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Los cambios del mundo post coronavirus no son solo para las grandes compañías
Las 4 realidades básicas que las pymes deben asumir sobre su estrategia de marketing y el futuro inmediato

Cuando se habla de marketing, la tendencia está pensar directamente en las grandes empresas, en sus enormes presupuestos y en los cambios que eso supone para esas compañías. En las historias de éxito y en los análisis se suelen mentar grandes nombres. Se habla de BMW, de Coca-Cola, de McDonald's. Sin embargo, el marketing es una cuestión que afecta a todas las compañías y en las que todas deben trabajar. Deben hacerlo las grandes y deben hacerlo las pequeñas.

El marketing es también para las pymes, aunque estas a veces lo olvidan y no lo trabajan como deberían. Las pequeñas empresas no solo deben comprender que tienen que hacer marketing y publicidad, sino también que deben comprender qué es lo que importa en ese terreno y cuáles son las tendencias que marcan la agenda. Están tan obligadas como las grandes a seguir el ritmo de los cambios y a pensar en los ajustes necesarios para seguir siendo relevantes.

Y ¿en qué deben trabajar ahora mismo? ¿Cuáles son los puntos básicos a asumir y trabajar para posicionarse en el futuro inmediato?

Transformación digital

Fue una de las grandes lecciones que dejó la crisis generada por la pandemia. La clave para sobrevivir a la complicada situación en la que se encontraban las compañías pasaba por internet. No quedaba más remedio que estar adaptados a los tiempos y tener una fuerte presencia online, porque los consumidores estaban migrando su consumo a ese entorno. La pandemia dejó claro que no se podía procrastinar con la transformación digital.

Al mismo tiempo, ha evidenciado que el mercado ha cambiado y que ya lo estaba haciendo antes de la pandemia. La transformación digital no puede verse como algo que quizás se debería hacer o como un elemento que podría mejorar las cosas, sino como algo más que se debe aplicar.

Omnicanalidad

La idea de lo omnicanal suena a elemento en el que deben trabajar las grandes empresas, a factor que les cambiará a ellas las cosas. En realidad, el consumidor es omnicanal y lo es en todos sus procesos de compra, lo que implica también a los afectan a las pymes. Las pequeñas y medianas empresas no pueden quedarse a la zaga de los cambios del mercado. Al final, el punto de la omnicanalidad viene muy conectado con el de la transformación digital.

Experiencia de cliente

Si algo ha hecho bien la pequeña empresa durante décadas, ha sido el conocer a sus consumidores. No hay más que pensar en las experiencias de compra en la pequeña tienda del barrio: lo habitual era que te conociesen, que conociesen a toda tu familia y que supiesen perfectamente todo lo que os gustaba y potencialmente os podría interesar. Era la tienda en la que cuando llegaba uno de tus productos favoritos de temporada te avisaban de que ya estaba allí para que te pudieses hacer con él.

La experiencia de cliente ha sido, por tanto, uno de los grandes diferenciadores de las pymes y uno de sus grandes valores. Las librerías han sabido verlo y lo están aprovechando para diferenciarse de las grandes compañías. Lo que venden no es exactamente el libro concreto, que podrías comprarlo en cualquier lugar, sino la experiencia, el que la persona que te atiende sepa de qué habla.

Ahora, la experiencia cliente se ha convertido en la gran obsesión y preocupación de todas las empresas y, aquí, las pymes ya van por delante de las grandes. Solo tienen que aprovecharlo.

Un mercado post-covid

Y, finalmente, igual que las pymes han tenido que adaptarse a marchas forzadas al contexto creado por el coronavirus, también deben asumir que los cambios que dejará la pandemia les afectarán también a ellas.

Los reajustes del mercado no serán solo para las grandes compañías, sino que impactarán en todo el mundo. Todas esas lecciones sobre la vida post-pandémica que están saliendo y todas esas proyecciones sobre cómo será el consumidor de 2025 también les afectan. Necesitan saber cuáles serán los cambios y cómo deben actuar.

Además, algunas de las prácticas que dejará el mundo post-covid podrían hasta beneficiar a las pymes. Los consumidores apostarán más por lo local y cercano, algo que en lo que las pequeñas empresas juegan con ventaja.