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El viernes por la mañana, cuando aún no se había anunciado el cierre de todas las tiendas que no fuesen de primera necesidad (que fue anunciado en Madrid y Galicia esa misma tarde, en uno de los supermercados de la cadena Gadis en Vigo se agolpaba la gente y se veían ya lineales bajos de provisiones.

La leche era una de las afectadas, pero, como explicaba una de las trabajadoras del super a una de las clientas que preguntaban por la situación, no era que no tuviesen más leche, era que no les daba tiempo a reponerla. Por la tarde, una consumidora en otra ciudad gallega nos explicaba que había tenido que estar dos horas en un supermercado intentando hacerse con los productos que necesitaba.

Al día siguiente, cuando Galicia ya había cerrado tiendas no indispensables y se daba por sentado que todo el país se iría a la cuarentena en cuestión de horas, los supermercados en Vigo volvían a estar tomados por riadas de consumidores. En un Eroski, faltaban el papel higiénico, los huevos y curiosamente los plátanos. En las pequeñas fruterías del barrio en el que estaba no faltaba nada, sin embargo. Las calles de la ciudad estaban, eso sí, mucho más vacías que un sábado laborable normal, con un tráfico similar al de un festivo en el que todo está cerrado a cal y canto. Y todo lo estaba. La calle Príncipe, una de las calles comerciales principales, tenía todos los negocios cerrados a cal y canto.

La experiencia que pudieron tener los compradores en las tiendas viguesas en los últimos días de la semana pasada y en el fin de semana (el sábado, Galicia es una de las comunidades en las que no hay apertura dominical), es, al final, la misma que se vivía en el resto de España.

Los consumidores se hacían con cantidades muy elevadas de bienes en los supermercados (con especial interés en el papel higiénico, esa compra por pánico) y las tiendas de otros tipos productos iban cerrando.

Lineales de papel higiénico a falta de reponer en un supermercado

Los supermercados gallegos reconocían, después del pico de ventas del viernes, que habían vendido más que en la campaña de Navidad. Y en Madrid, como apuntaban el sábado en el 24H, las ventas en los supermercados habían subido, solo en la comunidad, en un 145%. Según cifras de Kantar, el consumo en productos de supermercado ha crecido en un 154% desde el pasado 10 de marzo. Solo el 11 de marzo había subido en un 180%.

Cierres que arrancaron incluso antes

Durante el viernes y el sábado, muchas cadenas de retail iban enviando a sus clientes campañas de email marketing anunciando que cerraban y otras medidas para la lucha contra el coronavirus. Muchas se adelantaron incluso a los protocolos obligatorios de cierre. Desigual, por ejemplo, enviaba ya una nota de prensa el día 13 señalando a los medios que habían decidido cerrar sus tiendas en España desde ese mismo día y en Portugal a partir del lunes siguiente, siguiendo la campaña del movimiento #YoMeQuedoEnCasa.

Cadenas como la Fnac o El Corte Inglés anunciaban el cierre de sus establecimientos. Esta última compañía anunciaba el domingo en una nota de prensa que iba a mantener abiertas únicamente sus "áreas de alimentación y productos de primera necesidad" en unos 300 establecimientos y que ampliaban la atención telefónica y online, convirtiendo los parkings en zonas de recogida de mercancía. El horario de atención al público también ha cambiado. Ahora los centros de El Corte Inglés cerrarán a las 20 horas. La compañía es un ejemplo de cómo están ajustándose las empresas a la nueva situación.

En general, además, las cadenas de supermercados han estado llamando a la calma, señalando que la cadena de proveedores no se ha roto y que no habrá escasez de productos de primera necesidad.

Un establecimiento de Inditex cerrado el sábado en una vacía calle comercial del centro de Vigo

Un reto para el retail

El brote del coronavirus, los cierres y las nuevas necesidades de los consumidores ponen en una situación complicada al retail. La pandemia es un reto para el retail. Para unos supondrá afrontar una situación complicada en términos económicos, con una reducción o desaparición de las ventas.

Para otros, como los supermercados y las tiendas relacionadas, implica un aumento de la presión, que va desde el stock hasta los trabajadores. Estos están soportando un pico de trabajo y de presión psicológica (son, al fin y al cabo, profesionales siempre expuestos al virus). Mercadona, por ejemplo, subirá este mes el sueldo a sus trabajadores por la situación en la que están trabajando estos días.

Ni la patronal CEOE ni la de las pymes Cepyme han hecho un balance económico del impacto que la situación tendrá sobre las tiendas (al fin y al cabo, este tampoco es exactamente el momento para ello), más allá de dejar claro que apoyan las decisiones del gobierno y de exigir medidas específicas de apoyo para las empresas.

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