PuroMarketing

Los consumidores varían según su preocupación por el coronavirus  y su realidad económica: a partir de ahí, cambia lo que esperan de las marcas

Que 2020 ha sido un año diferente a todo lo esperado y sobre el que pocos - o quizás directamente nadie - ha podido hacer previsiones claras y análisis de lo que iba a ocurrir y cómo salir de ello está, a estas alturas, bastante claro. La crisis sanitaria del coronavirus y los efectos que ha tenido en la sociedad, la economía o el consumo lo han cambiado todo por completo y han obligado a las marcas y a las empresas a replantearse qué hacen y cómo para lograr sobrevivir a esta situación.

Las cosas son ahora diferentes a marzo y el paso de los meses y la experiencia han ayudado a comprender mejor qué suponen los cambios. La llamada nueva normalidad ha creado un nuevo contexto y la resaca de los meses más duros del confinamiento a nivel global ha modificado cómo se sienten los ciudadanos y cómo ha cambiado su relación con las marcas.

Quizás, se podría decir que lo que sabíamos de los consumidores en enero ya no es exactamente válido para comprender qué hacen y cómo son en septiembre.

En el mundo post coronavirus, los consumidores y su relación con las marcas han mutado, como ha demostrado un estudio de Ipsos que, partiendo de una muestra de consumidores estadounidense, ha perfilado los cinco tipos de consumidores que hay ahora mismo en el mercado.

Lo que los diferencia es su grado de preocupación por la crisis sanitaria (la lista que sigue va de menos a más preocupación) pero también la situación económica en la que lo afrontan. Partiendo de eso, lo que esperan de las marcas y de las compañías también varía.

Vuelta a lo de antes

En el estudio, los llaman consumidores centrados en la libertad (algo que, teniendo en cuenta que el análisis parte de una base estadounidense, tiene cierta lógica). Son aquellos consumidores que están centrados en volver a lo de antes. Es lo que quieren y es lo que determina su consumo.

Se preocupan poco por la situación actual y quieren que las cosas vuelvan al modo prepandemia. No buscan la nueva normalidad, sino la normalidad 'de siempre'. Son el 10% de los consumidores.

Los que se acomodan fácilmente

Lo que les preocupa realmente no es tanto la crisis sanitaria como la crisis económica. Su nivel de preocupación por el impacto del coronavirus es tirando a bajo, pero sí están preocupados por el impacto financiero que tendrá la situación. Son el 25% de los consumidores.

Los "normales imperturbables"

Son el 17% de los consumidores, según las estimaciones de Ipsos. En su caso, lo que les preocupa es la enfermedad y no tanto la economía.

Su preocupación por el impacto de la covid-19 está entre "tibio a medio", pero su situación económica es positiva. Cuentan con una "fuerte" seguridad financiera. Esto hace que sean consumidores que siguen las normas sanitarias cuando están obligados a hacerlo, pero intentan mantener una cierta sensación de normalidad, al menos en sus patrones de consumo.

Es, por ejemplo, el consumidor que lleva mascarilla pero no ha dejado de ir de terrazas o viajar como suele hacer cada verano.

Los luchadores preocupados

Son, por porcentaje, el segundo grupo más amplio de los consumidores, tras los consumidores que se acomodan fácilmente a la situación.

El 21% de los ciudadanos entraría en esta categoría, formado por aquellos que están viendo su situación personal más afectada por el contexto. Son quienes sufren más la crisis, tanto sanitaria como financiera. Por ello, están muy preocupados por el impacto que podría tener en sus vidas ponerse enfermos pero también por el golpe que supondrá para su economía personal.

Además, este grupo no tiene los ahorros necesarios para apoyarse en ellos como balón de oxígeno, lo que complica mucho más su situación. Ahora mismo son los consumidores más preocupados por disponibilidad de productos y precios.

Los ahorradores conmocionados

Como el anterior grupo, están preocupados por el coronavirus. Son, de hecho, quienes más preocupados están y quienes están más implicados en términos de protección y seguridad vinculados a la salud.

Sin embargo, y frente al grupo anterior, cuentan con una seguridad financiera lo suficientemente firme como para que sientan que pueden acomodarse sin problemas al complicado futuro. Esto es, están preocupados, pero tienen una red de seguridad. Son el 19%.