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Navegar por las tiendas online se parece cada vez a atravesar un campo de minas
¿Se está convirtiendo el ecommerce en una penitencia? Cada vez es más difícil separar el grano de la paja entre las marcas a la venta 

La primera vez que me aventuré a mirar qué se vendía en Shein, la macrotienda china de moda que se ha convertido en la gran revolución en moda, mi hermana se apuró a alertarme. "Antes de comprar nada, lee muy bien los comentarios", me dijo. Leer las opiniones de los demás es casi como una pieza obligatoria en las compras online, pero en este caso es la regla de oro antes de lanzarse a comprar. Las opiniones son, me explicó, lo que ayuda a separar qué está bien y qué no merece en absoluto la pena.

Navegar por esa tienda online resulta, de hecho, bastante abrumador. La cantidad de productos es altísima y escoger ya ni que comprar si no que ver parece una decisión agotadora.

Para los consumidores, en general y en todo el comercio electrónico, ese es cada vez un problema mayor. No solo se acusa la fatiga de elección, un problema que ha acentuado el que internet tenga casi una cantidad de opciones que parecen ilimitadas, sino también el no tener muy claro qué es lo que te vas a encontrar cuando decidas qué comprar. Separar a las marcas que merecen la pena de las que no y los productos que son buenos de los que no lo son es cada vez más difícil.

Incluso, dejándose llevar por los múltiples anuncios en redes sociales que intentan convencernos de que compremos online parece cada vez más difícil diferenciar ya no solo los productos sino también las propias tiendas. ¿Es la tienda a la que el anuncio nos está dirigiendo de fiar y buena o es una de esas tiendas de dropshipping o - mucho peor - completamente ilegítima?

El comercio electrónico se ha vuelto mucho más complejo que nunca y la experiencia de compra de los usuarios empieza a ser ya en ocasiones como una suerte de penitencia.

Una avalancha de marcas

Como concluyen en The Washington Post, que acaba de dedicar a esta realidad un análisis, tanto si se compra online siguiendo las recomendaciones publicitarias en Facebook o en Instagram como si se intenta encontrar un producto en Amazon, Google o (en su caso) Walmart, cada vez es más habitual cruzarse con marcas de las que jamás se ha oído hablar.

En ocasiones son marcas que están empezando y abriéndose camino. En otras, es mucho más complicado que eso. Dado que el comercio electrónico mueve cada vez más dinero, más marcas - y de más colores - intentan hacerse con una parte del reparto de la tarta.

Esto ha llevado a que los consumidores tengan que hacer una suerte de trabajo extra. Tienen que ser capaces de detectar qué es bueno y qué no lo es, qué es legítimo y qué no. El problema está en que hacerlo es cada vez más difícil. Shopify es una herramienta tan fácil de usar que cualquiera puede abrir una tienda online.

Un esfuerzo extra

Los compradores, señalan en el análisis del Post, han tenido que convertirse en una especie de investigadores, en una suerte de académicos de las compras online, capaces de diferenciar la mayor cantidad de matices posibles.

El problema, como les explica un experto en la cuestión, es que los consumidores no han sido educados para hacer este trabajo. Incluso, por muchos conocimientos que tengas sobre internet y sus problemas, acabar picando no es tan complicado.

Para las marcas legítimas que intentan posicionarse, es un lastre más contra el que tienen que luchar.