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Para muchos, la campaña de Navidad es algo que queda muy lejos. Al fin y al cabo, el otoño acaba de empezar hace más o menos una semana. Para algunos incluso sigue haciendo un buen tiempo digno del final del verano y hay quien aún está yendo a la playa. Pero pronto aparecerán los turrones en las tiendas de alimentación, no mucho después los escaparates se llenarán de escaparates y de espumillón y aparecerán las primeras ofertas para hacerse con los mejores regalos. Los anuncios de perfumes llenarán las pausas publicitarias de televisión y en todas partes surgirán los catálogos de juguetes. Y lo cierto es que ni será tan raro, ni será tan errado, porque la campaña de Navidad no puede empezar a trabajarse en diciembre.

Las empresas ya están empezando a planear sus líneas de actuación. Así, muchas ya saben que estas Navidades gastarán más en social media y por dónde van a tirar en materia de esfuerzos (y por desgracia para ellas el mcommerce no está bien situado en esa línea de prioridades). Los consumidores están además receptivos a la información sobre las Navidades desde prácticamente ya mismo: un estudio de Bain & Company demostró que los consumidores tienen muy pocos sentimientos negativos ante los anuncios navideños que empiezan temprano (de hecho, un tercio asegura que los pone de buen humor) y otro de la National Retail Federation concluyó que los estadounidenses empiezan sus compras de Navidad antes incluso de Halloween (o Todos los Santos si nos quedamos con las tradiciones de este lado del charco).

De hecho, los anuncios de temática navideños suelen empezar (aunque año tras año los consumidores parecen olvidarlo y siempre comentan que llegan antes de tiempo) por esta época: históricamente, el comienzo del otoño ha sido también el comienzo de las campañas de publicidad para preparar la Navidad, como recuerdan en The Atlantic.

Pero ¿por qué hay que empezar a vender para Navidad cuando aún no se han casi guardado las chanclas de la playa? La época es una de las principales en ventas. Lo es en anuncios: las empresas gastan cantidades ingentes de dinero (muy por encima de lo que gastan el resto del año) para ser quienes mejor posicionados estén y a quienes recuerden por encima de todas las cosas los consumidores. La campaña de Navidad supone un porcentaje elevadísimo del consumo anual y dejar pasar esta oportunidad es prácticamente un suicidio.

Qué están haciendo ya

Empezar desde ya la campaña de Navidad no implica necesariamente llenar una tienda de renos, aprovisionarse de nieve artificial y hacerse con abetos y paquetes falsos de regalos. La campaña de Navidad es mucho más que eso y requiere ser muy hábil con las previsiones. Las compañías de ecommerce, por ejemplo, están ahora mismo fichando al personal flotante que les permitirá afrontar el overbooking de pedidos en sus centros logísticos (y que tendrá que empezar a trabajar en breve) y está empezando a aprovisionar los elementos que triunfarán para no quedarse cortos de stock.

Por otra parte, es el momento de empezar a preparar a los consumidores para las campañas publicitarias específicas. Posiblemente en las próximas semanas aumentará la frecuencia de los anuncios de colonias y juguetes que irán aumentando todavía más de cara a diciembre. Los gigantes de la distribución ya están, por cierto, perfilando cuál será el juguete de la temporada, un trabajo que requiere tiempo y esfuerzo. Frozen, la película de Disney, está siendo la protagonista del año y lo será también de Navidad, pero no estará sola y de los esfuerzos que empiecen a hacerse ahora se verán los frutos en el futuro.

En Estados Unidos, las grandes tiendas están empezando ya con sus horarios ampliados y en España pronto empezarán las aperturas especiales de domingo. Y todo el mundo sabe que cuando todas las tiendas están abiertas en domingo (salvo en ciertas ciudades que juegan de forma diferente) es que la Navidad ya está aquí (o al menos el tiempo de comprar para ella).

Una campaña muy social

La campaña de Navidad de 2014 será, además, fuertemente social. En general, el entorno digital influirá en un 50% de las decisiones de compra que se tomarán durante el período. Las redes sociales son, por tanto, claves para llegar a los consumidores.

El 62% de las marcas usará el social media para aumentar el alcance de marca y para dirigir las compras de los consumidores, según las estadísticas de Offerpop. De la inversión en social media, el 90% irá a parar a Facebook y el 4% a Twitter aunque, según las previsiones de las empresas, quien va a ser al revelación de la temporada será Instagram.