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Los temas y estereotipos de los anuncios que los consumidores sienten más ofensivos 
¿Tienes un cuerpo listo para la operación bikini? Puede que a las marcas les encante esta pregunta pero está en el top de lo que los consumidores odian

Los clichés han sido un atajo que las historias han empleado durante mucho tiempo para llegar a sus receptores y para transmitir rápidamente qué querían decir, porque todo el mundo sabía ya de qué le estaban hablando. Pero estos estereotipos no eran solo un resumen de temas e ideas que simplificaban la comunicación, sino que también servían para repetir hasta el aburrimiento modelos de conducta muchas veces sesgados y que los consumidores ni querían ni apreciaban.

En los últimos años, la visión crítica de esas ideas repetidas una y otra vez ha ido en aumento y las marcas han tenido que hacer, lo quieran o no, un ejercicio de comprender qué están contando y cómo los consumidores perciben esos mensajes. Los estereotipos ya no tienen cabida en los anuncios y los marketeros deben replantearse cómo son sus mensajes, como demuestran desde el análisis de los estereotipos sobre las mujeres y su peso en las historias hasta el modo en el que los padres de los anuncios han cambiado.

Pero, aunque esta realidad parece más clara que nunca y los estudios no paran de incidir en ella, los anunciantes siguen cometiendo errores de peso. Los clichés no han desaparecido de los anuncios y las campañas siguen recurriendo a mensajes estereotipados sobre muchos colectivos. De hecho, las marcas siguen cometiendo errores imperdonables como usar mensajes y reclamos con tonos racistas o sexistas, a pesar de que los consumidores llevan años insistiendo en que no los van a aceptar.

¿Qué es lo que más molesto a los consumidores y cuáles los estereotipos publicitarios que encuentran más ofensivos? Un estudio reciente británico puede ayudar a despejar esa incógnita.

No al body shaming

Según el análisis de YouGov, lo que resulta más ofensivo es el body shaming. El 57% de los consumidores lo tacha de inapropiado y cree que es ofensivo centrarse en el peso o el tamaño de las personas en publicidad. Todos esos anuncios de la operación bikini o sobre "esos kilos de más" entran por tanto en la órbita de lo que las marcas deberían dejar de hacer.

Tras el body shaming, la práctica más rechazada es la apropiación cultural. El 50% de los consumidores cree que es ofensivo que las marcas usen a las minorías de una manera estereotipada o de un modo que sea explotación.

No son los únicos puntos que generan rechazo y que los consumidores creen que funcionan como un punto de no retorno en lo que no se debe hacer en publicidad. Un 37% cree que los anuncios con mensajes religiosos son ofensivos, un 34% que lo son los que muestra desnudos o imágenes sugerentes con estereotipos de género y un 30% que lo son los que usan lenguaje malsonante. Un 20% no quiere ver imágenes de adicción.

Por tanto, los anunciantes deben abandonar de una vez por todas este tipo de campañas, por mucho que sean parte de la tradición del tipo de mensajes que se lanzan (solo hay que pensar en cómo el verano se vincula a acciones con tonos de body shaming). No es solo que no funcionen, es que generan un elevado rechazo.

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