en el ecommerce, con un 17,89% que se posiciona en muy alto y un 24,65% que se queda en medio. Los que no confían son casi un porcentaje residual. Un 2.25% asegura que su nivel de confianza es bajo y un 0,28% muy bajo.

Gráficos Showroomprivé

Un 73,38% de todos los compradores españoles reconoce, además, que nunca ha tenido una incidencia a la hora de comprar online.

Lo que se espera ya de las compras online

Para los españoles, comprar online no es una cuestión de confianza o desconfianza sino de lo que le ofrecen de forma paralela a la compra del producto. Un 69,01% de los encuestados reconoce que lo que más valora es el precio de los productos en la red. Le siguen el 49,30% que escoge la flexibilidad, el 35,07% que se queda con la rapidez en la entrega, el 33,10% que apuesta por el acceso a productos exclusivos y el 32,25% que ve de forma atractiva las devoluciones gratuitas.

Las entregas son, aunque aquí se hayan ido al tercer puesto, un elemento clave en el comercio electrónico, al menos a la hora de empujar la balanza hacia la compra o no de un producto.

Otro estudio, este del Instituto de Investigación de Capgemini, señalaba que tres de cada cuatro españoles ampliaría lo que gasta en sus compras online si tuviese un servicio de entrega satisfactorio. Como añadían al hilo de esos datos desde Webloyalty, los consumidores españoles demandan cada vez más ya no solo plazos de entrega cortos sino también entregas programadas, pudiendo elegir así cuando se acercará el repartidor a su casa.