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Después de ser el material de trabajo para los cibercriminales durante años (que se aprovechaban de que no hubiese una versión de escritorio de la app y que engatusaban a los internautas prometiéndoselo: según ESET, este fue uno de los incidentes de seguridad top de 2014), Whatsapp acaba de lanzar lo que muchos consumidores querían y acaba de cambiar las reglas del juego sobre cómo se comparten contenidos y se habla en internet. Whatsapp acaba de lanzar su versión para escritorio y, esta vez, es completamente real.

"Hoy, por vez primera, millones de vosotros tendréis la posibilidad de usar Whatsapp en vuestro navegador. Nuestro servicio web es simplemente una extensión de tu teléfono: el navegador funciona como espejo para las conversaciones y los mensajes que recibes en tu dispositivo móvil, lo que quiere decir que todos tus mensajes permanecerán también en tu móvil", explican en el post en el blog oficial en el que comunican el lanzamiento.

El lanzamiento no llega realmente por sorpresa. Muchos eran los consumidores que estaban deseando que Whatsapp lanzase una herramienta para escritorio y muchos eran los que estaban ojo avizor observando qué hacía la compañía para encontrar pistas. Un blog holandés encontró en el código de la app para Android hace unos días la pista que indicaba que Whatsapp estaba a punto de llegar a este espacio.

¿Cómo funciona Whatsapp para ordenador? El uso de la aplicación desde navegador es muy sencillo y no requiere instalación de ningún elemento en el ordenador. Las instrucciones de Whatsapp son simples y una rápida prueba del mismo demuestra que no hay grandes complicaciones a la hora de usarlo desde ese dispositivo. Lo más importante es actualizar la app si esta no se ha actualizado sola. Una vez actualizada, se encuentra una función en el menú llamada Whatsapp Web. Por otra parte, en Google Chrome (y por el momento solo funciona en ese navegador) hay que abrir la URL web.whatsapp.com, donde aparecerá un código QR. Se escanea el código desde el móvil vía la función de la app y aparecerá en el navegador todas las posibilidades de charlas que se tienen en la app.

No solo se puede hablar y empezar de cero, sino también se puede acceder a todas las conversaciones previas e, incluso, a los contenidos compartidos vía Whatsapp (probamos a descargar un vídeo enviado hace unas semanas y funcionó sin problemas). Y, por supuesto, esta nueva funcionalidad resulta más cómoda para algunas cosas. ¿Qué fue lo primero que compartieron con nosotros cuando iniciamos un chat para ver cómo era Whatsapp desde escritorio? La respuesta, por supuesto, un link a un artículo que en ese momento otra persona estaba leyendo en su propio ordenador.

Revolución en cómo se comparte contenidos

Algunos medios de comunicación ya estaban empleando aplicaciones como Whatsapp para compartir contenidos, usando así un servicio de alertas que permitía a los consumidores acceder a informaciones de última hora a través de sus dispositivos móviles. Y eso a pesar de que estas apps suelen ser consideradas fuentes de lo que se conoce como 'dark traffic', el tráfico oscuro, esto es las fuentes de tráfico que no pueden ser peinadas por las herramientas analíticas y sobre las que por lo tanto no se sabe mucho sobre cómo se comporta el usuario.

La BBC o The Wall Street Journal ya comparten contenidos usando Line (que ofrece cuentas para empresas y que por tanto es más sencilla de usar a esos niveles que otras apps de mensajería) pero The Huffington Post emplea Whatsapp para ofrecer información del tiempo.

"Nos estamos comprometiendo con la gente en las plataformas a las que dedican mucho tiempo. Nos hemos convertido en parte de la conversación. No se trata de ser el primero. Se trata de ser un proveedor de contenidos noticiosos justos, acertados, en el momento concreto e interesantes", explica a Digiday Adam Najberg, editor digital para Asia del Journal. Por el momento, y según los propios datos de Najberg, estos movimientos no se pueden traducir en suscripciones al medio o en avalanchas de páginas vistas, aunque sí ayudan a un mayor conocimiento de marca.

Pero el potencial de estas herramientas es mucho mayor del que simplemente puede estar teniendo ahora, sobre todo una vez que el contar con una versión de escritorio ha hecho mucho más sencillo y mucho más factible el compartir contenidos. Solo hay que cortar y pegar el link (y posiblemente poco tardará el que los botones de compartir de Whatsapp se hagan mainstream y no solo limitados a los usuarios de un único sistema operativo móvil).

Algunos medios ya han visto como Whatsapp se convertía en una poderosa fuente de tráfico (le ocurre a Buzzfeed, que recibe muchos lectores gracias a las apps de mensajería y que es un firme defensor del poder de los dispositivos móviles como elemento de éxito en contenidos) y algunos estudios han llegado incluso a poner por delante o muy cerca de Facebook a Whatsapp como difusor de contenidos. Es lo que demostraba un estudio de NiemanLab basado en cifras de cómo se comparten los contenidos de la web del Valencia: en general, Whatsapp solo estaba dos puntos porcentuales por detrás de Facebook pero, cuando se analizaba solo las pautas de comportamiento móvil, se convertía en la primera fuente para compartir contenido y a mucha diferencia.

Y otras posibilidades para las marcas

El potencial como elemento para compartir contenidos es por tanto claro y, ahora que la versión de escritorio ha hecho que su usabilidad sea un poco más sencilla, no lo será ni desde el terreno de los productores de contenidos ni desde el de los lectores de los mismos. Pero ¿qué pasa con las marcas? ¿Se aprovecharán ellas también de la herramienta?

Los valores que Whatsapp puede aportar a las marcas son muy elevados y estas no tardarán en intentar sacarle el mayor beneficio posible. Por una parte, los consumidores pasan cada vez más tiempo en la aplicación y es posible que ahora que ha dado el salto al navegador ese tiempo aumente. Las empresas quieren llegar, obviamente, allí donde están los consumidores. Su tamaño y su volumen de actividad son además muchas veces más grandes que el de algunas redes sociales, lo que hace que su atractivo sea aún mayor.

Y, para finalizar, la app cuenta con el gran atractivo de las notificaciones: cada vez que pasa algo, el usuario recibe un aviso que lo invita a ver qué ha ocurrido.

Teniendo en cuenta que Whatsapp se ha negado a incluir publicidad en muchas ocasiones, a las empresas no les quedará más remedio que reinventarse como creadores de contenidos si quieren estar presentes en la app y conseguir que los consumidores los acepten como contactos.