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Los dispositivos móviles se han convertido en una parte cada vez más importante de la vida de los consumidores y en, por tanto, en una herramienta que emplean para muchas y cada vez más variadas cosas. La época en la que smartphones y tabletas eran únicamente una herramienta para comunicarse con otras personas ha pasado. Ahora, los dispositivos móviles sirven para un amplio abanico de funciones, una de ellas el realizar compras.

El m-commerce es una parte cada vez más fundamental del comercio electrónico. Algunas previsiones señalan además que no solo será una parte muy importante en el futuro sino también una con cada vez más peso en las cuentas del ecommerce. Según un estudio de Javelin, las previsiones están en que en 2019 el comercio electrónico móvil suponga el 45% de todas las transacciones de comercio electrónico. Los compradores se harán con bienes físicos (un 51% de los usuarios móviles), con juegos (un 38), con música (otro 38) y con aplicaciones móviles (un 37). El móvil también se erigirá como medio de pago para otras transacciones.

Pero, aunque el futuro del m-commerce es a todas luces brillante y a pesar de que su peso ya en la actualidad es muy elevado dentro del comercio electrónico, el comercio desde el móvil se tiene que enfrentar ya a ciertos problemas. Uno de ellos es que, aunque los consumidores están ya empezando su proceso de compra online, no todos ellos cierran sus compras en el móvil.

Según un estudio de Jumio, basado en una muestra de consumidores estadounidense, un 56% de los propietarios de smartphones ha abandonado una compra online desde sus dispositivos móviles. La cifra es más baja que la cantidad que arrojaba un estudio similar en 2013 (entonces eran un 66% las compras que quedaban abandonadas en el móvil), pero aunque se han mejorado los números siguen siendo bastante elevados.

¿Por qué no cerramos las compras móviles?

¿Por qué dejan sus compras móviles sin culminar los consumidores? La principal razón para no acabar la compra es que los consumidores aún sienten cierta incerteza ante el proceso de compra móvil (es la razón que esgrimen el 45% de quienes han dejado a medias la compra).

Pero no es la única razón por la que se dejan los procesos de compra antes de tiempo. Los consumidores también se quejan de que las apps o las versiones móviles de los sites son lentas en sus velocidades de carga (un 36%) o que son difíciles en su navegación (un 31%), que es difícil escribir la información personal en una pantalla tan pequeña (un 28%), que tienen dudas y preocupaciones ante la seguridad del pago (un 37%) o de la información personal (un 26%) o que el proceso de pago es demasiado complicado (un 22%).

Las preocupaciones por la seguridad de los pagos y de las operaciones es aún un terreno en el que las compañías de m-commerce tienen mucho que hacer. Según datos de una encuesta anterior de PwC, la mitad de los internautas estadounidenses aún no han comprado nunca desde su tablet o su smartphone, aunque sin embargo la misma estadística baja al 6% cuando se aplica al ordenador.

A pesar de estos números no hay que ver la realidad desde un punto de vista negativo, porque el m-commerce está creciendo muy deprisa y, por lo tanto, acabará superando de una u otra forma estos problemas. Según un estudio de HookLogic y Market Tree, el m-commerce está subiendo de forma más que destacable. "Las ventas móviles continúan creciendo a la velocidad de la luz y dominarán a las ventas desde escritorio en cuestión de años y no de décadas" señalan los responsables del estudio.

El móvil, influencia en otras compras

El móvil no está además limitado a influir sobre las compras que se hacen directamente en m-commerce. Los consumidores que compran en tiendas físicas tampoco eliminan al móvil de la ecuación de compras. Según datos del estudio de HookLogic y Market Tree, muchos de estos compradores hacen una investigación desde sus dispositivos móviles antes de cerrar una compra. "El uso en tienda está creciendo incluso más rápido" (que las compras móviles), explican los autores del estudio, "al tiempo que los consumidores buscan online para tener información más completa, en tiempo real".

Los consumidores navegan desde la tienda para ver los productos, compararlos con los precios en otros espacios o simplemente acceder a opiniones de otros consumidores. De forma más específica, y siguiendo los datos del estudio, un 71% emplea el móvil para comparar precios y un 60% lo hace para acceder a las opiniones que han sido publicadas en la red sobre el producto o servicio en el que están interesados.

Además, los consumidores están mucho más abiertos a lo que en inglés se conoce como cross-purchase, compras cruzadas, lo que implica que el lugar en el que se consume la información no es el mismo en el que se compra. Según los datos del informe, el 46% de los consumidores asegura que cierra sus compras en un dispositivo diferente a en el que hacen sus investigaciones. Se podría añadir aquí el investigar off u online y el comprar en el espacio contrario.

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