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En un mercado en el que cada vez es más importante ser un profesional especializado y con conocimientos profundos en los diferentes terrenos que van apareciendo y revolucionando el mundo del marketing, los planes de formación y los cursos de especialización han ido ofreciendo soluciones y vías para lograr convertirse en el profesional que las empresas quieren y buscan. En la lista de másteres disponibles para ampliar la formación para los profesionales del marketing y de industrias y posiciones vinculadas al mismo, está el máster en Dirección de Marketing y Gestión Comercial.

Pero ¿por qué es necesario un máster especializado en este terreno? ¿Por qué un profesional de este sector tiene que unir bajo un mismo paraguas la dirección de marketing y la gestión comercial?

La clave está en cómo han cambiado las cosas y en cuáles se han convertido en las nuevas preocupaciones, los nuevos retos y los nuevos mercados a los que tienen que enfrentarse los responsables de marketing y las empresas y marcas para las que trabajan. Internet ha cambiado por completo el modo en el que se hacen negocios.

La red ha abierto nuevas oportunidades para llegar a los consumidores o abierto nuevos nichos de mercado y nuevos canales de venta, haciendo que la lista de cuestiones que los marketeros tienen que tener en cuenta sea mucho más larga. Puede que hace unos años, por ejemplo, las ventas transfronterizas fueran algo que solo preocupaba y marcaba lo que tenían que hacer unas pocas empresas. Ahora, sin embargo, es algo que tienen que tener en cuenta todas las empresas con una presencia online. Esta es solo una muestra del cambio, pero la red ha modificado muchas más cosas.

A eso hay que sumar el otro gran terreno que ha cambiado internet y que ha modificado con ello lo que los responsables de marketing deben saber y las decisiones que tienen que tomar. Internet también ha cambiado por completo el modo en el que nos comunicamos. Lo ha hecho con cómo nos comunicamos entre nosotros, pero también con cómo lo hacemos con las empresas. No se trata ya solo de que ahora hablemos con todos nuestros amigos y familiares usando Whatsapp, por ejemplo, sino que también queremos hacerlo con las compañías. Las redes sociales, por poner otro ejemplo, han dinamitado el cómo, el cuándo y el cómo pueden hablar los consumidores con las compañías.

El gran cambio del marketing digital

Estas líneas muestran además otra cuestión. En los últimos años, el marketing digital se ha convertido en una función clave dentro de las empresas, en una herramienta decisiva para llegar a los consumidores y conectar con ellos y para finalmente cerrar las ventas. Pero, además de crecer en importancia y peso, también ha ido cambiando en sí mismo. Es decir, lo que se hacía en marketing digital hace unos años poco tiene que ver con lo que se hace ahora.

De hecho, los responsables de marketing digital han tenido que ir asumiendo cada vez más funciones ejecutivas o que están más vinculadas a áreas menos marketeras y más de gestión. Es una tendencia incluso se podría decir que generalizada en el mundo del marketing y en el terreno de la dirección, como han ido demostrando los cambios que han protagonizado los CMOs.

Estos han tenido que asumir funciones en los últimos años mucho más vinculadas a terrenos como pueden ser el de crecimiento corporativo o al retail, a medida que el peso del marketing y el efecto de internet iban haciendo que las fronteras entre los diferentes terrenos y las distintas áreas de la compañía fueran más y más permeables. De ahí viene, en definitiva, el que los marketeros tengan que tener perfiles cada vez más completos y que por ello encontrarse en un mismo plan de estudios la dirección de marketing y la gestión comercial ya no resulte sorprendente.

Formarse para sobrevivir al mercado

La formación en marketing es por tanto decisiva y determinante. Lo es además para todos los potenciales jugadores del mercado laboral en marketing. Habitualmente se piensa que es necesario estudiar un máster cuando se es un joven licenciado que acaba de terminar la universidad. Un máster ayuda a especializar el perfil y a posicionarse en áreas específicas en las que hay más oportunidades de trabajo, al tiempo que abre otras puertas y otros recursos (como puede ser el networking, cuando de entrada no se tenían redes de contactos propias).

Sin embargo, los másteres no son solo para recién licenciados y para jóvenes en busca de su primera oportunidad. Son también una herramienta muy valiosa y muy necesaria para profesionales en activo, que necesitan actualizar sus conocimientos, reciclarse o simplemente ser capaces de comprender qué está pasando en un mercado que está muy lejos de ser como era hace 10, 20 e incluso hace cinco años.

Estos estudios y otros formatos académicos, como pueden ser los cursos de formación para profesionales, ayudan a adquirir nuevos conocimientos, a mejorar en áreas en las que no se está 'fuerte' o a adquirir nuevas capacidades. Son así la llave muchas veces para progresar dentro del organigrama o para posicionarse en otra área de especialización, pero, sin duda, son la solución para comprender, adaptarse y sobrevivir a la cada vez mayor complejidad del mercado y a las cada vez mayores exigencias que tienen que responder los profesionales de marketing.