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La polémica que gira entorno a la compañía y la marca "Coca-Cola" sigue viva. El caso de los ERES y las diferentes informaciones relacionas que se han ido aconteciendo han dado pie a una nueva batalla. La que han iniciado consumidores, detractores y por supuesto, los afectados por los planes de cierres de sus plantas de producción en España.

Si bien algunos negaron la más mínima posibilidad de que todo ello derivada como recientemente nosotros mismos denominamos en "la primera gran crisis de reputación de Coca-Cola", el tiempo nos ha dado la razón tras las diferentes acciones y respuestas que se han ido sucediendo. Y es que Coca-Cola no se enfrente solamente a los problemas internos de su compañía y de sus negocios. También se enfrenta ahora al peor de los escenarios y la peor de sus pesadillas. La repulsa y el rechazo del propio consumidor en forma de boicot, que está mermando considerablemente la buena reputación de la que ha gozado siempre esta marca.

Internet está sirviendo como campo de batalla y las redes sociales, se han convertido en el mejor altavoz para quienes pretenden sumarse a la causa. De esta forma lograba alcanzar un gran impacto, el vídeo que a través de la red pretendía transmitir y manifestar el apoyo y la solidaridad con los trabajadores de Coca-Cola,  en un llamamiento al boicot de sus productos. "El mejor anuncio de Coca-Cola" como así fue bautizado, es la prueba más evidente que sirve para demostrar y confirmar esta crisis a la que se enfrente la propia marca.  

Sin embargo, este no es más que un pequeño ejemplo de todas las acciones que los consumidores y algunos sindicatos están desarrollando como parte de su apoyo a este boicot. En poco tiempo, la famosa "marca de la felicidad", también se ha convertido en una de las más odiadas y criticadas. La estrategia y el mensaje son muy claros: Inducir para que la gente deje de consumir o comprar sus productos, hasta que la compañía ponga en práctica aquellos valores que siempre nos han intentado vender, y donde las personas, son siempre lo más importante.

Sería un error que la compañía no escuchara ni tomara en cuenta este tipo de iniciativas ni las reacciones en cadena de miles de trabajadores y consumidores. Y ni mucho menos, pensar que todo quedará en el olvido o que nada tendrá apenas consecuencias. El último ejemplo de este boicot, sorprendía a los clientes de algunos restaurantes VIPS madrileños, donde en sus cartas aparecían adhesivos con un texto explícito "No beba Coca-Cola. Si Madrid no fabrica, Madrid no consume".

El problema ahora, es que aquello de "no bebe Coca-Cola", ha pasado de ser un simple "meme", a convertirse en una tendencia y en una nueva moda. Pero el boicot a Coca-Cola no parece que vaya a cesar sin una solución a los ERES. Pero el perjuicio y el daño creados a la imagen de la empresa y de la propia marca, son más que notables y evidentes. A nivel de negocio, las ventas de Coca-Cola en Madrid han caído en torno a un 40%. Un aspecto importante que demuestra la conciencia y el apoyo general de los consumidores.

¿Cómo reaccionará la propia marca? ¿Comó recuperar la reputación perdida? Tal vez la solución debería producirse de forma inmediata. Y sobre todo aparcando por una vez, aquello de los intereses y los beneficios económicos para demostrar realmente la apuesta por aquello de "los valores", las emociones y las personas de carne y hueso. No solo con eslóganes de fantasía a través de la publicidad. ¿Dónde quedó aquello de humanizar las marcas?

Mientras tanto, internet continúa inundándose de mensajes, parodias y denuncias que para nada benefician a una marca tan popular como lo ha sido siempre Coca-Cola. ¿Cuál es el precio que la compañía está dispuesta a pagar por ello?

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