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Desde que Facebook compró Whatsapp hace unos años y eliminó el hecho de que hubiese que pagar por la aplicación, la industria estaba esperando la llegada de este momento. Las filtraciones, los descubrimientos en el código, las predicciones de los analistas… Todo ello apuntaba que en algún momento Whatsapp iba a acabar introduciendo publicidad y monetizando así no solo la app sino también sus millones de usuarios.

El hecho de que las empresas estuviesen cada vez más interesadas en la app y en emplearla para llegar a sus consumidores no hacía más que acentuar que Whatsapp era una potencial golosina con la que hacer caja.

Y el momento ha llegado. Whatsapp ya ha confirmado de forma oficial todos los puntos y agosto ha servido como punto final a la app gratis y sin anuncios el comienzo de la nueva aventura rentabilizada.

Cuáles serán los anuncios en Whatsapp

La propia compañía ha confirmado que empezará a vender anuncios en 2019, publicidad que se mostrará en los estados de sus usuarios. Los anuncios serán similares a los que aparecen en las Stories de Instagram (que tienen menos usuarios que los estatus de Whatsapp: 400 millones frente a 450 millones).

Además, Whatsapp introducirá un formato publicitario que permitirá a las empresas hablar con sus consumidores. Los usuarios sabrán así cuando pueden hablar con la empresa en cuestión y escribirles por Whatsapp (en vez de llamar por teléfono). Este es el formato que han tenido en pruebas ya con varios gigantes del mercado, como alguna aerolínea o compañías de ecommerce.

Detrás de los anuncios de Whatsapp estará la tecnología de Facebook, que servirá para targetear los contenidos. Los precios variarán entre países, pero serán bajos por anuncio (se habla de un máximo de 9 centavos por mensaje entregado).

A eso se suma que Whatsapp ya ha empezado a cobrar a las empresas que responden tarde a sus consumidores. Quienes emplean Whatsapp Business tendrán 24 horas gratis para contestar a sus clientes y si no lo hacen tendrán que pagar por hacerlo más tarde.

Lo que esto cambia

Estos cambios tendrán un impacto directo en los consumidores. Ahora mismo, Whatsapp es un entorno libre de anuncios y Facebook tendrá que hacer muy bien las cosas para que los usuarios se acostumbren al nuevo estado de las cosas.

Dado que la app se usa para conversaciones diarias y con personas cercanas, dado que los usuarios la han integrado como parte de su día a día y de su vida cotidiana, los anuncios pueden resultar muy molestos y ser vistos de forma muy negativa si se introducen de un modo muy invasivo y excesivamente personalizado.

Para las marcas y las empresas, esto puede, sin embargo, convertirse en una oportunidad para llegar a los consumidores de una forma mucho más cercana y, también y por otro lado, en un nuevo lastre para sus cuentas. A la lista de entornos en los que invierten y en los que ponen publicidad tendrán que sumar ahora a Whatsapp.

Y, además, también hace que el uso de Whatsapp como nueva potencial herramienta orgánica, como alternativa a todos los problemas que ha ido creando la creciente monetización de las redes sociales (y sus cambios en los algoritmos), parezca cada vez más lejana. Para sacar partido a Whatsapp, también se tendrá que pasar por caja.