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Packaging
Aspectos que pueden hacer de un packaging la apuesta ganadora y elección del consumidor

Cada día, los consumidores están expuestos a muchísimas marcas y muchos estímulos para empujarlos a comprar alguna de ellas. Ven productos en anuncios, reciben mensajes a través de internet para convencerlos de las ventajas de unos o de otros, navegan por abarrotadas tiendas buscando lo que quieren y siendo asaltados mientras tanto por otras muchas marcas que intentan convencerlos de que ellos son realmente lo que necesitan?

En esta carrera por convertirse en el producto o la marca que finalmente convence al comprador, las empresas tienen que afinar su estrategia y no descuidar ningún elemento. Y uno de esos elementos determinantes es el packaging. Las marcas tienen que vigilar, cuidar y mimar el packaging de sus productos.

Como explican en una infografía elaborada por The Paper Worker, el poder del packaging es muy importante cuando se trata de llegar al consumidor. El packaging es el primer punto de contacto con la marca y por tanto es quien lo representa: el comprador verá en él lo que la marca defiende que es. Pero no solo es una carta de presentación, sino también una carta de compromisos. Para el consumidor, el packaging de un producto transmite la promesa de lo que se va a encontrar dentro del mismo y funciona por tanto como podrían hacerlo los anuncios o los elementos de comunicación en general a los que las marcas echan mano cuando intentan vender lo que producen a los consumidores.

Además, si el packaging ha sabido capturar la esencia de la marca y si ha conseguido convertirse en un elemento identificable y claro dentro del proceso de compra, se convertirá en un poderoso aliado para el producto ya que hará que los consumidores lo encuentren antes entre la avalancha de productos a los que tienen que enfrentarse cada día.

De hecho, el packaging tiene un impacto que va más allá de la presentación. Es lo que se podría llamar el efecto dominó de la presentación de los productos. Así, por ejemplo, un 52% de los consumidores compraría nuevamente en una tienda online si esta emplea un packaging de calidad (un packaging premium) para hacerle llegar los productos y las empresas han visto como el interés en sus productos crecía un 30% cuando empezaban a prestarle más atención al packaging.

Pero ¿qué elementos son los que hacen que un packaging triunfe y que se convierta en una solución adecuada y eficaz para llegar al consumidor? El secreto está en no dejar pasar ninguna oportunidad y en emplear todos los recursos posibles para convencer a los consumidores del potencial del producto.

Los iconos

Un icono es una imagen fácilmente identificable, que el usuario identifica y traduce rápidamente y por tanto una manera perfecta para llegar al mismo cuando se han creado unos ciertos puntos básicos dentro de la conversación entre marca y cliente. El uso de iconos en el packaging permite a las marcas llegar al corazón y la mente del consumidor, recuerdan desde The Paper Worker, y hacerlo además de una forma rápida. Los iconos se reconocerán rápidamente y serán de forma igualmente rápida asociados a emociones.

La estética

Puede parecer que la idea de crear un packaging para un producto bonito o con un acabado estético cuidado es una prioridad de segundo orden. Al fin y al cabo, la lógica indica que hacer que el packaging contenga toda la información que se quiere transmitir es mucho más importante o que asegurarse de que el packaging funcione de forma eficaz a la hora de transportar el producto de forma segura debe primar por encima de todo. Lo cierto es que las cosas entran por los ojos y por tanto no se debe descuidar el cómo se muestra lo que se quiere enseñar.

Los estudios demuestran que la estética es un elemento muy poderoso para llamar la atención del consumidor. El primer nivel al que funciona es al de llamar la atención. El consumidor se mostrará más sorprendido si lo que ve es bonito. De hecho, un tercio de la decisión de compra se toma por el envoltorio en el que se nos muestra un producto. El que seduzca visualmente es, por tanto, una parte determinante a la hora de conseguir que un producto sea comprado.

Eso es lo que explica, por ejemplo, que las empresas conviertan en muchas ocasiones el packaging en casi un acontecimiento. Es lo que ocurre con el packaging navideño, que incentiva el consumo y el espíritu de las fechas dotándose de recursos asociados al momento. Eso es también lo que explica, por ejemplo, que los productos para niños cuiden de forma notable el empaquetado para así poder ofrecer un packaging para niños que llame su atención sobre todos los demás productos.

Pero no son las únicas razones por las que la estética es tan importante: la estética puede hacer que el packaging de un producto se convierta en una excusa para hablar del mismo. Muchos son los consumidores que se sienten tentados a compartir en redes sociales lo que han comprado cuando el packaging del mismo es sorprendente o atractivo. Por ejemplo, la firma de distribución de cosmética Birchbox es la protagonista de más de 180.000 fotografías en Instagram gracias a su packaging. Y, en general, un 40% de los compradores está dispuesto a subir fotos de sus compras a su perfil social si el packaging es un regalo o es llamativo.

La tipografía

En la lista de elementos determinantes tampoco se debe olvidar la tipografía: las letras no son simplemente una manera de permitir que el consumidor lea una información, también son una carta de presentación. Emplear una tipografía que hace que leer lo que el empaquetado nos quiere decir no solo evita que los consumidores lean realmente lo que pone sino que además tiene un efecto disuasorio: el comprador se apartará de ese producto al no ser capaz de ver qué está intentando comunicarle.

Pero, además, las diferentes tipografías transmiten información y capas de significado. Existen tipografías que son austeras, tipografías optimistas, tipografías alegres, tipografías serias? Las marcas deben usar la que más se ajuste a lo que quieren transmitir y no dejar que la elección de tipografía sea una cuestión un tanto al azar. Por resumir: no se puede usar Comic Sans si se está creando la identidad visual de una funeraria.

El color

Las cuestiones asociadas a los colores son unas de las más populares cuando se habla de construcción de marca y por tanto también cuando se analiza cómo presentar un producto para conseguir que el consumidor se sienta tentado a comprarlo. El color funciona a muchos niveles y es una de las formas más sencillas de transmitir mensajes a los consumidores. Para empezar, el color unifica los mensajes de marca. Emplear el mismo color o la misma familia de colores hace que los consumidores sean capaces de identificar rápidamente los productos y la empresa a la que están asociados. De hecho, un 85% de los consumidores tiene en cuenta el color a la hora de comprar, aunque el color no solo está presente en el momento de la adquisición sino que también se convierte en un elemento básico a posteriori. El color marca el recuerdo: un 80% recuerda el color como elemento distintivo de la identidad de una marca

Igualmente, los colores sirven para dotar al producto de una cierta singularidad y conseguir así añadir un toque de significado mayor. Cada color tiene un significado preciso y tiene cargas de significado que van mucho más allá de lo visual. Por ejemplo, los colores se asocian a olores, lo que hace que lo que se percibe por un sentido se traduzca en otro. Los colores, en general, despiertan ciertas emociones en el consumidor: cada color se asocia con un estado de ánimo o con una emoción (muchas veces marcadas por la tradición cultural) y por tanto es fácil desentrañar que intentan decirnos con el uso de ciertos colores.

Y a grandes rasgos todo el mundo tiene claros ciertos puntos sobre el significado de los colores. Los colores brillantes son menos serios, el blanco es limpieza e inocencia, el negro es poder y control, el rojo es emocionante, el amarillo es alegría o el verde es crecimiento y energía, además de productos ecológicos.