Artículo Marketing Aromático

Marketing olfativo y olor a chocolate, un favorito general que impacta en las ventas

Un estudio en una librería demostró que aumentaba el interés por los productos y las interacciones con los vendedores 

Por Redacción - 2 Enero 2023

El olor a chocolate es muy popular y altamente reconocible. Incluso, el chocolate es una de esas cosas que generan profundo consenso. A la mayoría de la gente le gusta el chocolate y, en todas sus variantes y versiones, se ve como un producto delicioso e indulgente. Es un premio accesible. Por eso, el chocolate puede ser también una herramienta de marketing. En el marketing olfativo, puede servir para generar emociones y sensaciones.

En líneas generales, el olor a chocolate se asocia a lo positivo

Es decir, nos resulta agradable y lo vemos con buenos ojos. En un estudio en el que se les pedía a los participantes que oliesen y diesen su opinión, solo unos pocos hacían comentarios negativos sobre una tienda que olía a chocolate. Más allá del olor, se ha demostrado que el chocolate tiene un impacto positivo en el humor y que se vincula al placer y a lo emocionante. Si huele a chocolate, te quedarás más tiempo.

Uno de los espacios en los que se ha investigado más el poder del chocolate como elemento que impulsa las ventas en es el mercado de los libros. Un estudio realizado hace unos años en Bélgica ambientó una librería con un aroma chocolateado sutil. Querían descubrir si esas notas olfativas llevaban a que se vendiesen más o menos libros. Lo que descubrieron fue que el chocolate era altamente persuasivo: la cantidad de compradores que se paraban a mirar varias cosas se duplicaba, como también lo hacía el de quienes leían las sinopsis de los libros. Esto, eso sí, puede tener su lado negativo, porque tener a más gente paseando por la tienda y viendo libros retrasa la conversión.

Pero incluso el olor tenía un efecto directo sobre el comportamiento con el personal de venta. La probabilidad de que se acercarse a interactuar con los libros se multiplicaba por tres. Además, las ventas de aquellos géneros que se vinculaban de una manera o de otra con el chocolate —el estudio metió en ese saco a los libros de cocina y a las novelas románticas— subían en interés entre las compradoras.

Más compras por olor a chocolate

No es el único espacio en el que se ha encontrado un paralelismo entre ventas y nichos de mercado vinculados. En cierto sentido, tiene bastante lógica. Si huele a algo concreto, parece esperable que entren ganas de comer o usar los productos que se conectan de manera consciente e inconsciente a ese producto.

Así, un experimento sueco descubrió que el olor a galletas de chocolate —las clásicas cookies de pepitas— lograba incentivar el consumo de café: cuando olía a cookies, los sujetos de testeo eran un 50% más conscientes de los letreros de las cafeterías. Es decir, si huele a galleta de chocolate, quieres tomarte un café y entrar en una cafetería. Las ventas en esos establecimientos subían en un 40%.

De hecho, situar puntos de ambientadores a chocolate cerca de la caja en las cafeterías o en los puntos de compra de snacks puede llevar a que se realicen compras de impulso.

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