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Los marketeros tienen que enfrentarse a muchos cambios y a muchas modificaciones. El mercado está siempre en movimiento y está continuamente asumiendo cambios, cambios que a los responsables de marketing no les queda más remedio que controlar.

Por un lado, están las cuestiones que viene marcadas por las propias tendencias inherentes al mercado y que hacen que no quede más remedio que estar todo el tiempo en proceso de reajuste. Los gustos y los intereses de los consumidores cambian, como también lo hacen las cosas que les preocupan o los elementos que las marcas tienen que tener en cuenta para lograr posicionarse de un modo mucho mejor ante ellos.

Por otro lado, el mercado también está sujeto a cambios que pueden tener además consecuencias mucho más profundas o mucho más complicadas. Las marcas tienen que ser capaces de estar siempre al día en los cambios estructurales dentro del mercado y también en las modificaciones que imponen los cambios normativos.

Porque las leyes y las normas no paran de cambiar para ajustarse a lo que la revolución tecnológica impone. El problema es que, en muchas ocasiones, lo está haciendo a un ritmo que los trabajadores del área de marketing y publicidad no son capaces de seguir.

El ejemplo de la RGPD

Nada mejor para comprender este punto que lo que ha ocurrido con la ya tan llevada y traída en medios, análisis y recomendaciones ley de protección de datos europea. La RGPD llegó a finales de mayo, generando un cierto clima de pánico entre los directivos de las empresas y entre los responsables de marketing.

Las bandejas de entrada de las cuentas de correo electrónico de sus consumidores se llenaron de mails pidiendo permiso para seguir enviando correos, informando de los cambios y modificando elementos, mails que muchos consumidores aún no se han lanzado a abrir, saturados como estaban por el exceso de contenidos que estaban recibiendo. Algunas marcas, de hecho, han dejado pasar algunos días e incluso ahora, semanas más tarde, se están recibiendo mails relacionados con la normativa.

Pero el pánico de los últimos días no fue una de las únicas cosas que la entrada en vigor de la normativa ejemplificó, sino que también demostró cómo los marketeros no son capaces de seguir el ritmo de todas estas modificaciones y cómo no siempre saben qué está ocurriendo con las normas que afectan a su mercado. De hecho, el que los marketeros no sabían muy bien qué esperar de todo esto quedó bastante claro con los primeros fraudes y engaños de los primeros días.

No sabían qué esperar porque en realidad nadie les había contado y explicado de qué iba todo aquello.

Nadie les informó de aquello

Como acaba de demostrar un estudio británico, los responsables de marketing tenían miedo de lo que iba a ocurrir con la ley de protección de datos porque no estaban nada seguros de lo que ocurría. No sabían qué iba a pasar y no sabían cómo enfrentarse a ella porque nadie les había explicado nada sobre ella.

Un 27% de los trabajadores afectados no recibió ningún curso de formación sobre el tema ni ningún tipo de entrenamiento y de fuente de conocimientos sobre la ley. Fueron arrojados a los leones y les dejaron que se buscasen las castañas para comprender de qué iba todo aquello.

Y quienes recibieron formación quizás no lo hicieron de la mejor manera posible. Los datos del estudio dejan concluir que hubo muchos cursos de última hora y mucha formación en los últimos seis meses concentrada para lograr hacer comprender de qué iba todo aquello.

De hecho, seis meses atrás solo un 21% de los encuestados creía que había recibido formación y los conocimientos adecuados para posicionarse ante lo que pedía la ley. En el último estudio, ya eran el 54%.