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Con el cierre del año, llegaba el momento de hacer balance y de establecer lo que las cuentas apuntaban. En el caso de la prensa de papel en España, lo que esos números decían era que la prensa tradicional se estaba enfrentando a muy malas noticias.

Los periódicos de papel estaban perdiendo por un lado lectores y por otro (y de forma muy relacionada) anunciantes. De hecho, ya no se trataba solo de que sus números de distribución estuviesen en cifras abrumadoramente bajas (lo que los cuatro principales diarios de Madrid distribuyen ahora de forma conjunta era lo que hace unos años distribuía solo el líder de ellos) sino que además la publicidad estaba en proceso de frenada, incluyendo sus cabeceras online. Los medios de papel usaban a la versión web como una especie de elemento para compensar, pero los anunciantes también empezaban a moderar su inversión en ellos. Internet ya no cubría al papel.

Así que los medios decidieron empezar a pensar en alternativas y las alternativas iban a ser, en un futuro muy próximo, los muros de pago. La rumorología apuntaba que La Vanguardia había sido la primera en planteárselo, pero que todos los grandes medios estaban ya apuntando en esa dirección. Las cabeceras online empezarían a limitar el acceso a los contenidos de sus usuarios si no pagaban un peaje.

La idea no es exactamente nueva. En el pasado, algunas de las grandes cabeceras vinculadas a medios de papel, como El País, había ya implantado paywalls, paywalls, eso sí, que fueron un fracaso y tuvieron que acabar siendo desmanteladas. A pesar de todo sus usuarios no estaban pagando por los contenidos. Algo similar sucede con algunos de los últimos intentos de crear plataformas de pago de los medios generalistas (aunque habría que pensar qué intentan cobrar: algunos medios no están generando contenidos premium o de más calidad y aún así esperan que sus usuarios paguen online por ellos).

La decisión viene también en línea con lo que están haciendo los medios de forma más global o lo que esperan hacer. En los últimos meses, muchas fueron las cabeceras online estadounidenses que limitaron el acceso a los contenidos o que implantaron secciones de pago entre lo que ofrecen.

Pero ¿es esa realmente la solución al problema? ¿Van a lograr los medios online que sus consumidores paguen por sus contenidos? Según concluye un análisis publicado en Business Insider (medio que, por cierto, también ha implantado una barrera de pago), es poco probable que esto suceda.

La mitad de los medios quiere vivir de esto

Los medios tienen muy claro que hacia esa dirección es hacia donde quieren ir. Como recuerdan en el análisis, un estudio del Reuters Institute señalaba que, para 2019, el 52% de los medios quiere que ese sea su principal medio de ingresos (un año antes era el 27%). La idea es la implantar a lo largo del año paywalls y generar sistemas de contenido exclusivo. Sin embargo, aunque los medios tienen claro que quieren cobrar, los lectores tienen igualmente claro que no quieren hacerlo.

Solo un porcentaje muy bajo de consumidores está dispuesto a pagar por acceder a las noticias con sistemas de suscripción. Los porcentajes más elevados se registraban en los países nórdicos y, aun así, no superaban nunca el 15%, que es el más elevado porcentaje y que se logra en Noruega. En España, señalaba el mismo estudio, solo el 4% estaría dispuesto a pagar un sistema de suscripción continuo y solo un 5% probaría con otro tipo de sistemas. Un 57% de los españoles reconocía entonces que era muy poco probable que pagase por las noticias en el futuro.

Los lectores no están nada dispuestos

Además, el hecho de que cada vez más medios estén optando por este tipo de servicios y por este tipo de formatos de pago está simplemente saturando el mercado. Si hace unos años les dio resultados a los medios pioneros (en inglés y de calidad), ahora el mercado se está ralentizando. Hay demasiados sites con paywall y hay también demasiada competencia en servicios de suscripción en acceso a contenidos (de entretemiento) que se llevan antes los euros de los usuarios.

Volviendo a los datos del análisis de Business Insider, este choque entre lo que los lectores quieren y lo que los medios buscan generará problemas. Por un lado, los internautas solo verán las paywalls como algo "molesto". Por otro, simplemente buscarán la manera de acceder al contenido sin tener que pagar por él. Igual que emplearon adblockers en el pasado para ver contenidos sin anuncios, ahora empezarán a emplear extensiones en sus navegadores que eliminen los sistemas de bloqueo. Añadirán a sus navegadores extensiones que bloqueen el javascript que pone en marcha el paywall.

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