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Si existe una figura en el mundo dospuntocero criticada y altamente deshonrada, esa sin duda, es la figura del troll. Sí. El Troll no es solo, para los que estamos entre los treinta y los cuarenta, el enemigo acérrimo de David el Gnomo, ni siquiera los enemigos de los Fraguel en aquella serie de los noventa cuya frase lapidaria era: “Mira, mami, he atrapado a un fraguel”, aunque se les caracteriza de una forma igual de desagradable en el mundo dospuntocero.

Pero bueno, volvamos a lo que nos interesa. Un troll en el mundo de las Redes Sociales y del Social Media no es más, que no es poco, que un usuario que intenta desprestigiarnos y dificultar nuestro trabajo, o como dice la Wikipedia, “es un vocablo de  la jerga de Internet que describe a una persona que sólo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, especialmente por parte de usuarios novatos, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones, o bien provocar flamewars, enfadando a sus participantes y enfrentándolos entre sí.”

Los Trolls pueden ser de muy diversos tipos y condiciones, y, cada uno tiene un modus operandi diferente, por lo que debemos actuar de forma distinta cuando nos encontramos en nuestro timeline o en cualquier perfil social a uno de ellos, aunque sí debemos de tener muy claro es que antes de actuar, hay que pensar bien qué vamos a hacer, pero normalmente, lo que trataremos de hacer en todo momento es “don´t feed the troll”.

Esta afirmación la he escuchado muchísimas veces a lo largo de mi corta experiencia profesional, y cada vez más la explico cuando tengo que hacerlo con un símil. Seguro que todos recordáis la película Gremlins, de los ochenta. A Gizmo, el gremlin bueno, no se le podía dar de beber ni de comer después de las doce de la noche porque se convertía en malo. El troll es igual, si le alimentamos después de las doce, que sería cuando hace el comentario o la acción para provocarnos, le sale el lado más salvaje y se crece. Por lo tanto, lo mejor, es dejarlo pasar.

Pero, ¿qué es alimentar a un troll? Seguir su juego.

El troll, si entramos al trapo, se crecerá y nos seguirá molestando durante más tiempo que si no le echamos cuenta y lo ignoramos, y lo ideal es, que si este usuario envía mensajes descalificándonos, nadie de nuestros seguidores le conteste, ya que de esta manera el troll se cansará y se irá por sí solo.

Estos usuarios suelen buscar notoriedad, que se les conozca, por lo que suelen sumergirse en los timelines de marcas o personalidades conocidas para ejercer su labor de Troll. Los profesionales que tienen que lidiar con ellos deben analizar qué tipo de troll son para actuar en consecuencia, aunque todos suelen coincidir en que lo mejor es no alimentarlo.

De cualquier forma, ¿quién no ha sido alguna vez un troll?, ¿acaso nunca hemos entrado en un timeline de un usuario para recriminarle algo o en el muro de una marca hemos dejado una crítica? Hay muchos usuarios que tienen dos cuentas de Twitter, por ejemplo, y utilizan una de ellas para usos distintos a los profesionales.

¿Y tú, has atrapado uno de ellos alguna vez?

Social Media Consultant Community Manager,Content Manager y Blogger Profesional