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Es probable que quienes trabajen desde dentro en el mercado del marketing y de la publicidad tenga la sensación de que en su industria no hay en general un ambiente muy positivo. Lo cierto es que los datos y las cifras de los estudios especializados les dan - y bastante - la razón a aquellos que piensan que la industria del marketing y de la publicidad no tiene una situación especialmente 'sana' en lo que a su personal respecta.

Los estudios han ido indicando en los últimos tiempos que los profesionales acaban muy quemados, que hay una pérdida de talento brutal o que los altos directivos vinculados al marketing en las empresas (como el CMO) tienen una trayectoria más corta que otros directivos de otras áreas.

En general, los trabajadores del terreno del marketing no son felices en sus puestos de trabajo. Un estudio señalaba que solo uno de cada cuatro trabajadores de esta industria es feliz en su puesto de trabajo. Otro señalaba que un 47% está poco satisfecho con su trabajo y buscando otro trabajo. Los marketeros tienen sentimientos negativos sobre su puesto de trabajo y están buscando en todo momento una nueva ubicación.

De hecho, como apuntan en Marketing Week, que lleva 20 años analizando el mercado laboral en el universo del marketing, los trabajadores de este terreno cambian a menudo de puesto de trabajo y la rotación de personal se ha mantenido de forma constante a lo largo de las últimas dos décadas, aunque con crecimiento.

En 1998, el 49% de los directores de marketing planeaban cambiar su puesto de trabajo en los tres años siguientes. En 2008, ya eran el 78% (a pesar de la crisis económica). Y en 2018 se ha situado en el 81%. Como confesaba un director de marketing en el estudio, los tiempos de trabajo en las empresas son cortos, lo que hace que la experiencia no sea relajante pero "aprender a vivir con ello".

Lo que lleva a que cambien de trabajo

Pero ¿por qué cambian tanto los trabajadores de marketing de puesto de trabajo? En el caso de los altos directivos, sus saltos de una empresa a otra están muchas veces relacionados con los cambios estratégicos dentro de la empresa.

Si hay que realizar ajustes dentro de lo que se hace, a los altos directivos les parece lógico cambiar a quien ha sido la cabeza de esa estrategia para posicionar a alguien con una visión nueva. Pero los cambios dentro del equipo de marketing no vienen solo marcados por las decisiones que se toman desde arriba, sino también por las que se toman desde la propia plantilla. Ellos también cambian de trabajo.

Al principio, cuando arrancaron el estudio en Marketing Week, los elementos que dominaban para explicar por qué se cambiaba de trabajo estaban vinculados al dinero. Se cambiaba de trabajo para poder ganar más dinero. Ahora lo sigue siendo, aunque menos. Es determinante para los mandos intermedios pero no tanto para los altos directivos.

La necesidad de cosas 'que te llenen'

El elemento que se ha mantenido como una suerte de constante ha sido el buscar nuevos retos, que ha estado en posiciones destacadas entre las razones para cambiar de trabajo desde 2004. Los marketeros se cambian de trabajo, por tanto, porque lo que hacen ya no les llena y buscan nuevas actividades.

De hecho, el buscar hacer algo que te guste y que te llene se ha convertido en una de las grandes cuestiones para los trabajadores, tanto que los propios gestores de equipos notan como en los últimos tiempos es cada vez más habitual que aquellos que no tienen flexibilidad (trabajando como freelances) tengan sus propios proyectos y sus propias cosas que hacen en su tiempo libre. Son cosas que no dan dinero, pero que les llenan.

Cambios en el entorno de trabajo

Por otra parte, también ha cambiado lo que esperan los marketeros de su lugar de trabajo y lo que se ha convertido en una suerte de mínimo esperable.

Cada vez se da más importancia al equilibro entre vida personal y trabajo, algo en lo que las empresas fallan. Cada vez se quiere más flexibilidad de horarios y de trabajo, especialmente ahora que la tecnología lo hace más posible, pero las empresas no están siendo capaces de estar a la altura de las demandas. La industria sigue entregándose a jornadas de trabajo maratonianas y a la idea de que tienes que estar en la oficina para 'cumplir'.