PuroMarketing

Si quieres hacer algo y si quieres posicionar bien a tu empresa y sus productos, necesitas información. Esa es la verdad que se ha integrado en la vida cotidiana, la cuestión que los responsables de las empresas han asumido como un hecho incuestionable.

El boom del big data en los últimos años ha demostrado que los datos son una llave para conocer mucho mejor a los consumidores y, tras ello, para ser capaces de ofrecerles una experiencia mucho más efectiva y para darles los productos que realmente quieren y necesitan. La clave para el éxito está en conocerlos y para conocerlos se necesita información.

Pero si algo se ha convertido en tema para las tensiones y para las preocupaciones a lo largo de 2018, siendo así ahora también un problema para los responsables de las compañías y especialmente para sus máximos responsables de marketing, ha sido la información. Los diferentes escándalos protagonizados por las compañías de internet (como - y de forma más notable - Facebook) han hecho que los ciudadanos estén mucho más preocupados por la información y por cómo la emplean las compañías.

Si la preocupación por la privacidad había ido creciendo en los últimos años, en los últimos meses se ha acelerado. Cada vez los consumidores tienen más claro que las empresas lo saben todo de ellos pero también que no quieren que eso sea exactamente así. Los consumidores quieren tener cada vez más control sobre lo que ocurre y sobre cómo ocurre, así sobre cómo las empresas emplean los datos que tienen sobre ellos y en relación a ellos.

El boom de la ansiedad por datos

Tanto es así que se podría empezar ya a hablar de un fenómeno en relación con los datos, uno que además pone más y más difíciles las cosas para los marketeros. Los consumidores no solo muestran ya síntomas de lo que en inglés se ha bautizado como data anxiety, ansiedad de datos, sino que además el fenómeno va en aumento.

La ansiedad vinculada a los datos y a lo que ocurre con ellos va en aumento y con ello también el uso de herramientas para controlar lo que ocurre con la información. Como explica a Warc Scott McDonald, presidente y CEO de la Advertising Research Foundation (ARF), los consumidores están cada vez más preocupados por la información personal. "Hay un montón de datos personales", recuerda, "muhcos más de los que había dos años atrás".

Esos datos y ese crecimiento de la cantidad de información disponible han logrado que la preocupación sobre el tema crezca y que además esto tenga cada vez más eco a más niveles. Las nuevas leyes de protección de datos de la Unión Europea o de California son, al fin y al cabo, una muestra de la situación.

Los datos, más complicados que nunca

Todo esto hace que las cosas sean más complicadas para los responsables de marketing, pero también les lleva a tener que centrarse en otro elemento. En la lista de elementos a tener en cuenta a la hora de conectar con los consumidores, los datos son cada vez más determinantes... pero también lo son sus problemas.

La privacidad y la gestión ética y eficiente de la información ya no pueden ser optativos. Los consumidores esperan que se proteja su privacidad y las marcas y empresas tienen que cumplir con ese deseo. No solo la industria tiene que esperar que cada vez sean más habituales las leyes de protección de datos y que estas sean más exigentes, sino que además tendrán que empezar a tener mucho más en cuenta estas cuestiones y desde un punto de vista mucho más 'filosófico'.

Porque la tecnología de entrada no tiene moral, ni ética, ni problemas asociados a ella y es neutra, pero su uso y su aplicación no tienen porque serlo. Las empresas son las que tendrán que trabajar en este terreno y las que necesitarán asegurarse de que no se crucen fronteras que no deban ser cruzadas.