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En este mundo en el que el ecommerce parece estar tomando cada vez más fuerza, quizás se podría sentir la tentación de pensar que ya nadie o muy pocos van a las tiendas y que, sobre todo, ya nadie se toma la molestia de pasarse horas (o minutos) en el probador probándose ropa. Lo cierto es que no solo se sigue comprando en tiendas físicas y usando sus probadores, sino que además esas tiendas físicas se han convertido en un escaparate de las tiendas online gracias a prácticas como el showrooming. Y los consumidores siguen usando los probadores de las tiendas para probarse ropa.

Ofertia, una compañía que permite acceder online a folletos y promociones de tiendas, ha hecho un estudio entre su base de consumidores para saber quién sigue usando los probadores de las tiendas de ropa y cómo son. Las conclusiones generales son que el perfil del consumidor del sector moda es "mayoritariamente femenino". La franja de edad está entre los 26 y 45 años y, según los datos de Ofertia, viven en familia.

Pero, además, el estudio permite ir al detalle para encontrar las características que definen a este grupo de consumidores. Se pueden, de hecho, encontrar 4 rasgos distintivos que apuntalan su experiencia de compra y que permiten a las tiendas del sector saben quién se esconde en sus probadores.

Los probadores son cosas de mujeres (y de mujeres que son más o menos la media)

Los usuarios de los probadores de las tiendas no son ni las jubiladas aburridas que necesitan gastar su tiempo con algo ni los "hípsters metrosexuales", como apuntan desde Ofertia, sino el público femenino. Y cuando se habla de estas consumidoras, tampoco es necesario hacer grandes esfuerzos de segmentación para encontrar a la mujer que sigue usando los probadores de las tiendas. Según la definición que hace Ofertia es la "typical woman".

Están de media entre la veinteañera y la cuaretona y han llegado a la tienda sin haber visto información previa. El 80%, según Ofertia, no había visto el catálogo en papel antes de entrar en el establecimiento.

No son fieles a una marca concreta

Atraer a una de estas consumidoras hasta el probador no quiere decir que vayan a quedarse para siempre con esa marca concreta. Ni son marquistas ni han dado el paso al normcore. Están en el perfil de "fashion victims". La consumidora que emplea el probador de las tiendas ha recorrido, de media, tres marcas distintas. Las conoce todas y está, además, familiarizada con su oferta.

Ver un catálogo impulsa la decisión de compra

El catálogo de colección no está muerto, o al menos no es ignorado por las consumidoras. Verlo impulsa si no la decisión de compra última sí al menos la de acercarse al punto de venta. Según los datos de Ofertia, tras ver el catálogo de una marca concreta, el 33% de las consumidoras visita la tienda física de esa marca en un período no superior a 7 días.

Conseguir que lleguen a la tienda es casi garantía de venta

A pesar de los temores de los distribuidores físicos, que un consumidor entre en la tienda es casi una garantía de que se va a llevar algo, al menos según las conclusiones del estudio de Ofertia. La consumidora tipo que ha salido del análisis que han realizado de las pautas de consumo ni va a verlo todo ni va a probarse todo lo que encuentre, va directamente a comprar.

El 80% de las consumidoras que visitaron las tiendas de ropa cerró la visita realizando una compra.