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Varias han sido las tendencias publicitarias que han cambiado cómo se construyen los mensajes de las marcas y que han abierto la puerta a la aparición de nuevos protagonistas en la publicidad.

Uno de los mejores ejemplos es el de la popularización de la publicidad de empoderamiento femenino. Las mujeres han pasado a ocupar nuevos papeles en los anuncios y las marcas y empresas han empezado a comprender el impacto negativo de los estereotipos que usaban en su publicidad a un nivel social.

Otro de los grandes ejemplos es el de la representación de las familias en los anuncios y, en especial, del papel de los padres. Estos están asumiendo un papel protagonista en la publicidad y están logrando una representación que va más allá del padre ignorante incapaz de cambiar un pañal.

Por supuesto, todos estos cambios han ido paralelos a cambios sociales y a ajustes en lo que los consumidores estaban haciendo y esperaban del día a día. Al mismo tiempo, la tendencia dominante a esperar que las marcas tengan prioridades y principios, que tengan valores claros que sus clientes puedan identificar y con los que conectar, también ha impactado en cómo se han diseñado las estrategias de publicidad.

Y, finalmente, un elemento importante ha llevado a las compañías a tomar esta decisión de cambio. Los anuncios han cambiado porque no solo los consumidores esperan que ocurra sino también porque estos nuevos mensajes son poderosamente rentables.

Los consumidores conectan con esos anuncios

Los análisis lo demuestran y dejan claro que los consumidores conectan ya mucho mejor con una publicidad que representa un mundo que se parezca a aquel en el que viven. El último en señalar en esa dirección ha sido un estudio de The Female Quotient, en colaboración con Google e Ipsos, que, partiendo de una muestra de consumidores estadounidenses, ha intentado comprender la importancia de la diversidad en la publicidad.

Sus datos dejan claro que, en general, los consumidores se sienten más inclinados a comprar aquellos productos cuyos anuncios muestran una realidad diversa e inclusiva. De media, el 64% de los encuestados reconocen que toman "algún tipo de acción" (desde compra, considerar la marca o investigarla más) tras ver este tipo de anuncios.

Los consumidores más jóvenes se posicionan además por encima de la media. El 77% de los millennials y el 76% de los adolescentes responden de forma positiva.

Un paralelo a la realidad en la que se mueven

Los datos no son exactamente sorprendentes. Resulta lógico que, en un mundo diverso, los consumidores quieran ver reflejada esa diversidad en la publicidad de los productos que buscan conectar con ellos, especialmente si ellos mismos forman parte de uno de esos grupos demográficos que son considerados parte de esa diversidad. Los analistas tienen claro, como apuntan en las conclusiones del estudio, que los consumidores ya esperan que esa diversidad se transmita en los anuncios.

Y, como en las conclusiones de este estudio recuerdan, ellos no son los únicos que han llegado a estas conclusiones. Un estudio de Alliance for Inclusive and Multicultural Marketing y NBCUniversal también señalaba que esos anuncios que logran capturar la diversidad de la sociedad a la que se destinan tienen también los mejores datos en efectividad e impacto.

Los anuncios más eficientes son los que logran funcionar como un espejo positivo de la sociedad en la que se mueven los consumidores. La percepción de la marca y el reconocimiento de lo misma también aumentan de forma paralela.

Por tanto, y en conclusión, ya no se trata solo de una cuestión de ética o moral para las empresas. La diversidad en la publicidad es ya crucial también para directamente vender.

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