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La privacidad se ha convertido en uno de los elementos clave y cruciales en el mundo de los negocios y en la estrategia de negocio. Las marcas y las empresas saben que tienen que ser capaces de ofrecer experiencias personalizadas y únicas a sus consumidores, lo que ha creado una creciente presión sobre ellas y sobre lo que realizan.

Al mismo tiempo, sin embargo, esos consumidores están cada vez más preocupados por los datos que las compañías acumulan sobre ellos y por la información que tienen sobre cómo son, qué quieren y qué les interesa. La sensibilidad sobre la información personal y sobre el impacto que tiene en cómo las empresas conectan con ellos ha ido en aumento en los últimos años, especialmente después de los diferentes escándalos de privacidad que han protagonizado algunos de los gigantes de la red en los últimos años.

Esto ha creado un clima cada vez más complejo en lo que a privacidad se refiere y también una creciente presión sobre los diferentes organismos que controlan el mercado para que se enfrenten a estos problemas. Tanto es así, de hecho, que los analistas ya creen que la privacidad y todo lo relacionado con ella va a ser el gran problema y el gran foco de tensión de las empresas en el futuro inmediato.

Como apuntan en un análisis de GlobalData, la privacidad en datos se va a convertir en la principal amenaza para los gigantes tecnológicos. Esto es, el elemento que les generará más quebraderos de cabeza y en el que se crearán más leyes y regulaciones que impacten en su estructura de negocio será la privacidad. Según las previsiones de la firma de análisis, Google, Amazon, Facebook y Apple tendrán que afrontar en los próximos años la aparición de nuevas regulaciones en una decena de áreas, en las que la privacidad de los consumidores será el elemento crucial y de foco.

Un eco transversal

Por supuesto, esto afectará a estas compañías de forma principal y específica pero también tendrá un eco que llegará más allá y que tocará al mercado de una forma más transversal. Para las compañías tech, estas normas serán un problema pero también lo es el hecho de que ahora mismo los consumidores sientan que están haciendo lo que les da la gana y que no están pagando por sus fallos.

Como apuntan desde GlobalData, para los consumidores las compañías tech han pasado de ser las buenas a ser vistas como un riesgo para la sociedad. Para quienes dependen de ellas y están integradas en su ecosistema, esta situación se convertirá en un lastre para su propio negocio. En el análisis que GlobalData hace de la situación, los grandes perdedores de este cambio serán las empresas de publicidad y las plataformas online.

Un aumento en la regulación hará que las cosas les vayan mucho peor. El mercado se va a convertir en mucho más complicado de lo que ya es.

Parte de un todo

Además, las normativas son cada vez más duras en lo que a la conexión entre las partes toca. Esto es, la justicia y los organismos reguladores están viendo cada vez más a los jugadores 'terceros' como una parte más solidaria en las meteduras de pata de los gigantes tech.

De hecho, una reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) hace que las compañías que usan el botón 'me gusta' de Facebook se hayan convertido en solidarias de lo que Facebook hace. Según sus conclusiones, las empresas que incorporan el botón me gusta a sus sites y que permiten así que Facebook pueda recabar información personal sobre sus usuarios (información que la red envía a EEUU) pueden ser consideradas responsables por recopilar esa información.

La decisión llega tras un proceso judicial contra una tienda de ropa online alemana. El organismo de Consumo germano demandó a Fashion ID por incumplir, según su visión de los hechos, las normas de protección de los datos personales por el uso del botón me gusta. La justicia germana apeló a la ayuda de la europea y esta determinó que, en este caso y con ese botón y partiendo de la ley de protección de datos europea, la responsabilidad es compartida entre Facebook y quien lo usa.

La justicia europea no cree que la tienda online sea responsable, eso sí, de lo que luego haga Facebook con esa información.