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Cada vez que aparece una nueva herramienta o una nueva innovación en comunicación, las empresas suelen emocionarse mucho con ellas y suelen empezar a priorizarlas por encima de las demás cosas. Esto hace que las últimas novedades se vayan adueñando de posiciones destacadas en las estrategias de marketing, aunque en realidad las compañías no deberían olvidar nunca el potencial de aquellas soluciones y de aquellos canales que habían estado empleando hasta ese momento. La llegada de nuevas oportunidades de comunicarse con el cliente no debería hacer perder de vista el potencial de las que ya se tienen.

Y en este último punto se encuentran los SMS. Los mensajes de texto son todavía una poderosa herramienta de marketing, que permite llegar al consumidor de forma directa y eficiente y que además también da la llave para saltarse algunos de los problemas que las nuevas soluciones - como las apps de mensajería como Whatsapp - imponen. Hacer campañas con mensajes masivos en las apps de mensajería, por ejemplo, es cada vez más complicado, ya que han impuesto limitaciones a quiénes envían mensajes, cuándo y cómo. La frontera de lo que consideran abusivo es de hecho ya muy baja, lo que hace que las empresas se tengan que mover con mucho cuidado y que tengan que pensar muy bien qué hacen y cómo.

No son las únicas limitaciones existentes. Mientras estas aplicaciones no acaben de implantar sus modos para empresas y de desarrollar las funcionalidades pensadas para ellas, hacer los procesos de envío sigue siendo ligeramente engorroso y complicado.

Mientras, hacer campañas con SMS permite saltarse muchos de esos problemas, de un modo sencillo, simple y competitivo en términos de inversión de tiempo y presupuesto. Herramientas de envío de SMS como las de Acumbamail permiten hacer el trabajo de forma rápida - diseñar una campaña es cuestión de minutos - y eficaz. Por supuesto, también dan los parámetros para que los responsables de marketing cumplan con la ley europea de protección de datos, la GDPR, una de las cuestiones clave que hay que tener en cuenta en estos tiempos en lo que a marketing y privacidad se refiere.

Pero esos puntos son una visión general de cómo los SMS pueden cambiar las cosas y de dónde se posicionan en lo que a estrategia de marketing se refiere. Su potencial para las empresas - de todo tamaño, las pymes también pueden emplearlos para posicionarse en el mercado - es mucho mayor y se apoya en ciertos puntos clave.

Si es un sms, es relevante

No hace mucho, una consumidora explicaba qué era lo que hacía que cambiase la percepción de los mensajes que recibía de las marcas. Y, en su escala de lo importante y de lo creíble, los SMS seguían ocupando una posición muy elevada. Los mensajes que recibía por redes sociales le parecían poco importantes, al correo electrónico seguía teniendo ciertas dudas - y ponían como ejemplo el caso de los mails que recibía de Hacienda, ante los que siempre tenía un cierto resquemor a que no fuesen 'de verdad' - y a los SMS los veía como eminentemente seguros. Si una empresa le hablaba por ese canal asumía no solo la certeza del interlocutor, sino que además daba por hecho que la información era relevante para ella. Sabía que era algo que le interesaba leer.

Esta es la percepción de una consumidora de a pie, pero los datos estadísticos se posicionan bastante próximos a su visión de las cosas. Las tasas de apertura de los mensajes de texto son muy elevadas, mucho más de hecho que las de otros formatos de marketing digital. Según datos de Acumbamail, están en el 98%, lo que les lleva a concluir que si son efectivos es por "su alto grado de interacción con el receptor". Como explican desde la compañía, es muy poco usual que un consumidor reciba un SMS y no lo abra.

Mucha menos competencia

Además, su éxito y su eficiencia no están solo marcados por su naturaleza y por la percepción que el consumidor tiene de ellos, sino también tanto por la propia realidad del canal como la de los demás canales de marketing digital que las compañías emplean para llegar al consumidor. Las redes sociales están llenas de actualizaciones de marcas, que tienen por otra parte cada vez más difícil llegar al feed de su público target si no se paga para ello. Los banners son tan abundantes que los consumidores han empezado a no verlos. Y estos son solo dos ejemplos.

Entre la mensajería tradicional que los consumidores reciben en sus smartphones hay mucha menos competencia. Solo hay que echar un vistazo al propio móvil para comprenderlo. En la última semana, por ejemplo, solo se han recibido en un móvil tomado de prueba dos mensajes publicitarios de marcas vía SMS. Fue una semana especialmente activa. Lo habitual es recibir uno o ninguno. De este modo, las marcas que lanzan sus mensajes no tienen que competir con muchas otras compañías que están haciendo lo mismo y logran entrar sin pelear casi por la atención del consumidor, en un espacio - el de la pantalla móvil - que es muy deseado.

Su vida es mucho menos efímera

Los SMS tienen igualmente otro punto a su favor. Se podría decir que su vida útil, su ventana de oportunidad, es mucho menos efímera. Un mensaje en redes sociales, por ejemplo, tiene solo el momento en el que sale al feed y, para tener al menos una oportunidad de éxito, necesita que el consumidor esté en ese momento conectado y que le preste además atención en ese momento exacto. En el caso de los SMS, el mensaje publicitario permanece en el móvil y el consumidor, a menos que lo borre (pero ¿quién borra de forma habitual los SMS en sus smartphones con memoria que parece inagotable?), lo tiene allí a su espera.

Esto hace no solo que la ventana de oportunidad se amplíe, sino que además funciona muy bien como elemento para transmitir información relevante. Datos vinculados al consumo o avisos de cuestiones que el cliente debe tener presentes logran así, por ejemplo, quedarse en un espacio siempre accesible (tampoco hay que olvidar que el SMS sigue siendo accesible incluso cuando no tenemos internet móvil o WiFi) y fácilmente localizable. Esto abre grandes oportunidades, como puede ser en el entorno del ecommerce o a la hora de gestionar consumos en ciertos sectores, como el de los viajes.

Parte de una estrategia combinada

Además, una buena campaña de SMS puede servir para apoyar o incentivar otros canales de comunicación con el consumidor, y viceversa. En un mercado en el que los consumidores emplean cada vez más canales para llegar a las empresas y para conectar con sus productos, las compañías tienen que ser capaces de tener una estrategia que resulte igualmente efectiva a través de varias vías. Los envíos de mensajes de texto son, por ejemplo, un buen complemento a la realización de campañas de email marketing.

Y es tan 'enriquecible' como los demás formatos

Por supuesto, todos los puntos anteriores son solo unos pocos de los temas que preocupan a los marketeros y que deben incluir en sus estrategias. En este mercado cada vez más competitivo, los mensajes tienen que llegar no solo en el momento oportuno y ser capaces de maximizar su impacto, sino que además necesitan jugar con muchas más cartas y apelar a más bazas. Es la era de la personalización, de la segmentación altamente eficiente o del uso de grandes cantidades de datos. Son los elementos que están marcando la agenda en marketing y, especialmente, en marketing digital.

Hacer marketing usando SMS no obliga a renunciar a ello. Al contrario: Se pueden aplicar todos los mismos elementos estrella de los diferentes formatos de marketing digital y sacarles aquí también todo el beneficio posible. Las herramientas más avanzadas de envío de SMS comercial permiten desde personalizar el remitente hasta orientar a dónde llevarán esos mensajes a enviarlos en las horas más efectivas. Como ocurre con Acumbamail, por ejemplo, se pueden crear diversos tipos de campaña que se ajusten a las necesidades concretas que la empresa tiene en cada momento y en lo que cada tipo de público consumidor necesita.