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Uno de los elementos que se convirtieron en una pesadilla para las marcas y las empresas (y sobre todo para quienes tenían que tomar decisiones sobre ellas) en los últimos años fueron los millennials.

Allá donde se mirase y allá donde se intentase encontrar información, los responsables de marketing se iban a encontrar también con análisis que intentaban desentrañar la Generación del Milenio, con artículos que explicaban sus características y con predicciones que señalaban por qué era tan importante comprender y vender bien a los millennials. Los millennials eran la nueva generación de consumidores y lo eran además con gustos, prácticas e intereses diferentes a los de las generaciones anteriores, lo que obligaba a las compañías y a sus responsables a tener que aprender muchas cosas desde cero.

Y, cuando creían que ya habían comprendido bien a los millennials y cuando sentían que ya sabían todo lo que deberían saber sobre ellos, a los responsables de marketing les llegó la hora de comprender a los miembros de la Generación Z, los hermanos pequeños de los millennials que eran en parte como ellos y en parte no lo eran. Aparecieron nuevamente los análisis, los estudios y las predicciones que apuntaban cómo debía actuarse y qué debía hacerse para conectar con estas nuevas audiencias.

Las generaciones se han convertido en una especie de elemento recurrente y en una cuestión omnipresente en el mercado y en la lista de cosas que las empresas deben tener en cuenta y a las que deben ajustarse. Y, ahora, un nuevo nombre se ha sumado a la lista.

La Generación Alpha

Los responsables de marketing ya tienen que ir pensando en la siguiente generación: la Generación Alpha. Los Alpha son los hijos de los millennials. Han nacido a partir de 2010 y, en realidad, el grueso del grupo demográfico no está más allá de preescolar. 2010 se usa como una fecha simbólica, ya que es el momento en el que aparecieron tanto el iPad como Instagram.

Las estimaciones de los expertos en demografía son las de que en 2025 habrá ya unos 2.000 millones de miembros de la Generación Alpha por el mundo. Sus necesidades en relación a las marcas serán muy diferentes y sus exigencias marcarán que las compañías tengan que cambiar lo que hacen una vez más. Los alphas buscarán "las mismas experiencias interactivas, responsivas de cada marca", como explica una experta en la cuestión Laura Macdonald, responsable de consumo en Hotwire en EEUU, a Digiday. Esto hará que lo que hagan las empresas punteras marque lo que tendrán que hacer también las empresas de otros nichos. Si una tienda usa realidad aumentada, al final tendrán que acabar usándola todas.

Además, los alphas también parece que van a tener ventanas de atención mucho más amplias que los millennials y serán una suerte de acelerante en las tendencias que ya están marcando a los miembros de la Generación Z, como el multiculturalismo o el menor peso de las normas de género.

Por qué los marketeros ya se preocupan por niños de preescolar

Parece un poco absurdo que en este tiempo y hora los responsables de marketing estén ya empezando a preocuparse por una generación que no ha dejado en cierto modo de dejar de usar pañales, o al menos eso es lo que podría parecer desde fuera. En realidad, que los Alphas estén ya protagonizando análisis, predicciones y estudios no es tan extraño, como tampoco que los marketeros empiecen a tomar cartas en el asunto.

De entrada, las marcas y las empresas tienen que pensar más allá del corto plazo y debe irse blindando ante los cambios que se les avecinan. Los alphas van a ser la generación con una vida más larga y también, en general, los que tengan una situación económica más acomodada. Pero esa no es la única razón para esta decisión y para esta creciente preocupación por los alphas.

Por muy jóvenes que sean, los miembros de esta generación ya tienen un impacto en el mercado. Los miembros de la Generación Alpha están ya teniendo un impacto notable en las decisiones de su familia en términos de compra. El 65% de los padres de niños alpha de 4 a 9 años ya reconoce que los hábitos de sus hijos - y sus preferencias - han tenido un impacto en su última decisión de compra.