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El adblocking es un fenómeno que está subiendo como la espuma, y que ha hecho que muchos medios y publicistas se hayan echado a temblar. Pero si la situación es preocupante en el caso de los ordenadores, mucho más cuando hablamos de los dispositivos móviles ya que el uso de software para bloquear anuncios está creciendo a un ritmo mucho mayor en la pequeña pantalla.

Algo que tiene bastante lógica si tenemos en cuenta que en el smartphone la publicidad resulta aún más molesta, y que cada vez es más fácil optar por esta solución, ya que son varias las compañías que permiten bloquear toda la publicidad online en el navegador móvil, y apps como Adblock Fast o Crystal son cada vez más populares (se descargan gratis, son fácil de usar y eliminan los anuncios, que es lo que el consumidor quiere).

En este contexto, no sorprende saber que entre el tercer y el cuarto trimestre del pasado año, según datos de GlobalWebIndex, el uso de adblocking en el móvil escaló del 28 al 38%, lo que quiere decir que 1 de cada 3 consumidores ya elimina anuncios. Y son muchos más los que se plantean usar este tipo de software en el futuro: el 42%.

Pero, ¿qué es lo que lleva a un internauta a descargarse un ad-blocking en el móvil? Mucho se ha hablado de que, más allá del odio que se le pueda tener a la publicidad, el tema de consumir el mínimo de datos posible, así como de batería, también tenía su peso, en lo que se considera que son factores intrínsecos a la experiencia móvil. Es cierto que muchas personas recurren a los adblockers por esta cuestión, pero no hay que perder de vista que la mayoría lo hacen porque están hartos de recibir tantos anuncios intrusivos.

Así, según nuevos datos de GlobalWebIndex, la principal razón para bloquear la publicidad en el móvil es que demasiados anuncios son molestos e irrelevantes (así lo considera el 50% de los encuestados), seguida de que los anuncios ocupan demasiado espacio en el móvil e interrumpen la experiencia. Ese es un claro tirón de orejas a la industria publicitaria que, en su afán por maximizar los beneficios, ha acabado empujando al consumidor a los brazos del adbloking. Y es que en muchas ocasiones, lo que odia el consumidor no es el hecho de que haya anuncios, sino la manera en que estos anuncios se entrometen en su experiencia online.

Más significativo aún es que el hecho de que haya demasiados anuncios no llega hasta el tercer lugar (el 44% considera que esa es una razón central para usar adblockers), es decir, molesta más cómo son los anuncios que el hecho de que haya tantos. Y solo por debajo quedarían razones como que se quiere acelerar el tiempo de carga (37%), se quiere ahorrar datos (33%) o se quiere evitar que la batería del móvil sea vampirizada por los anuncios (30%). También hay que señalar que 1 de cada 3 usuarios de smartphone está preocupado por que los anuncios pongan en peligro su privacidad online, y por eso deciden hacer uso de bloqueadores.

Los adblockers están generando una guerra de intereses en la publicidad online

Ya comentamos antes que cada vez son más las compañías que permiten bloquear toda la publicidad online en el navegador (ya sea desktop o móvil) y a Safari, que fue el primero en anunciar que soportaría sistemas de adblocking, se unió también Samsung con su navegador propio. Pero además, la semana pasada Microsoft también anunció que incorporará a Edge -el navegador que trata de recuperar el terreno perdido por Explorer- su propio sistema de bloqueo de anuncios.

Es cierto que por el momento las cuotas de mercado de estos navegadores no hacen temer a Chrome, y que Google nunca apostará por facilitar el bloqueo de anuncios (al fin y al cabo, vive de la publicidad), pero la decisión de otros navegadores de soportar el bloqueo publicitario los puede empezar a hacer más atractivos a ojos de los consumidores.

En todo caso, está claro que los grandes perjudicados del auge del adblocking, son las marcas y los medios. En lugar de hacer anuncios todavía más intrusivos que saquen la mayor rentabilidad de los cada vez menos usuarios que siguen viéndolos, es el momento, quizá, de apostar por anuncios pertinentes e integrados, que enriquezcan la experiencia móvil en lugar de perturbarla.

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