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Una profesional española de ese sector se saca una media de 3.000 euros mensuales escribiendo los textos de los posts de los influencers 

En los últimos años, el mundo de los influencers se ha convertido en una esfera más dentro de la estrategia de social media marketing. El universo influencer se ha profesionalizado, puesto que las marcas han entrado en ello, se han empezado a mover ingresos y campañas y se ha generado una necesidad de contenidos de cierta calidad y que sigan ciertos criterios.

En cierto modo, la 'ilusión' que se genera cuando se ven los contenidos de los influencers es la de que todo está hecho un poco al hilo del momento. Si los influencers han triunfado es porque han logrado transmitir una imagen de autenticidad, de estar contando sus experiencias y vivencias mientras transmiten su día a día en Instagram, YouTube o la red social que corresponda. Sin embargo, en un entorno profesionalizado y en el que se necesita generar un flujo de contenido continuo, las cosas no se pueden quedar al hilo de lo que pasa en el momento.

Puede que cada foto y cada vídeo genere la ilusión de que está hecho de forma espontánea y porque eso 'estaba pasando'. En realidad, detrás de los contenidos hay un trabajo de producción y edición, lo que ha llevado a que aparezcan nuevas profesiones y nuevos trabajos derivados del mundo influencer. Por así decirlo, están creando sus nuevas profesiones.

Escritora para influencers

Una de ellas es la de la gente que escribe contenidos para los influencers, una suerte de copy que genera los textos que acompañan las imágenes y que les permite mantener ese tipo de formatos tan al alza en los últimos tiempos de una imagen acompañada de un texto más o menos poético. Quienes se dedican a esto están ya sacándose cantidades bastante elevadas de dinero por hacer ese trabajo, como ha podido saber El Confidencial. El medio ha hablado con una esas creadoras de contenidos en la sombra en España, una suerte de escritora fantasma para influencers.

De media, se saca unos 3.000 euros al mes generando contenidos para los cinco influencers para los que trabaja. Con una tiene una tarifa fija de 2.000 euros por 15 a 10 textos poéticos. Con los demás, factura a 150 a 200 euros por texto. Algunos meses eso le permite llegar a ganar hasta 4.000 euros de facturación, más de lo que logra con su trabajo regular y fijo en comunicación. Su trabajo se vende, en este caso, como servicios de escritura creativa.

El modo de trabajo de la escritora con la que ha hablado el medio es el que sigue. La influencer le pasa el concepto de foto con el que va a trabajar. "Todo empieza con la foto: me dicen qué foto van a publicar y qué estilo de texto querrían", señala. De ahí, se genera una propuesta de texto que en ocasiones se adapta a los clientes con los que trabajan las influencers para que encaje con su objetivo comercial.

Un entramado profesional

Por supuesto, la escritora no es más que un elemento más en una industria cada vez más profesionalizada. De hecho, en el propio artículo recuerdan que muchas influencers españolas tienen ya sus propias empresas para gestionar sus servicios y que muchas de esas compañías cuentan ya con un cierto número de empleados.

En los últimos años, han aparecido agencias de comunicación y marketing especializadas en influencers, tanto las que ayudan a las empresas a conectar con ellos y usarlos en sus campañas como las que gestionan a los propios influencers, como las agencias de talento de otras profesiones.

A nivel global, además, han aparecido industrias derivadas de las necesidades de los influencers. Es lo que ocurre, por ejemplo, con toda esa industria en Los Angeles que se hizo viral hace unos meses por ofrecer a los aspirantes a influencers escenarios en los que hacerse fotos y grabar vídeos que creaban la ilusión de llevar una vida con ciertas características. Por ejemplo, se podía crear la ilusión de que se volaba por el mundo en avión privado.