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Cómo el marsala, color del 2015, afectará a lo que hacen las marcas
Publicado por Raquel C. Pico
Periodista especializada en marketing, tecnología y cultura. Como escritora, autora...

Como cada año, 2015 también tendrá su color del año. Pantone acaba de anunciar la tonalidad ganadora, que este año será el marsala. El tono es exactamente el Pantone 18-1438 Marsala, un "rojo vino naturalmente robusto y terroso", como han explicado desde la propia firma a la hora de hacer el anuncio.

"Mientras el orquídea radiante, el cautivador color del 2014, alentaba la creatividad y la innovación, el marsala enriquece nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestra alma, exudando confianza y estabilidad", apunta en la nota de prensa de presentación del color del año Leatrice Eiseman, directora ejecutiva del Pantone Color Institute, quien señala que es un tono "estiloso" aunque también "enérgico" con "atractivo universal" y que "se traslada fácilmente a la moda, la belleza, el diseño industrial, los productos de hogar y los interiores".

Y con estas palabras y con este anuncio ha empezado la fiebre: las marcas ahora solo jurarán por rojo (o marrón, los medios no tienen muy claro dónde meterlo) marsala, mismo si algunos críticos ya han empleado las redes sociales para señalar que es la tonalidad más anodina y fea de las que han sido destacadas por Pantone en los últimos años.

artículo de The Atlantic al hilo del color del año de 2014, detrás de los colores siempre hay cuestiones económicas y mucho más cuando se trata del color que marcará la paleta anual.

Los consumidores asocian los colores a diferentes elementos y diferentes ideas. Lo demuestra, por ejemplo, la importancia que los colores tienen en cuestiones como el packaging o el logo, donde un mal o un buen uso del color pueden impactar en si se compran o no los productos o servicios en cuestión. Los colores del año tienen un impacto no solo en las tendencias sino también en las percepciones de los consumidores y, de hecho, en los últimos años han sido escogidos colores vibrantes y alegres que funcionaban como un contrapeso al estado económico global. El orquídea radiante era romántico y alegre, optimista y confiado (en un mundo en el que aún no se ha recuperado del impacto de la recesión económica).

"Hemos estado preocupados por la economía desde 2008, sobre cómo llamar la atención del consumidor y hacer que compren algo nuevo mismo si están contando calderilla", explicaba al medio estadounidense Leatrice Eiseman, de Pantone. "Sé que suena muy manipulador, pero es así como consigues que la economía funcione, que la gente compre".

Publicado por Raquel C. Pico
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