Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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Los expertos en hablar en público dicen que cada audiencia es diferente y hay que conocerla y adaptarse a ella. Estoy totalmente de acuerdo. Un mismo concepto explicado a grupos distintos provoca reacciones completamente diferentes. No es lo mismo hablar de Branding Personal a Emprendedores a Empleados a Directivos o a Desempleados. Una misma idea puede provocar entusiasmo en unos y rechazo en otros.

Cuando hablo de estrategias de Branding Personal a profesionales de empresa, reconozco que mi sensación es agridulce. A estas alturas no me sorprende que un concepto que pretende ayudar a los profesionales a aumentar su valor sea rechazado por quienes dirigen las compañías, pero me produce una enorme tristeza.

Uno de los problemas a los que se enfrenta el Branding Personal aplicado a las empresas es la tendencia de muchos directivos a ver el vaso medio vacío en lugar de valorar lo positivo. Entre las razones que se citan para evitar introducir este concepto es que los profesionales “estrella” no son buenos para la empresa, que pueden pedir más sueldo o pueden largarse a otras empresas.

Aquí se confunde un profesional con Marca Personal, es decir, un profesional competente, fiable y con una buena reputación con algo así como un/a divo/a extravagante y caprichoso. Pero por otro lado cuando alguien me pone esa excusa pienso que lo que buscan son profesionales dóciles, sustituibles y reemplazables. Por lo tanto, en las empresas en las que sigue valorándose al profesional “commodity”, este concepto no tiene ningún futuro.

Pero por otra parte, me parece de una miopía tremenda no ver el papel que pueden jugar los profesionales con Marca Personal en una compañía. En realidad siempre han existido este tipo de profesionales en las empresas.

Los buenos comerciales o los especialistas en producción o el calidad o en marketing o… nunca han tenido problemas de empleo porque estaban bien posicionados mucho antes de que se hablase de Marcas Personales. Y eso ha sido muy útil para las empresas en las que trabajaban. Así que es absurdo tratar de ocultarlos solo porque, algún día, puedan aceptar una oferta mejor. ¿No sería más inteligente valorar adecuadamente al profesional que se lo merece que tratar de evitar que otros lo capten?

En un momento en el que la publicidad o los discursos de los Presidentes y Directores Generales preparados por un departamento de comunicación ya no se los cree nadie, quizás sea una buena idea dar voz y altavoz al resto de los profesionales de la empresa.

Un mando intermedio, un jefe de área o un supervisor con buena reputación en su sector puede tener más influencia que docenas de notas de prensa o de webs corporativas con telarañas (webs) valga la redundancia. Pero para eso hay que abrir las puertas y no esconder a los profesionales para que “no metan la pata” o para que no les conozcan no vaya a ser que nos los quiten. ¿Eso es retener el talento? Eso se parece más al muro de Berlín.

Otro de los problemas que me encuentro al hablar de Marca Personal en las empresas es que se asume que al entrar en la oficina hay que dejarse los principios en la puerta. Da la sensación, incluso en los profesionales más jóvenes, que al entrar en el mercado laboral debes olvidarte de lo que eres para convertirte en alguien distinto. Ya sé que eso es lo habitual, pero precisamente por eso hay que tratar de maximizar tus opciones profesionales para poder escoger el lugar en el que eso no ocurra. Si no te posicionas, acabarás sacrificando tu identidad.

Una de las cosas más preocupantes que estoy detectando es que el rechazo a la Marca Personal no viene solo de algunos directivos sino, y ahí está lo más triste, de muchos profesionales que podrían beneficiarse de ella. Con frecuencia veo como muchas personas creen que, si aplicasen algunas de las cosas que explico, estarían cometiendo una terrible traición.

Yo no pienso “capar” o suavizar mi discurso para tratar de contentar. Entre otras cosas porque este concepto se quedaría sin contenido. Si no hablo de principios, si no hablo de marketing personal (networking, blogs, artículos, conferencias,…), si no hablo de la importancia de tener una visión, una misión y unos objetivos personales, si no hablo de luchar por ser valorado como uno merece, si no hablo de hacer lo posible para disfrutar con tu profesión, mejor me dedico a otra cosa.

Andrés, es Químico por la Universidad Autónoma de Madrid y Master en Administración y Dirección...
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