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Los precios de las formaciones son elevados y prometen dar el trabajo soñado en marketing a quienes no tienen ninguna experiencia en el sector
Los nuevos pseudo expertos del Marketing y la nueva oleada de cuestionables masters y cursos anunciados en YouTube y redes sociales

En el mercado del marketing y de la publicidad online, seguir el ritmo de los cambios es necesario para sobrevivir. Las cosas avanzan muy deprisa, el mercado está siempre vinculándose a nuevas tendencias y las herramientas tecnológicas están en constante actualización. Todo es muy nuevo todo el tiempo y la formación es muy necesaria para seguir el ritmo de cómo cambian las cosas y qué exigen de los profesionales.

Los cursos de marketing y publicidad y la formación de especialización es muy necesaria, pero ¿es oro todo lo que reluce en la red? ¿Son todos los cursos que prometen acceder a conocimientos para llegar a los 'secretos' de lo que importa en marketing y publicidad realmente formaciones valiosas?

Varios análisis dejan claro que no, no tanto. No todo lo que reluce en la red es realmente positivo y valioso. Los análisis ponen el foco de un modo claro en la oleada de cursos de marketing que se publicitan en YouTube, de forma especial, y en otras redes sociales. El reclamo de estos cursos de formación es el de prometer cambiar la vida de quien los haga y abrir puertas a una profesión con muchísimo futuro, que resolverá la situación financiera futura de los alumnos.

Ha llovido mucho desde los sonados casos protagonizados por María Rosa Diez, la community manager que aseguraba ser asesora de la policía y que al frente de forma vitalicia de una opaca asociación denominada Aeprosome, se convirtiera en el blanco de las críticas por sus cuestionables cursos de Community manager.

El uso de esta asociación para un supuesto beneficio propio quedaba patente cuando la propia María Rosa Diez ofrecía sus propios cursos, "abalados" por la propia asociación que ella misma presidia. De hecho, a través de esta asociación, se pretendía "certificar cursos" a través de un supuesto comité de formación y su titulación no se extendía más allá del certificado nominativo o diploma, sin ninguna validez ni relevancia académica.

En muchos casos similares, suele ser habitual que cuando ponemos especial atención a los organizadores de este tipo de cursos y a quién está detrás, comprobaremos que no están asociados a ningún centro o entidad educativa reconocida y de formación reglada. Aunque se empleen palabras como máster y similares que crean una cierta ilusión de nivel educativo, en realidad estas "formaciones" no son oficiales y no están homologadas.

No tienen detrás a ninguna universidad real ni centros de estudios o escuelas profesionales de formación, y sus títulos no tienen ninguna validez legal, lo que puede resultar poco importante en un curso de formación, pero no tanto cuando lo que se está "vendiendo" es un máster.

De hecho, este fue uno de los aspectos que más se criticó cuando se hizo viral el analisis de elDiario.es sobre la initiciativa de la empresa ThePowerMBA con gran énfasis en su contundente titular: "El "máster" de los señores en sudadera que inunda internet: ni máster, ni creado por los fundadores de Tesla y YouTube". A pesar de ello, sus precios eran muy elevados, muchas veces por encima de los precios medios del mercado y sobre todo con una publicidad cuestionable que promocionaba un máster que no es un máster.

Todo ello, claro está, va evidentemente en detrimento de quienes apuestan y ofrecen una formación de calidad y homologada. Universidades como Udima, UNIR o UPF y centros de estudios y educativos profesionales de gran prestigio como el CEF, IEBS o IMF Business School, son un claro ejemplo de la abismal diferencia existente entre una formación de calidad y homologada, respecto al resto de ofertas y cuestionables cursos anunciados a bombo y platillo a través de internet y las redes sociales con el reclamo de que van a cambiar por completo nuestro futuro profesional.

El tipo de contenido

Como explica el especialista en marketing digital Nacho Martín a El Confidencial, uno de los medios que ha lanzado análisis sobre la no tan positiva realidad de algunos de estos cursos de marketing que se promocionan online, "te dan contenido malísimo a un precio desorbitado, y ahora con la crisis el problema se ha disparado porque vienen con el mensaje de 'dinero rápido y barato' sin cortarse y claro eso atrae a mucha gente pero es, cuanto menos, poco moral". "A ver, los infoproductos y formaciones 'online' obviamente siempre han estado ahí y son algo más que legítimo y bueno en muchos casos, pero otra cosa son estos cursillos que te venden en anuncios de YouTube, Facebook o Instagram y que no paran de aparecer", señala.

Se podría decir que, además de no contar con una organización reconocida que lo respalde, estos cursos de formación suelen centrarse en áreas concretas (en ocasiones inventadas en cierto modo por ellos, como por ejemplo creando palabras especializadas para cosas que ya se hacen en la industria) y tienen precios muy elevados.

Además, no suelen dirigirse a profesionales de la industria del marketing o de la publicidad, sino a un público generalista al que se venden como una puerta para llegar a una profesión que se presenta como soñada. Como directamente apunta Martín a El Confidencial, "muchos van tal cual a por gente desesperada".

Cómo captan a su público

La estrategia tipo es siempre la misma. El análisis de El Confidencial marca los pasos de su tradicional modus operandi, pero también lo hace el youtuber Tamayo analizando uno de esos cursos que se publicitan de forma recurrente en YouTube.

Primero, y tras crear un curso basado en contenidos que no caducan, se hace una avalancha de publicidad y marketing online, captando a un elevado público potencial. Ahí es donde se cosechan los primeros clics. Luego, se da un servicio gratuito, como un webinar o un curso de formación temporal muy corto. Después, se convierte al consumidor, pintando todo de modo muy optimista. La idea de base es que quienes han hecho el curso han visto cómo les cambiaba la vida.

Una vez dentro del curso, los contenidos no son realmente para tanto. Varios estudiantes que han pasado por uno de los cursos que estos análisis han puesto bajo la lupa, como el de trafficker digital de Roberto Gamboa, han explicado sus experiencias negativas en un artículo en elDiario.es. "Luego te das cuenta de que la realidad no coincide con lo que te venden. Te tienes que hacer autónomo y patear la calle para encontrar clientes", se queja una de esas personas.

Los alumnos decepcionados con los que ha hablado elDiario hablan de mediocridad y desorganización, pero también de un cierto manejo emocional. Ese curso en concreto cuenta con un Departamento de Felicidad y Éxito, de motivación. El youtuber Tamayo recoge una declaración del fundador de ese curso señalando que solo quieren "a gente optimista".

De hecho, como explican en El Confidencial, este tipo de cursos suelen estar muy cerca de cruzar la frontera entre el curso online - con más o menos humo - y el llamado manifesting, una tendencia wellness que no exactamente nueva pero que mueve mucho dinero. El Secreto, el libro de Rhonda Byrne de hace casi dos décadas, podría ser uno de los puntos pioneros: el libro vendía que las cosas buenas ocurren a quienes piensan de forma positiva. La base es un poco la misma, pero traspasada a redes sociales y a la idea del trabajo soñado.