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Los viajes de compra ya están intricadamente conectados con la pantalla de nuestro smartphone
Por qué no somos capaces de despegarnos de los móviles mientras nos tomamos un café y lo que dice de nosotros como consumidores

Aunque los cierres perimetrales y las medidas de seguridad del coronavirus han hecho que nos pasemos semanas sin quedar con algunas personas de nuestros círculos de amistades, cuando volvemos a quedar con esa gente y nos sentamos en la mesa de la cafetería lo hacemos con nuestro smartphone por delante.

Muchos siguen atentos a los mensajes que les llegan por esa vía, respondiendo a mensajes a WhatsApp en vez de dar una atención 100% a la persona con la que se ha quedado. Muchos dejan el móvil sobre la mesa, una especie de acompañante incuestionable de la taza de café y de la conversación mantenida.

En cierto modo, nos hemos convertido en inseparables de nuestros móviles. Nuestros smartphones son una extensión más de nosotros, algo que nos acompaña en todo momento y en toda ocasión. Escribimos mientras vamos de compras, compartimos fotos de las cosas que comemos cuando salimos a comer o a cenar o hacemos un seguimiento de lo que ocurre en nuestras conversaciones de apps de mensajería. Por hacer, hacemos lo que parece un scroll infinito en el feed de nuestra red social favorita.

Un estudio reciente ha analizado justamente qué es lo que nos lleva a no ser capaces de separarnos de nuestros smartphones cuando estamos en una cafetería y por qué, mires donde mires mientras te tomas un café, acabas cruzándote con alguien que está pegado a la pantalla de su móvil. El estudio tiene mucho de cultural y sociológico, pero sus conclusiones son bastante esclarecedoras para los marketeros sobre las dinámicas que se establecen entre sus potenciales clientes y sus dispositivos móviles.

Las investigadoras de la NTNU han observado a la gente en cafeterías, fijándose en su uso del móvil, y también han preguntado directamente a los propios sujetos sobre sus patrones de uso de estos dispositivos en ese ambiente. ¿Por qué no somos capaces de dejar de prestar atención al móvil en una cafetería?

Para qué usamos el móvil

Según las conclusiones del estudio, hay tres principales razones. Usamos el móvil como elemento para retrasar o pausar una conversación, lo empleamos como excusa para salir de una conversación (es la distracción para cambiar de tema) y también lo empleamos como vía para compartir algo con los demás.

En este último punto se registra desde el hacerse un selfi a enseñar la última foto que le has hecho a tu gato. Y, por supuesto, el smartphone es una especie de elemento al que se recurre cuando nos quedamos temporalmente solos. Si estas tomando algo con alguien y esa persona se va al baño, sacas el móvil.

Por supuesto, el uso de los smartphones es recurrente. La observación de las investigadoras es que usamos el móvil tanto cuando estamos solos como cuando estamos acompañados.

Y, lo más interesante, el móvil es un elemento que se integra y potencia todos los procesos vinculados a la experiencia. Esto es, el smartphone - a pesar de que en ocasiones puede llevar a que nos distanciemos de los demás - es una excusa que nos empuja a lo social. Nos da mejores oportunidades y vías para ser más sociales y quedar más con los demás.

No solo eso (y quizás este sea un punto destacado para los marketeros). El smartphone se ha convertido en el elemento vehicular de lo que hacemos. En el ejemplo del café, es lo que nos ayuda a decidir a qué café iremos, a directamente consumir (pagamos ya cosas desde ello), a identificar qué nos rodea o a conectar con otras personas (el 'estoy en tal cafetería, pásate'). En todo el proceso de consumo, el smartphone ha tenido un papel importante.