Cómo la falta de conocimientos fundamentales en marketing está afectando la toma de decisiones estratégicas en las empresas actuales
Por Redacción - 19 Marzo 2026
Un reciente estudio global conducido por la firma de investigación Ipsos ha arrojado un resultado que ha sacudido las oficinas de las principales agencias y departamentos corporativos al descubrir que apenas el treinta y cinco por ciento de los especialistas en el área logra superar una prueba de conocimientos fundamentales. Esta cifra no solo refleja una carencia técnica, sino que expone una vulnerabilidad estructural en un momento donde la toma de decisiones debe ser más precisa que nunca debido a la presión por demostrar resultados tangibles y el retorno de inversión en cada campaña ejecutada.
La brecha de conocimiento identificada no se distribuye de manera uniforme, ya que los profesionales muestran un dominio aceptable en marcos teóricos clásicos, pero flaquean significativamente cuando se enfrentan a conceptos vinculados directamente con el crecimiento sostenido, la medición avanzada y las decisiones de inversión estratégica. Este fenómeno sugiere que, mientras la superficie creativa del marketing sigue brillando, la arquitectura lógica que debería sostenerla se encuentra debilitada. La rapidez con la que se mueve la comunicación actual ha generado una falsa sensación de suficiencia, donde la ejecución inmediata prima sobre el entendimiento profundo de los mecanismos que realmente mueven la aguja del negocio.
Uno de los hallazgos más reveladores del informe apunta a que el verdadero problema no reside en la velocidad de la industria, sino en lo que los expertos denominan velocidad desinformada.
Actuar con rapidez sin poseer una base sólida de conocimientos se traduce en un riesgo empresarial latente que suele pasar desapercibido en épocas de bonanza, pero que se vuelve crítico bajo el escrutinio de presupuestos ajustados y la incertidumbre generada por la irrupción de nuevas tecnologías. La falta de un lenguaje común y de marcos de referencia compartidos dificulta la colaboración efectiva y la capacidad de las marcas para navegar en un océano de datos que, sin el criterio adecuado, resultan indescifrables o conducen a conclusiones erróneas.

La formación reglada surge como el factor determinante para revertir esta tendencia y separar a los profesionales competentes del resto del grupo.
Según los datos obtenidos, aquellos especialistas que cuentan con una capacitación estructurada tienen cuatro veces más probabilidades de alcanzar los estándares de excelencia requeridos. Esta preparación no solo mejora la ejecución técnica, sino que impacta directamente en la confianza del profesional, creando una diferencia de casi treinta puntos en la seguridad con la que enfrentan retos complejos.
La formación continua entre los profesionales del marketing deja de ser un valor añadido
La formación continua no es simplemente un complemento académico, sino el eje central que sostiene la relevancia de un profesional en un sector donde la obsolescencia técnica ocurre a una velocidad vertiginosa. El estudio de Ipsos subraya una realidad cruda: el entusiasmo por las nuevas herramientas tecnológicas a menudo eclipsa el dominio de las leyes universales del consumo y la psicología económica. Sin un proceso de aprendizaje constante y estructurado, el especialista corre el riesgo de convertirse en un simple operario de plataformas, perdiendo la capacidad analítica necesaria para interpretar por qué una estrategia funciona o fracasa más allá de las métricas superficiales.
La complejidad del mercado actual, con datos actualizados a marzo de 2026, exige que el profesional del marketing actúe como un arquitecto de crecimiento y no solo como un gestor de contenidos. La formación permanente permite integrar los avances en inteligencia artificial aplicada y análisis predictivo con los fundamentos clásicos de la construcción de marca. Esta simbiosis es la que permite distinguir entre tendencias pasajeras y cambios estructurales en el comportamiento del usuario. Aquellos equipos que invierten en educación recurrente logran una cohesión interna superior, ya que operan bajo un marco teórico unificado que reduce la fricción en la toma de decisiones y minimiza el margen de error en inversiones millonarias.

La brecha detectada entre quienes aprueban y quienes fallan en los exámenes de conocimientos básicos evidencia que la experiencia empírica, aunque valiosa, es insuficiente por sí sola. La formación reglada y continua actúa como un filtro de calidad que garantiza que el criterio profesional esté basado en evidencia científica y no en meras intuiciones o modas del momento. En un escenario donde los presupuestos son vigilados minuciosamente por las direcciones financieras, la capacidad de argumentar estrategias basadas en principios sólidos de marketing se convierte en la mayor ventaja individual. La educación es, por tanto, el único activo que asegura que la creatividad esté siempre al servicio de la rentabilidad y la sostenibilidad del negocio a largo plazo.
La dirección estratégica de Ipsos enfatiza que poseer estos fundamentos sólidos funciona como un trampolín hacia la maestría, permitiendo que la experimentación y el aprendizaje mediante el ensayo y error tengan un propósito claro. Sin estos pilares, el marketing corre el riesgo de convertirse en una disciplina puramente reactiva, carente de la profundidad necesaria para influir en las altas esferas de decisión corporativa. La recuperación del rigor académico aplicado a la práctica diaria se perfila como la única vía para que el sector recupere su autoridad y demuestre que su valor va mucho más allá de la gestión de canales, posicionándose como el motor intelectual del crecimiento de cualquier organización moderna.
















