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¿Se están los internautas empezando a saturar de las redes sociales? La pregunta es una de esas cuestiones que acechan desde el primer momento y que se han ido repitiendo mientras las redes sociales se iban asentando en el mercado. Cada año, especialmente en los primeros, parecía aparecer una red social nueva y los expertos señalaban el riesgo de, por un lado, llenar demasiado el mercado y, por otro lado, que fuese una moda como ocurre con tantas otras cosas y que estuviese en algún momento llamada a frenarse.

Sin embargo, las redes sociales viven ahora mismo un momento mucho más complicado en su propia relación con los consumidores, uno en el que se han creado las condiciones para una tormenta perfecta que podría ponerlas en una situación difícil.

En el epicentro de los social media se han juntado dos cuestiones. Así, está el temor al uso que las propias compañías hacen de la información. El temor no es exactamente nuevo y ha estado presente desde que los usuarios empezaron a comprender de un modo mucho más exacto qué eran las redes sociales y sobre todo cómo se posicionaban en el mercado.

Desde esos primeros momentos, se lanzaban alertas y recomendaciones para no contar tantas cosas en redes sociales y para ser un poco más concienciados a la hora de controlar lo que ocurría con nuestra información. Pero el escándalo de Cambridge Analytica se ha convertido en una suerte de punto de no retorno, de momento que ha puesto las cartas mucho más visibles sobre la mesa. El tema se ha colado de forma mucho más masiva en los medios y los consumidores están más preocupados todavía (y de forma más general) por lo que ocurre con su información personal.

Este no es el único punto complicado para las redes sociales. De forma paralela, se está produciendo un cierto efecto fatiga, especialmente en aquellas redes sociales que llevan más tiempo funcionando. El efecto fatiga en Facebook empieza a ser más evidente, ya que los consumidores están compartiendo menos contenidos en la red social. En el último trimestre del año pasado, solo el 34% de los usuarios de la red social había actualizado su estado.

Empezamos a borrar perfiles

Pero ahora un nuevo estudio ha aportado más datos sobre cómo nos estamos cansando de las redes sociales y qué efecto está teniendo en nosotros. Según datos de Edelman, cuatro de cada diez personas han borrado al menos uno de sus perfiles en alguna red social en el último año. Los datos no se han notado todavía en las cuentas generales de las redes sociales (que no olvidemos están intentando conquistar nuevos mercados), pero empiezan a mostrar ya una tendencia que las redes sociales deberían ver como preocupante.

Los consumidores empiezan a estar especialmente preocupados por cuestiones como las violaciones de privacidad o la distribución de noticias falsas. También se preocupan por la ausencia de control, el no saber qué ocurre con la información que publican en redes sociales y el no tener exactamente claro si lo que ven es publicidad o no.

Un 62% de los encuestados quiere, de hecho, una normativa más dura para las redes sociales. En los barómetros de confianza, las redes sociales logran solo un 41% como cifra de personas que confían en ellas (lo que supone una caída en los países occidentales).

Para las redes sociales los datos son muy preocupantes, no solo porque muestran una reacción entre sus usuarios sino también porque tendrán un eco en los anunciantes. El 70% de los encuestados espera que las empresas y los anunciantes presionen a las redes sociales para acabar con estos problemas.