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¿Qué metemos en la maleta cuando nos vamos de vacaciones? Cada quien tiene su lista de elementos cruciales y casi sagrados que tiene que tener siempre consigo y que se convierten en determinantes para llevar bien esos días fuera de casa. En la lista, eso sí, está ya siempre el móvil, porque, aunque las vacaciones son un período de desconexión y uno en el que los consumidores buscan vivir experiencias diferentes a las de todos los días, su smartphone sigue siendo una pieza crucial y fundamental.

Eso es lo que acaba de demostrar un estudio, elaborado por AdColony y partiendo de una muestra de usuarios de varias edades y de varios países. Por mucho que busquemos desconectar, vivir nuevas experiencias o descubrir cosas nuevas, nuestro smartphone nos acompaña siempre.

El estudio se ha centrado en cómo gestionamos y vivimos el clásico viaje de carretera, aunque lo cierto es que sus conclusiones se pueden extrapolar a cualquier tipo de viaje. En las experiencias veraniegas, el smartphone nos acompaña desde en el proceso de planear qué vamos a hacer hasta en las decisiones de consumo que tomamos en el momento justo y durante el viaje en sí.

Así, un 58% de los encuestados reconoce que emplea el smartphone para planear cómo harán el viaje, qué ruta seguirán. El peso del smartphone no está únicamente en el momento previo al viaje, sino que sigue también durante el propio proceso turístico. Un 41% reconoce que emplea su terminal para encontrar cosas divertidas que hacer durante el viaje y un 38% que planea usándolo cuáles serán los lugares en los que se quedarán a dormir.

Por supuesto, el smartphone no se integra solo en las decisiones de consumo vinculadas directamente al viaje y a lo que se hace durante esos días, sino que sigue siendo también una extensión de los hábitos que tenemos fuera del período vacacional y un puente de unión con las pautas de consumo de siempre. Así, un 31% emplea el smartphones para jugar durante el viaje y un 26% para acceder a las redes sociales. En la Generación X, por ejemplo, un 27% los usa para acceder a música en streaming durante el viaje.

Las cosas son además especialmente agitadas en el caso de los millennials, que siguen empleando sus móviles para hacer muchísimas cosas durante las vacaciones. Sus smartphones les permiten hacer hasta 4 cosas al mismo tiempo mientras se van de vacaciones.

Lo que supone para las marcas

Esto implica no solo que las marcas y las empresas tengan que tener en cuenta el peso creciente del móvil a la hora de tomar decisiones durante las vacaciones y para comprender - e incentivar - el consumo veraniego, sino también para asumir que sus consumidores siempre estarán ahí y que necesitarán continuar trabajando para conectar con ellos.

Puede que un tiempo atrás, por ejemplo, el verano implicase que algunos sectores se podían tomar vacaciones porque sus consumidores estaban a otra cosa. Ahora eso ya no ocurre. El móvil hace que todo sea un continuo.

Igualmente, eso sí, los smartphones crean nuevas oportunidades. Las empresas tienen que saber verlas y aprovecharlas.

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