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Fue una de las noticias más sorprendentes de 2017: Google iba a lanzar su propio sistema de ad blocker. La noticia empezó como una filtración a los medios, que acabaría siendo confirmada de forma oficial. Por el momento, lo único que se sabe es que el sistema estará integrado en Chrome, que se espera que vaya empezando a aplicarse a lo largo de los primeros meses de este año y que no bloqueará la publicidad sin más y de por sí.

Google no acabará con todos los anuncios con los que los consumidores se cruzan en internet (sería un movimiento bastante suicida, teniendo en cuenta que Google vive de los anuncios que se sirven en la red y que ha construido con ello su imperio). La idea es que el sistema bloquee aquellos anuncios que rompen con las recomendaciones de la Coalition for Better Ads y por tanto que limite esos anuncios que resultan especialmente molestos para el internauta y que la coalición ha estado recomendando que se dejen de emplear.

Esto implicará que no todos los anuncios sean causa de bloqueo y que Google no hará que se dejen de ver anuncios, solo una parte de ellos. ¿Cuántos acabarán viéndose afectados? En realidad, la cifra no es tan elevada, al menos si se analiza desde el punto de vista del usuario, ya que desde el punto de vista de los anunciantes cualquier cantidad parece mucha.

Según las estimaciones que ha hecho Adblock Plus, el adblocker ya existente en el mercado y que es al final el rival de esta nueva funcionalidad, Chrome solo bloqueará de serie el 17% de los anuncios. Redondeando ligeramente la cifra, se podría decir que Google va a bloquear en Chrome dos de cada 10 anuncios online.

El 83% restante se podrán ver sin problemas y, entre esos formatos que se podrán ver, se encuentran algunos que a los consumidores no les gustan mucho. Por ejemplo, Chrome y su filtro seguirán permitiendo servir publicidad animada siempre que no choque con el texto y tampoco acabarán con los anuncios que cubren toda la página antes de acceder al contenido y permanecen unos segundos (el ejemplo más claro de este formato son los anuncios de la revista Forbes). Al menos eso es lo que señalan en la comparativa.

El efecto que esto tendrá

Las cifras no parecen tan revolucionarias o tan potencialmente modificadoras de las reglas del juego y, sin embargo, lo son. Que Google haya decidido meter un adblocker de serie en Chrome no es exactamente algo nuevo. Otros navegadores ya cuentan con sistemas integrados de bloqueo de anuncios, como puede ser el caso de Opera, y llevan ya ofreciéndolo años. La novedad de un navegador con 'antianuncios' fue, por tanto, algo ya del pasado.

Lo que sí resulta llamativo es que lo haga Google, por el peso que esta compañía tiene en el mercado publicitario online. Allí es el jugador más fuerte y que su navegador tome estas decisiones y haga estas cosas (navegador que, no olvidemos, es el que tiene más cuota de mercado) podría convertirse en un elemento con mucha influencia en el mercado publicitario. La Coalition for Better Ads lleva ya también su tiempo lanzando recomendaciones en cuestiones de formatos de publicidad online, sin tener gran éxito entre los medios y los anunciantes. ¿Lo tendrá ahora que Google va a hacer que algunas cosas se conviertan en casi inevitables?