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Si echamos la vista atrás, muy atrás, y nos remontamos a estas mismas fechas pero de hace cien años, el panorama que nos hubiésemos encontrado era un tanto diferente. Aunque la industria de la prensa entonces se quejaba de los precios del papel y de cómo las crisis de la industria papelera influían en sus precios (era un tema tan preocupante que los gigantes de los periódicos acabaron invirtiendo en sus propias papeleras), los periódicos eran el medio por excelencia. Se publicaban muchos periódicos y la prensa local vivía un momento bastante floreciente.

Todo empezó a cambiar, eso sí, con el avance del siglo. Aunque cuando se habla de la crisis de la prensa de papel se suele poner el dedo acusador sobre internet y la prensa digital, lo cierto es que los periódicos llevan ya más tiempo en crisis. La aparición de la radio primero y luego de la televisión ya habían creado un entorno en el que se podía acceder a la información y que se habían hecho brutalmente populares.

Los periódicos locales que florecían en casi cada esquina (aunque con vidas bastante limitadas en no pocos casos) fueron desapareciendo sin recambio. Siguió existiendo una fuerte prensa local-regional (algo que muchas veces parece que se olvida cuando se hace el análisis de lo que ocurre con la prensa en España y se mira solo a los periódicos de Madrid) y unos periódicos más centrales. Eso son los que ahora mismo están en crisis. Los números de los cierres de quioscos son un ejemplo de las crisis de los medios de papel, pero los propios números de tirada (como por ejemplo los números rojos de cierre de 2018).

El problema no es, además, algo que solo ocurra en España. La crisis de la prensa de papel es global y tiene un alcance que toca a todos los mercados.

Cinco años de vida para los medios locales

De hecho, la última predicción sobre el complicado futuro de la prensa de papel llega de Estados Unidos. La ha hecho Dean Baquet, que es director ejecutivo en The New York Times y por tanto una voz 'insider' del sector, y que ha lanzado una previsión muy pesimista sobre el futuro de los medios.

En el International News Media Association World Congress le preguntaron por el futuro de los periódicos y su previsión fue bastante negativa. Aunque reconoció que no tenía clara la respuesta a la crisis de la prensa local, apuntó que su futuro es complicado. "Su modelo económico ha desaparecido", señalaba. "Creo que muchos periódicos locales en Estados Unidos van a morir en los próximos cinco años, excepto aquellos que son comprador por el millonario local", añadía.

Y, aunque en un primer momento se le podría acusar de dramatismo, cuando se miran los números, como recuerdan en FastCompany, las cosas no difieren mucho de su diagnóstico. La mayoría de los ciudadanos cree que las noticias locales son importante, pero pocos de ellos pagan por suscribirse al medio local de su zona.

Además, este ejecutivo de los medios no es el primero en señalar esta cuestión. Warren Buffett, dueño el mismo de varios periódicos locales, apuntaba hace unas semanas en la misma dirección, señalando que en este momento la mayor parte de los periódicos están en una situación complicada (son "toast", tostadas, señalaba Buffet). "El mundo ha cambiado de un modo enorme", explicaba, señalando que otros players se han llevado los grandes elementos que generaban ingresos para los periódicos, como los anuncios clasificados.

Solo los mejores sobrevivirán

Buffet apuntaba entonces que The New York Times, The Washington Post o The Wall Street Journal sobrevivirían a la debacle.

En común tienen, podemos añadir, que son gigantes con marca global y sobre todo que se han asentado como fuentes de noticias de calidad. Es algo que no solo no todas las cabeceras tienen sino que además empieza a ponerse en duda en el caso de algunos periódicos de siempre.

Es es, de hecho, uno de los grandes problemas de la prensa de papel en España, como han ido demostrando algunos de los últimos escándalos, y que se ha vuelto demasiado dependiente de las ayudas públicas. El papel que ocupaban hace años las grandes cabeceras de papel como marcadores de opinión o como descubridores de grandes exclusivas, o simplemente como espacios masivamente leídos, lo están ocupando ahora cabeceras de nuevo cuño que son nativas digitales.

Los ejemplos de la crisis se pueden encontrar en muchos otros mercados. Por ejemplo, desde 2000, la circulación de los periódicos de papel alemanes se ha dividido a la mitad. Lo mismo ha sucedido con las redacciones de esos medios que con la mitad del tamaño de lo que solían ser.