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Se espera que solo en Estados Unidos mueva 25.000 millones de dólares en ventas en 2023

La tendencia empezó en China, como otros cambios que ha traído el coronavirus a las pautas de consumo. Con las tiendas cerradas, estaba apareciendo una nueva tendencia de consumo: los compradores seguían en directo un streaming en redes sociales o en apps especializadas y lo usaban para hacer compras.

Era una mezcla entre los directos de vídeo, el comercio electrónico y el boom de las videollamadas que había traído la crisis de la covid-19. Tras la novedad, la idea del comercio electrónico que se ve y se compra en directo se ha quedado como una idea al alza.

Gartner ya lo incluye, de hecho, en sus previsiones sobre las tendencias que cambiarán el retail en los próximos años y que ha traído el coronavirus. Para la consultora, el live commerce, sea por el canal que sea (propio de la tienda online, de terceros en una red social), se convertirá en algo al alza para mostrar productos e interactuar con los consumidores, como se podría hacer en una tienda tradicional.

Pero, por mucho que hasta ahora el éxito de estos formatos es sobre todo en China y no se han convertido en completamente mainstream, ya empiezan a existir muestras de hacia dónde van los tiros. Como apuntan en un análisis en The Wall Street Journal, marcas de primer nivel como Tommy Hilfiger o Levi Strauss han empezado a cubrir el vacío que deja que sus consumidores no quieran todavía del todo ir de tiendas con eventos en directo en redes sociales.

Estilistas, influencers y modelos se posicionan frente a la cámara, muestran los productos a la audiencia y dan consejos. Por supuesto, todo ello mientras animan a que compren. Puede que se parezca a la teletienda en su esencia, como declaran en el Journal, pero en este escenario el proceso es más interactivo. Los consumidores pueden hacer preguntas y los protagonistas de los vídeos responden y, como reconoce un analista al diario económico, la experiencia se ve como cool (y no cutre como la teletienda).

En China, uno de esos livestream llegó a tener una audiencia de 14 millones de personas y agotar una sudadera en dos minutos. En Estados Unidos no es todavía tan elevada la tendencia, pero la consultora Coresight Research prevé ya que en 2023 se muevan unos 25.000 millones de dólares en ventas por este tipo de contenidos de venta.

Los contenidos se vuelven comprables

Y, por supuesto, para impulsar este tipo de formatos visuales también gana el hecho de que los contenidos audiovisuales se estén volviendo cada vez más comprables. Esto es, convertir la imagen en un clic de venta es cada vez más sencillo y los players de la industria están presentando soluciones vinculadas.

Las televisiones llevan intentando posicionar el formato cierto tiempo ya. Telemundo es la última televisión que se ha sumado al formato, presentando Shop Telemundo, que emplea la tecnología que ha desarollado NBC (sus dueños). Es, como explicaban en una nota de prensa hace unos días, una experiencia interactiva. El shoppable content suena ya, de hecho, como una de las vías que permitiría que las compañías de streaming añadan publicidad.

Y hasta YouTube está intentando posicionarse en este terreno, como han desvelado en Bloomberg. Los vídeos de la plataforma se convertirán en un catálogo de productos, gracias al etiquetado y la integración con Shopify. YouTube pasaría a ser así una suerte de gigantesco escaparate ecommerce.