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El sábado Televisión Española emitió, como hace cada año, en directo el Festival de Eurovisión, un programa que en años anteriores estaba de capa caída pero que las redes sociales (y quizás los millennials y quizás también los hípsters que lo ven de forma irónica) han conseguido rescatar como nuevo foco de atención. El programa tuvo una audiencia de unos seis millones de espectadores, con un pico de 7 en el momento de las votaciones y con un minuto de oro. Cuando Edurne, la cantante que representaba a España, se subió al escenario, delante de las televisiones de toda España estaban sentados 8.275.000 espectadores, que dieron a la emisión un 47% de share (es decir, de todo el mundo que estaba viendo la televisión en ese momento, prácticamente la mitad estaba viendo la actuación de Edurne).

Posiblemente ni siquiera hubo que esperar a que la canción terminase para ver el efecto que la puesta en escena estaba teniendo en social media. Posiblemente los memes no esperaron siquiera a que se entonase la última nota. Tan pronto como los momentos que daban más juego para los amantes del Photoshop salieron a escena, las fotos y sus reinterpretaciones empezaron a circular por la red. Edurne llegaba tarde a la mesa electoral para votar o luchaba a lo Pokemon. Y su bailarín se preguntaba si había apagado el gas. Todos esos mensajes circularon por Twitter y Facebook y se convirtieron en material para listas y más listas en los medios con los 'mejores memes' (de hecho, se podían encontrar en la lista de los contenidos más leídos de algunas de las cabeceras más populares de información, a pesar de que el día en el que se auparon a los puestos de las noticias más leídas era una jornada llena de actualidad informativa).

Y tras el sábado, el domingo era jornada electoral y las votaciones para elegir alcalde y en algunas comunidades autónomas presidente eran la noticia del día. A la lista de noticias sobre los votos nulos y las habituales incidencias a la hora de constituir la mesa electoral se sumaron las interminables listas de memes. Rita Barberá, por ejemplo, fue reconvertida en personaje de Juego de Tronos (pero de los que no salen muy bien parados), acompañada por numerosos juegos de palabras y lanzada en numerosas comparaciones de fotos del antes (las elecciones de hace cuatro años) y el después (las del domingo).

Los dos casos han conseguido que el fin de semana se haya llenado de memes y fotocomposiciones y han demostrado una realidad cada vez más indiscutible: la actualidad ya no se recibe solo vía información o gracias a los temas que destacan los medios de comunicación. No: la actualidad ahora es una cuestión marcada por los memes. O, lo que es lo mismo, ningún hecho noticioso que despierta la atención de la audiencia consigue sobrevivir al margen de los memes.

Lo que es realmente un meme

¿Qué son exactamente los memes? Los memes se han convertido en una especie de Santo Grial del engagement en los tiempos de las redes sociales. Los memes son imágenes o mensajes muy pegadizos, rápidamente descodificables y que llegan rápidamente al receptor, que pilla lo que quieren decir y no solo se identifica con ellos sino que además se siente cómodo y cercano a los mismos. Los memes suelen jugar con la ironía y con el humor, empleando por tanto una versión que no tiene que ser real sino más bien un elemento añadido.

Es decir, todos estos memes que aparecen al hilo de la actualidad informativa no son un mensaje informativo al uso. No se pueden usar los memes como un elemento objetivo para saber qué ha pasado, aunque estos contenidos si dan una clave para entender lo sucedido no a un nivel de los hechos sino más bien de las interpretaciones. Uno de los memes más populares de la noche electoral muestra una foto de Ada Colau, que acababa de ganar la alcaldía de Barcelona, en una protesta contra los desahucios. Los internautas habían añadido un mensaje al policía que intentaba en la foto original desalojarla del lugar de protesta que sirve para entender lo que sucedió esa noche a nivel de análisis casi tanto como una pieza de ensayo político (aunque en mucho menos espacio y de forma mucho más rápida).

Los memes son siempre increíblemente pegajosos. Su éxito parte de esa condición. Una vez que se crea una de estas imágenes, su capacidad de propagación es incuestionable. Las redes sociales han conseguido además crear un efecto llamada al tiempo que han creado un efecto multiplicador. Estos soportes son muy 'meme friendly' (los mensajes con estas características se pueden procesar muy rápido y consiguen por tanto calar rápidamente en el universo efímero y acelerado de las redes sociales) y han hecho que los consumidores (y las marcas) los empleen cada vez más para conectar con los demás.

En los momentos en los que la actualidad está más presente (es decir, esos momentos de noticias de elevado interés que consiguen que todo el mundo esté pendiente de ellas, como pueden ser desde Eurovisión hasta las elecciones, pasando por un partido de fútbol de peso o el último capítulo de una serie popular) los memes tienen ya, además, un terreno abonado para triunfar. Los consumidores no solo estarán más atentos sino que además se sentirán mucho más proclives a compartirlos y a hacer que alcancen la categoría de viral. Y si hay un público que los espera habrá un público que los genere y esos días se convierten en puntos calientes para el nacimiento de los memes.