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En el día a día de los consumidores, cada vez resulta más importante y más crucial la presencia de las herramientas tecnológicas. No salimos de casa sin nuestro smartphone, pero también dependemos cada vez de más elementos tech y nos fiamos mucho más de ellos. Eso tiene un impacto cada vez más transversal y llega a cada vez más y más áreas.

La tecnología está ya cambiando, por tanto, cómo se recibe la información y de qué modo ocurre esto, lo que hace que la propia historia tenga que mantenerse al hilo de esta situación. Ya solo el hecho de que los smartphones sean omnipresentes hace que los consumidores están accediendo a historias en todo momento y las quieran de forma recurrente. Esto obliga a las marcas y a las empresas a ser capaces de estar dando en todo momento historias que sean relevantes y usando el storytelling de forma recurrente y, sobre todo, más acorde con el contexto que la tecnología marca.

Pero las herramientas tecnológicas no solo exponen más a las marcas y las obligan a estar cada vez más alerta en lo que a sus historias toca, sino que también se pueden convertir en una solución para mejorar cómo se cuentan esas historias y para construir el storytelling al hilo de estos nuevos tiempos. La tecnología puede impactar y puede cambiar el modo en el que se narran las historias.

¿Cómo pueden cambiar la tecnología y los datos el storytelling y mejorarlo? Esa es la pregunta que se hacen en una columna en AdWeek, de la que se extraen tres grandes conclusiones.

La personalización también tiene que llegar al contenido

Personalización es una suerte de omnipresente palabra clave que aparece de forma recurrente cuando se habla de marketing, de publicidad y de seducir al consumidor en pleno siglo XXI. Además, debería empezar a ser tenida en cuenta también a la hora de contar historias porque el desarrollo de la tecnología y el potencial que ofrecen los datos y la información que se recopila de los consumidores permiten ajustar el storytelling a sus principios.

No se trata de mentir a los consumidores o decirles lo que quieren oír/leer partiendo de lo que se sabe de ellos, sino más bien de crear contenidos personalizados que les interesen. Esto es, poner frente a ellos aquellas cosas que realmente le importan y le interesan. La tecnología, como puede suceder con la inteligencia artificial, ayudará a ello y permitirá posicionar los mensajes más adecuados y más correctos. Hay que ofrecer a cada consumidor el contenido o el abanico de contenidos con el que más se identifica.

La inteligencia artificial ayuda a probar y mejorar las historias que se narran

El potencial de los nuevos desarrollos de la tecnología llega a muchos terrenos. Una de las áreas en las que puede suponer una mejora clara es el terreno de las pruebas: puede ayudar a comprender mejor a los consumidores y cómo recibirán las cosas.

La inteligencia artificial y machine learning no solo ayudan en el segmentado, sino que permiten mejorar la narración, la experiencia de consumidor y subir así el engagement y la recepción positiva entre los consumidores. No es solo que ayuden como guía en el storytelling, sino que además permiten hacer un trabajo de prueba y testeo del mensaje, buscando aquellas cosas que el consumidor va a querer.

Ayuda a escoger el momento más adecuado para servir las historias

Otro gran elemento que la tecnología puede cambiar, especialmente el uso de los datos para establecer cómo cuentan las historias las marcas y cómo las sirven, es el modo en el que estas se sirven y cómo y cuándo se hacen. Los datos y la información pueden permitir ser más eficientes creando el contexto en el que se sirven, haciendo que sean más relevantes y más atractivas, pero también escogiendo mucho mejor el momento en el que esto ocurre.

Eso sí, en este terreno es igualmente cada vez más importante dejar claro cómo se ha llegado hasta allí. La transparencia no es una palabra vacía, sino más bien una de las expectativas clave de los consumidores en estos tiempos. Necesitan comprender por qué están recibiendo eso, cómo sus datos han sido claves y cómo la empresa ha estado echando mano de ellos.