Por Redacción - 24 Septiembre 2026
El modo en que las empresas se comunican con su público a través de internet ha cambiado de forma radical. Tras años acumulando seguidores y lanzando mensajes de manera constante, las marcas han decidido frenar el ritmo de publicación para centrarse en ofrecer piezas con un valor real. Las conclusiones de la decimocuarta edición del Observatorio de Marcas en Redes Sociales, elaborado por la asociación IAB Spain con el apoyo de firmas especializadas del sector, confirman que las empresas han dejado de lado la cantidad para buscar la eficacia. En este nuevo periodo, la audiencia total roza los dos millones de usuarios de media por perfil, lo que supone un crecimiento del veinticuatro por ciento en el último año y multiplica por cinco la comunidad registrada hace una década. Al mismo tiempo, la respuesta del público se ha elevado de forma notable, alcanzando las seiscientas setenta y una interacciones por cada imagen o vídeo compartido.
Esta mejora en los resultados coincide con una reducción deliberada de los contenidos publicados, que han caído un treinta por ciento en los últimos doce meses. Al disminuir la frecuencia y seleccionar mejor cada mensaje, la tasa de compromiso de los usuarios ha vuelto a subir hasta situarse por encima del uno por ciento. El único punto donde todavía se detectan dificultades es en la capacidad de conseguir que los usuarios compartan los mensajes de forma espontánea, una métrica que ha descendido un veintitrés por ciento. Este dato demuestra que conseguir que el público recomiende un mensaje por iniciativa propia sigue siendo uno de los mayores retos para los equipos de marketing digital.
Dentro del abanico de plataformas disponibles, Instagram se mantiene como la opción favorita para conectar con la audiencia, agrupando cerca del setenta por ciento de todas las interacciones y logrando más del ochenta por ciento de la eficacia global. La preferencia por el vídeo corto es muy clara en este espacio, donde las empresas difunden más de tres historias y al menos un vídeo corto en formato reel por cada imagen fija. Estos vídeos breves consiguen un rendimiento excelente, superando las trescientas ochenta mil reproducciones de media y generando un tercio más de reacciones positivas que las fotos habituales. Por otra parte, TikTok destaca por el enorme impacto económico que consiguen las alianzas con creadores de contenido, logrando que cada mención alcance un valor equivalente superior a los doce mil euros, una cifra que supera con claridad a los resultados de otras plataformas.
Cada red social ha ido encontrando un papel muy definido dentro de las estrategias de comunicación corporativa. La plataforma X se mantiene como el espacio con mayor frecuencia de mensajes, representando seis de cada diez publicaciones totales gracias a su utilidad para transmitir noticias al instante y mantener informada a la ciudadanía, un aspecto clave para sectores como las instituciones públicas. Por su parte, LinkedIn conserva una comunidad firme de casi sesenta millones de seguidores entre las grandes empresas, destacando el repunte de efectividad en el sector bancario y asegurador. En cuanto a Facebook, su enorme base de usuarios la consolida como un canal institucional de gran alcance, mientras que YouTube ocupa un lugar privilegiado para los vídeos extensos y las guías explicativas, consolidándose como la segunda red más eficiente del estudio.
La forma de trabajar en redes varía de forma notable según la actividad de cada empresa. Las marcas vinculadas al entretenimiento y los medios de comunicación lideran con claridad el volumen de interacciones y la cantidad de publicaciones. En el extremo opuesto, sectores como la moda o la tecnología prefieren publicar con menor frecuencia pero con un cuidado extremo, logrando que firmas de gran consumo alcancen las cifras de interacción por mensaje más altas del mercado. La distribución comercial aprovecha los formatos temporales para comunicar ofertas diarias con enlace de compra, mientras que la industria de la energía consigue conectar de forma directa con su audiencia y obtener un compromiso muy elevado, demostrando que incluso los sectores tradicionales pueden construir comunidades activas cuando adaptan su mensaje al público adecuado.
















