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Un año más, Las Vegas acaba de acoger el CES, una de las grandes ferias de tecnología a nivel mundial. Las empresas de medio mundo acuden a la cita a presentar sus productos, los medios especializados acampan en la localidad y las noticias se llenan de nuevos lanzamientos. Pero, y dado que la tecnología es cada vez más importante en la vida cotidiana y teniendo en cuenta que su alcance está más allá únicamente de lo que pueda ofrecer en un primer momento, lo que se presenta no son solo nuevos productos sino también cambios de tendencias de consumo que tendrán un efecto dominó en lo que sucede en otros niveles.

¿Cuáles fueron los grandes cambios que se han podido ver en la feria?

La televisión fuera de la tele

Una de las tendencias en cambios de hábitos de consumo que se está convirtiendo en un modificador a tener en cuenta para las marcas a la hora de llegar al consumidor es el abandono progresivo por parte de los ciudadanos de la televisión. Diferentes estudios están mostrando como la televisión está perdiendo tracción, como el salto a internet no está salvando las audiencias o como los millennials están desertando la tele.

Durante la feria, como era de esperar, muchos fabricantes de televisión presentaron novedades sobre nuevos televisores (que si colores más definidos, que si experiencia más inmersiva, etc) pero ninguno de ellos consiguió tanta cobertura, tanto entusiasmo y tanto buzz como Sling TV. Y Sling TV - y su éxito - no es más que un puntal más en el ataúd televisivo.

¿Qué es Sling TV? Para uno de los periodistas de Fast Company lo que puede cambiar por completo el entretenimiento, para otro de The Verge la razón por la que va a dar de baja su suscripción por cable y así crónica tras crónica. La solución es una muestra más de la tendencia que se está imponiendo de ver contenidos de televisión fuera de la tele y una indicación del poder del consumo bajo demanda y en streaming.

La herramienta es un sistema de suscripción, como puede ser el cable, pero de consumo a través de internet y precio altamente competitivo. Sale a 20 dólares (17 euros) y permite ver la ESPN (el canal de deporte con fútbol americano, como si en el mercado español se prometiese ver fútbol) y otros 10 canales generalistas, como la CNN, Disney Channel o ABC. El abanico de programas que ofrece es por tanto variado y permite llegar a muchos consumidores, al menos a ese porfolio que estaba siendo seducido aún por la tele tradicional.

Y esta puntilla puede empujar, por tanto, a consumidores menos especializados a ver la tele en internet. Teniendo en cuenta que dos de los grandes ganadores en los Globos de Oro que se acaban de celebrar fueron, además, dos series que llegan del VoD, como es el caso de Transparent y House of Cards, el reinado de la televisión en internet parece que acaba de llegar sin discusión.

Internet de las cosas, nuevamente

En los resúmenes de lo que ha dejado la feria se repiten varios elementos y unos cuantos de ellos están muy ligados al internet de las cosas. Dos de los grandes protagonistas fueron los coches sin conductor y los electrodomésticos inteligentes (la smart home, con desde cocinas inteligentes hasta el ya clásico aparato que ayuda a determinar cómo está la salud de las plantas), demostrando que la conexión de todas y cada una de las cosas a la red está cada vez más presente en la hoja de ruta de los fabricantes de tecnología? y de los consumidores y de quienes tienen que interactuar con ellos.

Samsung ha tomado, por ejemplo, un paso muy importante para comprometerse con el futuro del internet de las cosas y ha anunciado durante la feria que invertirá 100 millones de dólares para crear un entorno propicio para los desarrolladores y apuntalar el boom del internet de las cosas. Y además ha prometido que se asegurarán de que se trate de un ecosistema abierto y en el que sea posible que las cosas interactúen y sean compatibles (es decir, nada de millones de ecosistemas que chocan unos con otros).

Las marcas se están, por tanto, comprometiendo con el internet de las cosas para convertirlo en algo más que simplemente un elemento de moda, un concepto del que hablar. La gran cuestión es si van a ofrecer algo realmente y si llegarán a los consumidores. Un periodista en un repaso al CES en Mashable se pregunta si todas estas cosas inteligentes responden a algo. Otro en VentureBeat titula de forma sangrante que el internet de las cosas solo ha hecho que una bombilla que costaba 10 dólares ahora cueste 90.

La cuestión clave es que las marcas tienen que pasar de este momento de defensa de estos productos para ofrecer soluciones que seduzcan a los consumidores. Parece que están bastante cerca.

El yo, gran rey

El paso del tiempo no está enfriando el interés que los consumidores tienen en si mismos y en convertirse ellos mismos en generadores de contenido. Selfie ha seguido siendo una palabra clave que se ha repetido en titulares y crónicas.

Varios productos se han presentado que permiten mejorar las autofotos, como los 'selfie sticks' (palos o mangos que permiten hacer mejores selfies) que fueron ubicuos durante la feria (ya fuese en productos que podían verse o siendo usados por los propios asistentes) o los smartphones, que hicieron de sus funcionalidades selfies sus grandes presentaciones. No fueron los únicos productos que apostaron por el yo. HTC, por ejemplo, presentó su cámara RE, que permite no solo grabar sino también emitir en directo contenidos en YouTube (lo que hace que el streaming sea cosa de cualquiera que tenga una conexión a internet y ganas de contar algo).

¿Qué demuestra todo esto? El elemento clave está en el propio consumidor: el internauta es cada vez más rey de la red y es un productor de contenidos cada vez más poderoso. Con cada año que pasa, con cada feria tecnológica que se vive, más y más productos se lanzan a intentar ofrecer a los consumidores más facilidades para ser ellos quienes cuentan las cosas y para ser ellos quienes protagonizan todos y cada uno de los momentos que cuentan. El cambio en el paradigma de cómo se comunica es por tanto inevitable y cada vez será más poderoso.

El boom de los drones

Durante el CES Parrot - una de esas compañías que empezaron a presentar drones cuando estos empezaban a aparecer - presentó un nuevo modelo de drone. No fue la única. Un reportero de Mashable se recorrió la feria persiguiendo drones y se los encontró de todas las formas y de todos los colores. Los aparatos estaban volando por toda la zona en la que eran presentados, cuenta, y eran uno de esos focos de atención (serán un mercado de 130 millones de dólares este año y de 1.000 millones en unos pocos años). Pero ¿hay que prestar atención realmente a los drones?

Por una parte, los drones han dejado de ser simplemente una especie de gadget curioso para volarlo y simplemente entretenerse. Uno de los que presentó Parrot puede grabar vídeos de 270 grados y, como le explica al medio estadounidense uno de esos expositores más pequeños que estaban presentando drones de última generación, quienes van a mirar estas herramientas e intentar averiguar cuál es la mejor lo hacen porque quieren dedicarlos a generar contenidos. Capturar vídeo de alta calidad parece el imprescindible que cada drone debe incluir de serie.

Las herramientas han dejado por tanto de ser un juguete para convertirse en una herramienta que ha entrado a formar parte de algo más, han dado el salto al tipo de productos que pueden interesar a las empresas. Muchas han empezado a usarlos en cuestiones como el reparto de envíos de ecommerce y estas nuevas modificaciones y mejoras podrían hacer que se convirtiesen en un elemento determinante para generar contenidos y sobre todo para capitalizar el yo he estado allí.

¿El ocaso de las ferias?

El CES es una de las grandes ferias de tecnología que existen en el calendario, como puede ser al IFA que cada año se celebra en Berlín. Pero sin embargo, y a pesar de que la feria es un momento cumbre para el universo tech, cada vez son menos los productos grandiosos o robatitulares que se presentan en ellas. Las marcas prefieren cada vez más protagonizar sus propios eventos, hacer sus propias presentaciones y capitalizar así todo el protagonismo por ellas mismas. ¿Significa esto que las ferias, por muy grandes que sean y por muy poderosa que sea su presencia en el calendario, han dejado de ser lo que eran?

Periodista online y apasionada por la literatura, las nuevas tecnologías y por los zapatos. Editora...
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