Inditex cierra la tienda fundacional de Zara en A Coruña tras medio siglo de historia
Por Redacción - 16 Enero 2026
El cierre de la primera tienda de Zara, ubicada en la emblemática calle Juan Flórez de A Coruña, representa un hito que trasciende la simple gestión de activos inmobiliarios para convertirse en un símbolo de la metamorfosis de la moda global.
Tras casi cincuenta y un años de actividad ininterrumpida desde su apertura el 9 de mayo de 1975, el establecimiento que vio nacer el imperio de Amancio Ortega bajará su persiana definitivamente el próximo 30 de enero de 2026. Esta decisión, aunque cargada de una profunda nostalgia para los coruñeses y para la propia estructura de Inditex, responde a una lógica corporativa ineludible que prioriza la experiencia del cliente y la integración tecnológica sobre el valor sentimental de los espacios físicos tradicionales.
El local de Juan Flórez, con sus modestos 350 metros cuadrados, se había quedado pequeño para las ambiciones de una marca que hoy compite en una liga de tiendas bandera o flagships de dimensiones monumentales. En los últimos meses, el espacio fue protagonista de una última gran celebración al cumplir su medio siglo de vida, transformándose en un punto de encuentro que fusionaba la venta de moda con la exposición artística y la degustación de café de especialidad. Aquella reforma temporal, que incluía homenajes a la arquitectura de las galerías coruñesas de La Marina y exhibiciones de piezas icónicas, funcionó en realidad como una despedida elegante y planificada, permitiendo que el origen de la firma tuviera un cierre a la altura de su leyenda antes de ceder el paso a los nuevos formatos comerciales.
La desaparición de este punto de venta no implica un abandono del contacto físico, sino su evolución hacia conceptos mucho más sofisticados y amplios.
La compañía ha confirmado que las once trabajadoras del establecimiento serán recolocadas en otras tiendas de la ciudad, principalmente en el local de la calle Compostela, situado a escasos metros, que a partir del 31 de enero de 2026 incorporará el servicio de cafetería Zacaffé. Este movimiento subraya la intención de Inditex de concentrar sus esfuerzos en locales que permitan una omnicanalidad real, donde el almacén físico sirve de apoyo inmediato a la plataforma digital y donde el cliente encuentra servicios que van más allá de la mera transacción de prendas de ropa.
Desde una perspectiva analítica, el adiós a la tienda fundacional de Juan Flórez es el reflejo más nítido de cómo el comercio electrónico ha redefinido las reglas del juego.
En el panorama actual, las tiendas físicas ya no necesitan estar en cada esquina, sino ser centros de experiencias memorables y nodos logísticos eficientes.
El consumidor contemporáneo busca la inmediatez de la compra en línea, pero también valora un espacio físico que le ofrezca valor añadido, tecnología aplicada al probador y una estética cuidada que la pequeña tienda de 1975, por su configuración estructural, ya no podía sostener. La capacidad de Inditex para desprenderse de su propio mito fundacional demuestra una agilidad estratégica que explica su liderazgo sostenido en el sector textil.
Esta transición nos invita a reflexionar sobre la naturaleza del comercio en la era de la digitalización acelerada. La tienda de Juan Flórez fue, en su momento, una revolución que democratizó la moda permitiendo que las tendencias de las pasarelas llegaran a la calle con una rapidez inaudita. Hoy, esa rapidez se gestiona a través de algoritmos y almacenes automatizados, desplazando la relevancia del local histórico hacia modelos de negocio que priorizan la escala y la eficiencia operativa. No se trata de un declive del retail, sino de su elevación a una nueva categoría donde la nostalgia no puede ser un freno para la innovación. A Coruña seguirá siendo el laboratorio de Inditex, pero ahora sus experimentos se trasladan a espacios que pueden albergar toda la complejidad de un sistema de ventas que ya no entiende de fronteras entre lo físico y lo virtual.
Al final, el cierre de este local cierra un círculo que comenzó con una pequeña inversión y el sueño de un empresario gallego. Lo que en 1975 fue un punto de ruptura con el comercio tradicional, hoy vuelve a serlo al desaparecer para dar paso a una era de hiperconectividad. El legado de la tienda de Juan Flórez permanecerá en los libros de historia empresarial, pero su ausencia física es la confirmación de que incluso los gigantes más exitosos deben estar dispuestos a reinventarse desde sus mismos cimientos si desean seguir marcando el paso en un mercado que nunca se detiene.












