PuroMarketing

Ya es oficial: los usuarios de Twitter pueden compartir vídeo en directo a través de esta plataforma social. La hazaña es consecuencia de la adquisición, por parte de la compañía, de la start-up Periscope, cuya compra se anunció hace unas semanas. Finalmente, hoy se ha materializado la alianza, permitiendo a la comunidad de seguidores de esta red social de microblogging comenzar a producir y distribuir vídeos de manera eficaz.

Aunque por el momento solo está disponible para los usuarios de iOS, se espera que en un breve plazo de tiempo los usuarios de otros sistemas operativos, Android el primero, puedan acceder a las funciones que permite realizar el acuerdo. El mismo tiene una secuencia de funcionamiento muy sencilla, ya que la app de Periscope permitirá que estos produzcan vídeos y Twitter será la responsable de distribuirlos.

Por el momento, el contenido que se podrá llevar a cabo no debe exceder los treinta segundos de longitud. El mismo será difundido inmediatamente por la red social del pajarito, y los internautas podrán interactuar libremente con él, bien tuiteándolo, retuiteándolo o marcándolo como favorito. Sin embargo, una vez emitido, este contenido tendrá fecha de caducidad para aquellos que lo quieran visualizar a posteriori: 24 horas. Pasado ese tiempo, el dueño del contenido podrá seguir almacenándolo, pero no estará disponible para el resto de la comunidad.

Los que han probado la aplicación destacan su fácil usabilidad, rapidez a la hora de producir y subir los vídeos y la alta expectación que Periscope está creando entre los seguidores de Twitter. Sin embargo, merece la pena reflexionar en torno a las prisas que la compañía de los 140 caracteres se ha dado para poner en marcha este servicio. La misma responde al lanzamiento, hace pocas semanas, de Merkat, una aplicación que en su corta vida puede presumir de éxito, pues ha conseguido una inversión de doce mil millones de dólares y congregado en torno a ella a más de dos millones de usuarios.

El foco, en lo audiovisual

La compra de Periscope por Twitter fue un auténtico boom hace unas semanas. De hecho, aún se desconoce lo que la compañía pagó por esta iniciativa emprendedora, pero se estima que la adquirió por en torno a los cien millones de euros. Una apuesta significativa, pues se trata de una empresa que solo cuenta con diez trabajadores. La misma, está previsto que continúe la estela de Vine, también adquirida por Twitter, y permanezca siendo una empresa autónoma aunque parte del universo de la compañía del parajito azul.

Una solución de vídeo en streaming sencilla, que encaja a la perfección con el estallido que las redes sociales, la mensajería y los soportes online están teniendo con respecto a los contenidos en vídeo. De hecho, Periscope servirá a Twitter muy eficazmente como solución para subrayar su interés por el formato audiovisual.

El mismo fue puesto en foco a comienzos de 2015, cuando la compañía anunció la posibilidad que desde ese momento tenían los usuarios de colgar vídeos en sus tuits de hasta 30 segundos de duración. Un movimiento estratégico que ahora pretende trasladar al campo de la emisión en directo, tomando la iniciativa en todo lo relativo a la organización de eventos.

Cambio de paradigma

La apuesta, en este sentido, es lógica si pensamos en el interés de las redes sociales para aglutinar publicidad y a la tendencia que tienen los anunciantes por retener la atención de los consumidores, donde el vídeo desempeña un rol más que destacado. Y es que las marcas y empresas buscan no solo llamar la atención de los usuarios sino que estos permanezcan la mayor cantidad de tiempo posible observando sus anuncios.

Algo que se distancia al potencial que tuvieron antaño las visitas y el tráfico web recibido a partir de las redes sociales. De hecho, los estudios más recientes ahondan en el alto grado de recepción del contenido audiovisual en redes sociales por parte de los usuarios así como en la receptividad positiva de estos de cara a los anuncios que se les están ofreciendo.

Todo ello sumado al interés de la audiencia por compartir contenidos de su interés y producción, entre los que los vídeos en directo se convertirán en un atractivo y punto de interés para las marcas, a las que pronto veremos hacerse eco de esta posibilidad en sus campañas de marketing y publicidad.